jueves, 3 de diciembre de 2015

Un sable "briquet" procedente de Castrogonzalo (Zamora)

Sable "Briquet" procedente de Castrogonzalo (Zamora)
El conocimiento de la existencia de un sable francés de época napoleónica en Castrogonzalo proporciona una buena oportunidad para acercarse a las características de este tipo de armas. Es también una buena excusa para encuadrar esta interesante pieza en los pormenores de la Guerra de la Independencia (1808-1814) en la comarca de Benavente. Para el historiador, no lo olvidemos, es siempre el contexto histórico el que otorga sentido y valor a este tipo de hallazgos.
Nuestro sable fue hallado casualmente por un vecino de la localidad en una vivienda del casco urbano. Estaba incrustado entre el tejado y la cubierta de una de las habitaciones. Sirvan estas líneas de agradecimiento a su propietario por su buena disposición para su examen y estudio. Las circunstancias del hallazgo indican que hubo, desde antiguo, un deseo consciente de ocultación. Sin embargo, parece que la construcción de dicha casa no alcanza la decimonovena centuria y, por tanto, el sable debió pasar por diversas manos y lugares hasta el día de hoy.
Es muy abundante la bibliografía y documentación existentes sobre la ocupación francesa de la comarca -en particular de los años 1808 y 1809-. En base a ella hay que suponer que la procedencia de la pieza es local y que, probablemente, no debió salir del pueblo desde entonces. Es, como veremos, un arma de indudable origen francés, y no una de las imitaciones o adaptaciones utilizadas posteