domingo, 20 de noviembre de 2022

Breve historia de la tarjeta postal benaventana - La imprenta de Vitaliano Barroso

Afueras de Benavente

Vitaliano Barroso del Olmo regentó una de las imprentas más activas del Benavente de los años 20 y 30. Sus talleres se encontraban en el número 11 de la Rúa, denominada entonces oficialmente como calle de Alfonso XIII, al menos hasta el advenimiento de la II República. Sucedió en el negocio a la viuda de Ignacio Martín Gallego, también dueña de una imprenta y librería en el mismo emplazamiento.

La trayectoria vital y profesional de Vitaliano Barroso (1883-1936) está muy ligada a su destacado protagonismo político en los convulsos años de la dictadura de Primo de Rivera y la II República. Hijo de Bonifacio Barroso Llamas, aprovechó la privilegiada posición social que le proporcionaba su imprenta para adentrarse de lleno en los terrenos del periodismo y la política del momento. Fue corresponsal del diario “El Heraldo de Zamora”, y editor y propietario del semanario “Benavente” (1922-1924). De su pluma salieron crónicas y artículos comprometidos, apasionados y de los temas más variados, incluyendo la tauromaquia, a la que era gran aficionado. En los talleres de su negocio familiar se imprimieron varias de las publicaciones periódicas locales de la época, como “Patria chica” (1914-1917), “El progreso” (1916-1920), o “Vida nueva” (1924-1927).

Según precisa Fernando Pernía Vega, su reconocida militancia republicana le llevó a fundar en 1930, junto a otros correligionarios, el Partido Republicano Español Autónomo, primera formación política republicana en Benavente. La escisión de este hará que Vitaliano, junto al sector más progresista de la anterior marca electoral, funden el Partido Republicano Radical Socialista. En este partido desempeñará labores de secretario, responsabilidad que también había asumido en el extinto PREA. Presidente de la agrupación local de Izquierda Republicana de Benavente, acabó sus días encarcelado en Zamora en las primeras semanas de la Guerra Civil y fusilado, junto a otros benaventanos, en octubre de 1936. Contaba entonces con 53 años.

Al igual que otras librerías e imprentas benaventanas, como “La Unión Católica”, Vitaliano Barroso acometió la edición de al menos una serie de postales ilustradas con diversas vistas de la ciudad. Tenemos noticias de las mismas en diversos anuncios publicitarios insertados en la prensa de la época. Así, en un anuncio del “Heraldo de Zamora” del año 1926, la librería ofrecía al público unas “vistas de Benavente; preciosas postales en huecograbado de los principales monumentos”. Su antecesor en el negocio, Ignacio Martín Gallego, ya había editado postales de asunto benaventano con anterioridad. Llevan en el anverso el identificativo. "Fotp. Gallego". Son piezas raras de ver, de apariencia rudimentaria y de no muy buena calidad de imagen. 

Conocemos, al menos, diez ejemplares distintos correspondientes a una serie de postales de Vitaliano Barroso, todas ellas fácilmente identificables por contar en el reverso con el membrete del editor. Se trata de impresiones sobre cartulina de 90 x 140 mm. Su anverso muestra diversas vistas de Benavente, al parecer en huecograbado, con tintas de tono verde oscuro. En su parte superior, aprovechando las zonas de cielo o más claras, se insertan los textos identificativos. Comienzan con el nombre de “Benavente” en minúsculas, seguido de un guion corto y el nombre de la imagen, también en minúsculas, terminado en un punto.

Su reverso está presidido en la parte superior por la expresión “Tarjeta Postal”. La división de los espacios para el texto del remitente y la dirección del destinatario se hace a través de un texto en vertical, de abajo a arriba, que identifica al impresor: “Heliotipia de Kallmeyer y Gautier. Madrid, 9". En la parte izquierda, encontramos el membrete del editor encuadrado en una orla: “Imp. y Lib. de Vitaliano Barroso.- Benavente”. En la parte derecha solamente se imprimió una línea horizontal para la dirección, no incorporando el recuadro para el sello. Las diez postales que he podido identificar de esta serie son las siguientes:

Benavente - Afueras de Benavente.
Benavente - Antiguo Castillo.
Benavente - Casa Consistorial.
Benavente - El puente de hierro.
Benavente - Hospital de la Piedad.
Benavente - Iglesia Sta. María la Mayor.
Benavente - Restos del Castillo de la Mota.
Benavente - San Juan. Iglesia de los templarios.
Benavente - Un rincón de la Fuente mineral.
Benavente - Vista panorámica.

Debe advertirse que de esta serie de 10 postales debieron reimprimirse varias ediciones. Hay constancia de al menos tres, identificables por pequeños detalles y diferencias entre ellas. En su anverso no se aprecian cambios, pero en su reverso hay un grupo de ejemplares que no tienen la orla o marco en torno al nombre del editor. De ellas, una en concreto, la del "Hospital de la Piedad", tiene fecha de circulación de junio de 1926. Por último, hay algún ejemplar que omite totalmente el membrete de Vitaliano Barroso. Con estas características contamos con un ejemplar circulado en 1927, correspondiente a la vista de la iglesia de “Santa María la Mayor”. 

Antiguo Castillo

Casa consistorial

El puente de hierro

Hospital de la Piedad

Sta. María la Mayor

Restos del Castillo de la Mota

Iglesia de los templarios

Un rincón de la Fuente mineral

Vista panorámica

Reverso de la serie de postales

Postal de la serie circulada en 1927

Publicidad de Vitaliano Barroso en 1915

Publicidad de Vitaliano Barroso en 1926


Publicidad de Vitaliano Barroso en 1930


martes, 1 de noviembre de 2022

Breve historia de la tarjeta postal benaventana - La Unión Católica

Afueras de "La Soledad"

A propósito de los orígenes de la tarjeta postal ilustrada en España, señala Carlos Teixidor que los primeros ejemplares fueron puestos en circulación en el año 1892. Las características principales de las postales antiguas fueron reglamentadas por la "Unión Postal Universal", estableciendo unas dimensiones de 90 x 140 mm., algo inferiores a los estándares actuales que suelen imprimirse a 105 x 150 mm. El cambio de formato se generalizó hacia el año 1960.

En un principio, su reverso no contaba con división alguna. Los usuarios solamente podían escribir una dirección, sin ningún tipo de texto complementario. Pero, a partir de 1906 se hizo habitual establecer dos partes bien diferenciadas por una línea vertical: la parte izquierda para incluir el texto libre del remitente y la parte derecha reservada para el franqueo y la dirección del destinatario. En cualquier caso, fueron diseñadas para circular "al descubierto" por el correo; es decir, sin sobre. Además, era un formato ideal para enviar breves mensajes, noticias, felicitaciones o recuerdos de un viaje.

En el auge y el éxito de este nuevo formato existía una importante justificación económica. El correo ordinario en sobres tenía un elevado coste para cualquier usuario medio de finales del siglo XIX, y la tarjeta postal disfrutaba de unas tarifas más baratas.  Así, en la prensa del año 1898 se informaba de que en todas las administraciones de correos de España había aumentado considerablemente la circulación de tarjetas postales a causa del aumento del "sello de guerra". 

Es difícil establecer el momento concreto en el que las tarjetas postales ilustradas llegaron a popularizarse en Benavente. Sabemos que en las dos primeras décadas del siglo XX varios editores locales comienzan a publicar series con motivos genuinamente benaventanos. Un buen ejemplo de todo ello fue la "Unión Católica", bajo cuyo membrete se editó una interesante colección de la que he podido ver los siguientes ejemplares:

- BENAVENTE. Ábside de la iglesia de Santa María
- BENAVENTE. Afueras de Soledad.
- BENAVENTE. Alrededores
- BENAVENTE. Calle de Alfonso XIII
- BENAVENTE. Cascada de la Fuente Mineral
- BENAVENTE. El antiguo Castillo
- BENAVENTE. El Ayuntamiento 
- BENAVENTE. Estación del ferro-carril
- BENAVENTE. Paseos y jardines de La Mota
- BENAVENTE. Puerta de Ntra. Sra. de la Piedad
- BENAVENTE. Vista panorámica desde el Castillo
- BENAVENTE. Vista panorámica desde la Sinoga

"La Unión Católica" era el nombre comercial de la librería e imprenta propiedad de Sergio Delgado Ruiz. Su actividad está documentada aproximadamente entre los años 1903 y 1920. Sus talleres se encontraban en el número 23 de la céntrica calle Alfonso XIII, hoy denominada con su nombre tradicional de La Rúa.

Sergio Delgado, además de su actividad como librero e impresor, fue también conocido en Benavente por ser un destacado letrado, escritor y periodista. Tuvo una presencia notoria en el panorama político, social y cultural del Benavente de principios del siglo XX. Fue miembro del "Bloque Popular Benaventano", fundador y secretario del "Ateneo" y director del semanario católico "El Eco de Benavente". Ejerció durante varios años como Juez Municipal, con diversos nombramientos al menos desde 1899. En algunos documentos firma también como "Juez Accidental de Instrucción de la villa y su partido por indisposición de su propietario". Su fallecimiento se produjo en Madrid en 1920, a donde había viajado para someterse a una operación quirúrgica.

"La Unión Católica" fue también el nombre de un partido político español de carácter católico que tuvo cierto protagonismo entre 1881 y 1884. Su militancia provenía de una parte de la corriente neocatólica que se había unido al carlismo durante el Sexenio Democrático. No alcanzó gran relevancia política y se acabó integrando en el Partido Liberal-Conservador, a instancias del papa León XIII. Esta coincidencia de nombres no es casual, pues Sergio Delgado estuvo vinculado a los medios católicos y al carlismo. Así en el semanario tradicionalista "La Atalaya", uno de los medios destacados de la prensa histórica carlista leemos la siguiente noticia en el año 1903:

"Hemos sido obsequiados con un ejemplar del curioso manual para sargentos, cabos y voluntarios de caballería, titulado: «El servicio avanzado», del que es autor D. Francisco Ramos y Cadenas, que lo ha dedicado al Duque de Madrid. El importe de la venta será premio a un voluntario en certamen de Madrid. Para los pedidos dirigirse a la Imprenta y librería "La Unión Católica", Rúa, 23. Benavente".

En 1916 la imprenta de Sergio Delgado estampó una "Historia de Benavente", obra de Eduardo Alejo Enríquez Llordén. Recientemente (2019), se ha publicado un facsímil por parte del Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo", con estudio introductorio de Juan Carlos de la Mata Guerra y Francisco José Rebordinos Hernando.

Según estos autores, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentran las imprentas benaventanas de Ignacio Martín Gallego, de Telesforo Benito León y "La Unión Católica" de Sergio Delgado Ruiz, a las que sucederán las de Vitaliano Barroso del Olmo y de Avencio García Guerra , entre otras. En la imprenta de "La Unión Católica" se publicaron, entre otros, los semanarios: "El Eco de Benavente" (1909-1919), "El Porvenir (1912-1913) y "El estudiante" (1918), además de diversas obritas como: "Reseña de las conferencias religiosas predicadas por don Luis Calpena en la villa de Benavente (1914), "Benavente, un pueblo a su ministro" (1912), "Memoria de la Cámara de Comercio e Industria de Benavente (1912), etc. A esta breve relación se podrían añadir los "Aranceles parroquiales del Arciprestado de Vidriales, Obispado de Astorga" (1910), del que existe un ejemplar en la Biblioteca Pública de Valladolid.

En la edición original de la "Historia de Benavente" los textos de Eduardo Alejo se acompañaban de seis fotografías de la villa, pero ninguna de ellas se corresponde con la serie de postales que nos ocupa. La mala calidad de la impresión de las imágenes del libro hace sospechar que este tipo tarjetas en ningún caso se imprimirían en Benavente. Como se documenta en otros casos, se trataría de un encargo encomendado a alguna de las imprentas especializadas en estos menesteres.

La empresa Hauser y Menet, con sede en Madrid, fue la pionera en España en cuanto al número y la calidad de sus producciones. Esta casa fue fundada por dos impresores suizos: Óscar Hauser y Adolfo Menet. En su publicidad del año 1902 afirmaba tener unas tiradas de 500.000 ejemplares mensuales. A ella se unirían otras firmas, como la "Fototipia Lacoste" (antigua casa Laurent), o la "Fototipia Castañeira y Álvarez". 

Sin embargo, Hauser y Menet fue siempre considerada la mejor imprenta española en fototipia, reconocida por la perfección y nitidez de sus trabajos, tanto en láminas como en postales. Esta técnica de impresión fotomecánica permitía editar postales de gran calidad, pero al principio las tiradas estaban limitas a unas 500 copias, pues con el uso la capa de emulsión fotosensible, a base de gelatina, se deterioraba y se perdía nitidez. Las imágenes estampadas en fototipia, si se realizaban en un taller de cierto prestigio, poco tenían que envidiar a las copias en papel fotográfico. Son vistas monocolores, en "blanco y negro", o bien en tinta verde o azul. Al ampliar varias veces su tamaño se puede apreciar una característica estructura reticular, derivada del proceso de formación de la imagen y su impresión.

Es muy posible que en los talleres de la "Unión Católica" se acabaran imprimiendo los textos y los pies de imprenta que acompañan a las fotografías. Nada se opone a ello. Este trabajo se solía hacer en una segunda pasada por las máquinas. En este caso, los títulos empleados recuerdan a la tipografía de otras producciones de esta misma imprenta.

El texto comienza con la identificación del editor: "La Unión Católica" Imprenta de S. Delgado. Benavente. - Propiedad". A continuación, aparece la palabra "BENAVENTE" y el título del motivo de la fotografía. Este orden se invierte en los ejemplares que llevan el pie de imprenta en la parte inferior, concretamente en tres de ellos. Caso aparte es el de la postal de la "Cascada de la Fuente Mineral. Aquí se optó por imprimir el texto sobre una franja en blanco, seguramente porque el fondo era demasiado oscuro para destacar las letras en negro.

Sobre la fecha de edición de esta serie de postales benaventanas se pueden hacer algunas precisiones de interés. En primer lugar, hay que diferenciar distintas fases del proceso de producción. Un primer paso es el momento al que corresponde cada una de las fotografías, o de la totalidad del reportaje fotográfico. Luego está la impresión propiamente dicha de la tarjeta y, por último, su salida al mercado y distribución. Con frecuencia, las tarjetas se reeditaban, y esa circunstancia no siempre se puede documentar fehacientemente.

Parece que nuestra serie constaba de doce postales y fue puesta en circulación al mismo tiempo. Todas ellas tienen las mismas características, el mismo diseño y la misma tipografía en sus títulos El término "post quem" viene determinado por la postal que reproduce una vista del "antiguo Castillo". La imagen está sacada de una pintura de Pedro Sánchez Lago que se conserva en el Hospital de la Piedad. El cuadro fue dedicado "a la Excelentísima Señora duquesa de Benavente en su primera visita al Hospital de la Piedad", el día 16 de septiembre de 1902. Por otra parte, contamos con un ejemplar circulado en 1920, según hizo constar el remitente. En este mismo año, se produjo el fallecimiento de Sergio Delgado Ruiz.

El reverso de todas estas postales de "La Unión Católica" está dividido, y esto nos remite a la "circular" de 1905-1906 de la entonces "Dirección General de Correos y Telégrafos", del Ministerio de la Gobernación, por la que se autorizó esta práctica. A este respecto, señala Carlos Teixidor que entre los años 1901 y 1905 la edición de tarjetas postales ya había alcanzado su total madurez. Las tiradas eran muy elevadas y las imprentas exhibían una gran perfección en sus producciones, pero hasta 1906 las postales tenían el reverso sin dividir.

La postal del Hospital de la Piedad proporciona también algunas referencias cronológicas. Según la profesora Elena Hidalgo Muñoz, este edificio llegó a tener, desde su fundación en el siglo XVI, hasta cuadro fachadas distintas, correspondientes a  diferentes proyectos de reforma. Nuestra postal exhibe ya una imagen de la que sería la cuarta de estas fachadas. Fue construida en ladrillo por el arquitecto Segundo Viloria Escarda, que firmó su proyecto en 1911. La patrocinadora fue doña Dolores Téllez-Girón y Dominé, XIX condesa de Benavente, que manifestó su deseo de conmemorar así el 400 aniversario de la fundación del Hospital de la Piedad, que habían construido sus antepasados, cuando lo visitó en 1902. Así se hizo constar en una placa que figuró en la rosca del arco de la puerta principal durante algún tiempo.

No obstante, el proyecto de Segundo Viloria tardó algún tiempo en materializarse, no iniciándose las obras hasta al menos 1914. En este año, el "Heraldo de Zamora" informaba de que el "ilustre arquitecto provincial" se encontraba en la villa: "quien en plazo breve se propone restaurar el magnífico edificio [...] El Hospital de la Piedad en un plazo corto ha de ser un centro benéfico modélico". En la "Historia de Benavente de Enríquez Llordén, publicada como se ha dicho en 1916, la fotografía del Hospital es muy diferente a la de la postal, con la antigua fachada sin restaurar.

La vista de la calle Alfonso XIII presenta a un grupo de niñas entrando en el colegio de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, sito entonces en el viejo caserón de los obispos de Oviedo, también conocido como palacio de la Vicaría de San Millán. El uso de este edificio como escuela comenzó en el año 1908, después de su cesión por el obispado a las hermanas. Dedica Julián Cachón a este colegio dos artículos en su obra "Por estos adiles" (2010), fechando esta fotografía hacia 1918. Al colegio se accedía desde la Rúa "por amplio portalón, empinada escalera de madera, una meseta y bajada para llegar a un patio" Cachón identifica al personaje que aparece a la izquierda, ataviado con blusón y visera, como el comerciante de ultramarinos Ciriaco Llordén Porras.

La Rúa de Benavente se rebautizó como "Alfonso XIII" con el comienzo del reinado efectivo de dicho monarca. Sin embargo, en diversos anuncios publicitarios de la prensa de los años 1914 y 1915 se mantiene el nombre de "La Rúa" para referirse a esta calle. A la altura del número 21 de esta misma vía se encontraba por estos años la “Salchichería y Ultramarinos de Benito García Castro”, cuyo letrero publicitario se intuye en el ángulo superior derecho de la postal. El siguiente número impar, el 23, correspondería a los talleres del negocio regentado por Sergio Delgado. Por tanto, la fotografía estaría tomada a las mismas puertas de la imprenta de “La Unión Católica” en la Rúa.

Paseos y jardines de La Mota

Alrededores

El Ayuntamiento

Estación del ferro-carril

El antiguo Castillo

Puerta del Hospital de Nuestra Señora de la Piedad

Vista panorámica desde el Castillo

Vista panorámica desde La Sinoga

Ábside de la iglesia de Santa María

Calle de Alfonso XIII

Cascada de la Fuente Mineral

Reverso de la serie de postales

Reverso fechado en 1920

Portadilla de la "Historia de Benavente", de E. Alejo Enríquez Llordén (1916)

domingo, 9 de octubre de 2022

Dextera Domini - En torno a una miniatura perdida del Beato de Tábara

Restos de la miniatura del sacrificio de Isaac en el Beato de Tábara (fol. 2r.)

El llamado Beato de Tábara, hoy custodiado en el Archivo Histórico Nacional, presenta en la actualidad un aspecto realmente desolador por la pérdida irreversible de gran número de sus folios y, en especial, de la mayor parte de sus miniaturas. Hasta su restauración y reencuardenación de 1974, este manuscrito se asemejaba más a una colección de recortes, a un deshecho de códice, más que a un libro propiamente dicho.

No es posible establecer el momento concreto en el que nuestro Beato fue brutalmente despojado de sus preciosas miniaturas. En la actualidad, en los 171 folios conservados se identifican tan solo ocho o nueve ilustraciones. Ocho en lo que podríamos considerar el cuerpo del códice, más la ilustración de la torre en el último folio. A este exiguo repertorio habría que añadir la omega del colofón, las letras capitales, la decoración de algunos motivos específicos, las orlas y otros detalles menores.

Por todo el códice se aprecian mutilaciones y recortes de las más diversas formas y tamaños. Es evidente que una buena parte de estas intervenciones tenían por objeto hacerse con alguna imagen en particular o parte de ella. Varias de las páginas enteras arrancadas o cortadas deben coincidir con miniaturas de gran tamaño, pero otras tienen formas caprichosas y redondeadas. Se parte del borde del folio y se busca un fragmento concreto del mismo. Así, en la miniatura de la "tercera trompeta" (fol. 95v) parece que el interés o el capricho del anónimo iconoclasta no era otro que hacerse con la “estrella ardiente” tal y como se aprecia en otros códices (Beato de Gerona, fol. 152 r. que reproducen este mismo asunto.

El objeto de este artículo es el análisis de los restos de una miniatura que puede ser reconocida, no sin cierta dificultad, en uno de los dos folios que se conservan de las genealogías bíblicas, concretamente el que en la actualidad figura con la numeración (2r). Estos dos folios (1 y 2), antes de la mencionada restauración de 1974, se encontraban al final del códice, tras el colofón con la omega y la famosa torre del "scriptorium" del monasterio tabarense. No tienen pautado alguno, y sus dimensiones actuales (255 x 360mm) no se corresponden con su tamaño original. Al igual que el folio 171 que contienen el colofón y la famosa torre, estos folios tenían un tamaño superior y una caja de escritura más alta, con evidencias de haber sido cortados al menos por su pie. Sobre este particular, varios autores han llamado la atención sobre sus similitudes con el Beato de Gerona, con unas dimensiones de 280 x 430 mm. 

El ingreso del Beato de Tábara en el Archivo Histórico Nacional se produce en septiembre del año 1900, procedente de la Escuela Superior de Diplomática. En 1893 Mariano Moreno creó el conocido como "Archivo de Arte Español", labor que sería continuada hasta 1953-1954 por su hijo: Vicente Moreno. Los fondos conservados constituyen un exhaustivo repertorio fotográfico de más de 60.000 placas de negativos en vidrio y película, de diversos formatos. Reproducen elementos de lo más variado del patrimonio de toda la geografía española. Después de su correspondiente digitalización, los fondos pueden ser consultados a través de la Fototeca del Patrimonio Histórico.

Respecto al Beato de Tábara, el Archivo de Arte Español reprodujo los folios correspondientes a todas sus miniaturas, así como algunos detalles de la omega final y de la torre del "scriptorium". En el borde inferior de los negativos se incluye un membrete muy interesante para conocer las circunstancias del encargo de estas fotografías y su cronología: "Madrid. Archivo Histórico Nacional. Beatus manuscript from San Salvador de Tavara. Dated 968-970. Emeterius scripsit. Photo J. Pierpont Morgan Library. Exped. Walter W.. S. Cook. 1925". En aquel momento, el folio 163 tenía en su recto la omega con el colofón, mientras que la torre ocupaba el verso. A continuación, estaban los dos folios de las genealogías, pero en un orden invertido al actual. El folio que llevaba a lápiz el número 164 es el que incluye los restos de la miniatura que nos ocupa, y hoy corresponde al número 2. El folio 165, con el cartograma, corresponde ahora al folio 1.

Lo primero que llama la atención al revisar las fotografías antiguas de este folio 2 recto es la presencia en el ángulo superior izquierdo de la “dextera Domini”, un asunto iconográfico bien conocido que nos remite a una representación del sacrificio de Isaac, tal y como figura en las tablas genealógicas de otros ejemplares de Beatos. En efecto, más abajo de la “mano de Dios”, se aprecia parte del lomo y las patas de un animal que hay que identificar con el carnero, víctima última del sacrificio según el relato del Antiguo Testamento. Los cuernos del carnero también se intuyen a la altura del corte del folio, así como el texto incompleto "...filius Gessan" inscrito en uno de los círculos.

Las "tablas genealógicas" o "genealogías bíblicas" constituyen una de las piezas literarias integrantes solo de una parte de los códices de Beatos conocidos. Normalmente, anteceden a los comentarios al Apocalipsis y se inician con la descendencia de Adán y Eva. A partir de aquí, se suceden unos seiscientos nombres insertos en círculos y unidos o encadenados mediante líneas a modo de un gran árbol familiar. Finalizan con la Anunciación o el Nacimiento, pues el objeto de toda esta nomenclatura es representar la genealogía de Jesucristo hasta la Virgen María, como descendiente directo de los patriarcas y reyes del Antiguo Testamento.

La fuente de esta iconografía de las genealogías remite a las biblias iluminadas, aunque es muy posible que su origen haya que remontarlo a la tradición romana y a la forma en que se grababan los nombres de los antepasados en los atrios de las casas. En el Beato de Magio, las genealogías forman parte de las miniaturas preliminares del códice y se ilustran con el retrato enmarcado de Adán y Eva tras la expulsión del Paraíso (f.4v), Noé sacrificando dos palomas en acción de gracias tras el diluvio (f. 5v) y Abraham ofreciendo a Isaac en sacrificio (f. 6).

El Beato de Tábara solamente conserva dos de estos folios de genealogías, pero en su origen debieron ser bastantes más. Aunque los folios están sueltos, parece que son consecutivos. El primero de ellos, (fol. 1), ha sido el mejor tratado por el tiempo. No fue recortado e incluye en su vuelto el "cartograma" con la representación del mundo. El segundo, (fol. 2), pudo tener ilustraciones por sus dos lados, tal vez recortadas. En el recto la miniatura del sacrificio de Isaac y en el verso la figura del propio Isaac, como en el Beato de Manchester, o el círculo con su nombre, como en el Beato de Magio.

El relato del sacrificio de Isaac está narrado en Génesis, 22, 11. En la iconografía cristiana existen algunas variantes del tema en función del numero de elementos incluidos y su disposición en la escena. Son elementos habituales la "dextera Domini", la figura de Abraham portando un cuchillo, Isaac postrado sobre el altar del sacrificio y el carnero, que puede adoptar diversas posiciones.

En los tres Beatos del siglo X vinculados directamente al "scriptorium" del monasterio de San Salvador de Tábara (Archivo Histórico Nacional, Pierpont Morgan Library y Catedral de Gerona) encontramos la miniatura del sacrificio de Isaac reproducida en el mismo apartado de las genealogías. Lo mismo ocurre en los Beatos de Manchester, Cardeña y Turín, considerados copias tardías o derivados de alguna manera de los anteriores. En el Beato Morgan no encontramos con una variante significativa, pues se omite por completo la figura del carnero, lo cual hace derivar su iconografía de un modelo distinto.

El sacrificio de Isaac en el Beato de Magio

El sacrificio de Isaac en el Beato de Gerona

El sacrificio de Isaac en el Beato de Manchester


El sacrificio de Isaac en el Beato de Cardeña

+ VBI HABRAAM OBTVLIT ISAC FILIVM SVVM OLOCAVPSTVM DNO

domingo, 10 de julio de 2022

En torno al “Palacio viejo” o “Palacio de San Nicolás” de los Pimentel en Benavente

Plaza del Grano, en una postal de hacia 1912

Los condes de Benavente fueron propietarios de un importante patrimonio inmobiliario repartido por todo el casco urbano de su villa solariega. En la documentación de la Casa de Osuna nos topamos con abundantes referencias a casas, huertos, solares, bodegas, corrales, herreñales, hornos, silos, palomares, etc., unas veces de forma aislada y otras agrupados en lo que se denominan "casas de morada".

Estas propiedades fueron objeto de todo tipo de operaciones de compra, venta, permuta, arrendamiento o cesión. Varios de estos inmuebles eran simples casas familiares, adquiridas en diversos momentos, y arrendadas de forma habitual a los vecinos de la villa, o cedidas al personal al servicio de los condes. Por otra parte, es conocido que además de la “Fortaleza”, residencia de la familia condal durante varias generaciones, existieron otras casas "principales" y palacios en la villa, en los que consta la estancia de algunos de sus miembros de forma estable u ocasional.

La familia de los condes poseyó al final de la calle de la Viga (hoy calle de Cervantes) un grupo importante de casas y huertos. Sobre sus solares se levantó el llamado "Palacio de San Nicolás" o "Palacio viejo", con lindes en sus puertas principales hacia San Nicolás, la propia calle de la Viga, el pasaje de San Nicolás y salida de sus traseras hacia la Plaza del Grano.

El origen de este palacio hay que buscarlo en un grupo de casas y huertos de diferentes propietarios en este entorno de los que se tiene noticia desde finales del siglo XV. Sus herederos acabaron vendiendo este conjunto a Juan Pimentel, uno de los hijos del V conde de Benavente, Alonso Pimentel.

La escritura se formalizó en 1527. En ella Constanza de Barreda, viuda de Francisco de Vivero, vecino de Valladolid, y Bartolomé de León, hijo de Francisco de León, vecino y regidor de Valladolid, y de Catalina de Barreda, venden a Juan Pimentel, hijo del conde Benavente, unas casas y un huerto, situados en la villa de Benavente, en la feligresía de San Nicolás, por 150.000 maravedís. Sus lindes son "de la parte de delante la calle prinçipal que se llama de Sant Nicolás e por parte de tras la calle que llaman de la Viga, e por un lado la calle que baxa de Sant Nicolás a la dicha calle de la Viga, e por el otro lado las traseras de las casas que salen al Mercado de Ganado".

En el año 1597 este palacio sufrió un importante incendio como consecuencia de las llamas originadas por una chimenea. En el informe del siniestro se habla "del aposento y sala donde está la contaduría de su Señoría, que está en las casas de su morada junto a la yglesia de San Nicolás de esta villa". A este respecto, los testimonios de los testigos son muy expresivos. Se sigue aquí la transcripción de Mercedes Simal: "digo quel viernes proximo passado en la noche, despues de dadas las doze que se contaron cinco deste presente mes de diciembre, por una chiminea del quarto que llaman de los señores, se encendió fuego en la sala donde están todos los papeles tocantes a la Acienda y Rentas de su Señoría, y libros della, y fue tanta que se quemaron y abrasaron muchos dellos, con tres vigas del techo; de manera que con mucho trabajo se sacaron los papeles que se pudieron remediar, por la mucha gente que acudió a ello".

Gracias a estos testimonios, sabemos que la planta alta de esta parte de los edificios estaba destinada al alojamiento y dormitorios de los hijos de los condes, mientras que en la baja se guardaban los papeles y libros de la contaduría de la Casa. Tras el incendio, la contaduría fue trasladada a la Fortaleza en una fecha que no podemos precisar, tal y como recordaba un testigo en 1814: "al segundo dijo que es constante y sabe positivamente que de muchos años a esta parte se trasladó las oficinas del estado de Benavente concursado desde la casa llamada Palacio de San Nicolás, propia de la Excelentísima Casa de Benavente al castillo o Fortaleza".

El "Palacio de San Nicolás" debió ser en realidad un grupo de edificaciones bastante heterogéneo. Su plano estuvo muy condicionado por la fuerte pendiente existente entre la parte lindante con la iglesia de San Nicolás y la calle de la Viga. En este espacio las construcciones se asentaban en varios niveles o terrazas, incluyendo patios y jardines. Su huerto era un anexo que se encontraba al otro lado del pasadizo de San Nicolás, y por tanto separado del resto de las casas.

Durante los siglos XVI y XVII este núcleo original del palacio se fue ampliando con la adquisición de otros solares y partes de casas. En 1661 el XI conde, Antonio Alfonso Pimentel, compró un trozo de vivienda a Gonzalo Fernández Morán y Manuela de la Madrid. Su finalidad principal era poder acceder, a través de él, al edificio de la "Sala de Alcaldes Mayores", con el que confinaba: "que lo uno y otro lo ubo menester su excelencia para efecto de bajar desde su palacio a la sala de alcaldes mayores, con quien confina, y agregarle y meterle en ella, que linda con dicha sala y con la dicha nuestra alcoba que está en el dicho primero suelo y con lo alto de arriba".

El extracto de un documento de 1647 nos habla del arriendo de "la casa que tiene su excelencia en esta villa a la calle de la Viga, junto a las cocinas de Palacio, por precio en cada un año de seis ducados". La cronología nos remite a Juan Francisco Alfonso Pimentel, X conde de Benavente. Esta parte del Palacio, donde al parecer se ubicaban las cocinas, se corresponde con la parte más baja de la cuesta, en la actual calle de Cervantes.

Con la quiebra de la Casa de Osuna y el desmantelamiento del patrimonio señorial, se produce la venta y subasta de sus bienes muebles e inmuebles. De esta forma, una parte importante de las propiedades originarias de los Pimentel en la provincia de Zamora, más de 9.000 hectáreas en total, fueron adquiridas, en los años 1869 y 1870, por Fernando Fernández-Casariego, I marqués de Casariego. Es entonces cuando el edificio del "Palacio viejo" vuelve a citarse varias veces en los documentos relacionados con la compraventa.

En 1870 se firma una escritura adicional a otra de la venta de fincas sitas en los partidos judiciales de Benavente, Villalpando y Valencia de Don Juan. Fue otorgada por parte del Duque de Osuna y del Infantado a favor de Fernando Fernández-Casariego. Entre los bienes que se traspasan se incluyen: “La casa denominada Administración en la calle de Santa Cruz se halla señalada con el número diez y siete en la manzana número tres. La casa denominada Palacio viejo en el pasadizo de San Nicolás designada con el número primero principal y ocho accesorio en la manzana número cinco".

Todos estos solares fueron la base para levantar nuevas residencias a partir del último cuarto del siglo XIX. Entre ellos, el llamado "Palacio del conde de Patilla", con fachadas principales hacia la plaza del Grano, y otra casa-palacio sobre la que se levantó el edificio de la residencia "El Jardín del Corrillo".

El 20 de marzo de 1900 el abogado Agustín Ramos del Pozo compra una casa en la calle de Santa Cruz y plaza del Grano para construir la neomudéjar "Casa Ramos" o "Casa Donci". La casa hace esquina y está rodeada por el palacio y demás dependencias de los condes de Patilla. Según precisa Juan Carlos Pascual de Cruz, tres meses más tarde, Sofía Fernández Casariego, condesa viuda de Patilla, realiza una permuta de propiedades con Agustín. Le cede "una habitación de su palacio que se metía en casa de Agustín y éste cede dos habitaciones que se metían en la propiedad de la condesa". Al Palacio del conde Patilla alude Pedro Sánchez Lago, hacia 1903, en los siguientes términos:

"En la Plaza del Grano, se levanta majestuoso el Palacio de la excelentísima señora Condesa, viuda de Patilla, y frente a su izquierda se ve otro magnífico edificio propiedad de la misma señora, destinado a Casino su parte alta, y Café la planta baja del mismo".

En fotografías aéreas de los años 30 se apreciaban aún varios de estos edificios del antiguo palacio en pie. La construcción más próxima a la iglesia de San Nicolás fue durante muchos años un solar rodeado de paredones conocido como "La Panera", y contaba con puertas de madera hacia la calle. Es en este sector en el que hay que situar la parte principal del Palacio que mencionan las fuentes. Hoy se levanta aquí un bloque de viviendas y cocheras. La última moradora del edificio que llegó a los años 70 del siglo XX, antes de su derribo definitivo, fue María Josefa Sánchez de la Bodega y Tordesillas (1911-1983), nieta por parte materna de Enrique Tordesillas O'Donnell, II conde de Patilla, y de Sofía Fernández-Casariego.

Una de las singularidades de este palacio era el contar con un acceso privilegiado a la vecina iglesia de San Nicolás, a través de un "pasadizo". No hay que olvidar que los Pimentel fueron patronos del templo, fundaron memorias y aniversarios, y financiaron todo tipo de reformas y mejoras. El escudo familiar presidía el cuerpo superior de su torre.

De este particular elemento arquitectónico existen algunas referencias. A mediados del siglo XIX, el corresponsal de Madoz en su "Diccionario" dice de la iglesia que “en los dos brazos del crucero hay su balaustrada, corredor y tribuna que se comunica con el palacio viejo de los condes”. Por su parte, José Almoína Mateos señala que “de una antigua casona cercana se comunica por un arco un pasadizo a la tribuna alta, desde donde asistirían a los cultos los fundadores, protectores o patronos del templo o sus descendientes o sucesores”. Sería a partir del año 1935, fecha de la publicación del libro de Almoína, cuando se derribó este arco o pasadizo de acceso.

Área aproximada del "Palacio de San Nicolás" sobre un plano de Benavente de 1904

Vista de la residencia "El Jardín del Corrillo", desde la calle de Cervantes

Portal de acceso al Palacio del Conde de Patilla y a la residencia "El Jardín del Corrillo"

Patio y verja de acceso a la residencia "El Jardín del Corrillo"

Antiguo brocal de pozo en el patio de la Residencia "El Jardín del Corrillo"

Vista del Pasaje de San Nicolás desde el Corrillo

Enrique Tordesillas O'Donnell, II conde de Patilla

La familia de Mª Josefa Sánchez de la Bodega


APÉNDICE DOCUMENTAL


1527, abril, 13. Valladolid.

Constanza de Barreda, viuda de Francisco de Vivero, vecino de Valladolid, y Bartolomé de León, hijo de Francisco de León, vecino y regidor de Valladolid, y de Catalina de Barreda, venden a Juan Pimentel, hijo del conde Benavente, unas casas y un huerto, situados en la villa de Benavente, en la feligresía de San Nicolás, por 150.000 mrs.

Archivo Histórico de la Nobleza, Osuna, c. 423, d. 22.

Conosçida cosa sea a todos lo que la presente escriptura de venta, çesyón e renunçiaçión e traspasaçión vieren como yo, doña Constaça de Barreda, muger que fui de Francisco de Vivero defunto que Gloria aya, vezino que fue de esta noble villa de Valladolid, e yo Bartolomé de León, fijo de Francisco de León, vecino e regidor que fue de esta dicha villa de Valladolid, e doña Catalina de Barreda, su muger, defuntos que Gloria ayan, dezimos que por quanto nosotros avemos e tenemos e nos pertenesçen por justos e derechos tírulos una casas e huerto que son en la villa de Benavente, en la feligresía de Sant Nicolás de la dicha villa de Benavente, es a saber yo la dicha doña Constaça de Barreda las quatro partes de çinco de las dichas casas e huerto, e yo el dicho Bartolomé de León la quinta parte de las dichas casas e huerto, de que son lindes de la parte de delante la calle prinçipal que se llama de Sant Nicolás e por parte de tras la calle que llaman de la Viga, e por un lado la calle que baxa de Sant Nicolás a la dicha calle de la Viga, e por el otro lado las traseras de las casas que salen al Mercado de Ganado, e ansy mismo un huerto que es anexo e pertenesçiente a las dichas casas e çerca de ellas e atraviesa entre las dichas casas e huerto una calle que baxa de la dicha yglesia de Sant Nicolás a la dicha calle de la Viga, e de la otra parte casas de Puertocarrero e casas de Pedro Brasa, las quales dichas casas de suso deslindadas e declaradas con todas sus entradas y salidas e derechos e pertenençias quantas an o tienene e les pertenesçen e pueden e deven pertenesçer ansy de fecho como de derecho vendemos e damos en venta por juro de heredad para agora e para en todo tiempo del mundo e siempre jamás, a vos el señor don Juan Pimentel, fijo del muy yllustre señor conde de Benavente, para vos e para vuestros herederos e subçesores e para aquel o aquellos que de vos o de ellos ovieren título, cabsa o razón, es a saber cada uno la parte que dicha es de suso que le pertenesçe, las quales vos vendemos e damos en la dicha venta por presçio e quantía junto nombrado de çiento e çinquenta mill maravedís de buena moneda que agora corre en Castilla horro de alcavala que por las dichas casas e huerto nos distes e pagastes e nosotros de vos el dicho señor don Juan Pimentel resçebimos e pasamos a nuestra parte e poder realmente e con efecto de que nos damos e otorgamos por bien contentos e pagados e satisfechos [...] E por que esto sea firme e non venga en dubda otorgamos esta carta de venta en la manera que dicha es ante Cristóval Montesino escrivano e notario público por las autoridades Apostólica e Real de sus magestades en la su corte e en todos los sus reynos e señorío, e de la yglesias colegial e abbadía e cabildo de esta villa de Valladolid al qual rogamos que la escriviese o fiziese escrivir e la sygnase con su sygno, que fue fecha e otorgada en la dicha villa de Valladolid estando en ella el Emperador Rey nuestro señor e su Real Consejo e Casa e Corte e Chancillería a treze días del mes de abrill, año del nasçimiento de Nuestro Salvador Ihesucristo de mill e quinientos e veynte e siete años. E entregamos a vos el dicho señor don Juan Pimentel e a Juan de Parada, clérigo capellán del dicho muy ylustre señor conde de Benavente, en nombre de vos el dicho señor don Juan en señal de traddiçión de la dicha possesión de las dichas casas e huerto una carta de venta que otorgó Gómez de Castillo, alcalde e gobernador de Palençuela [...]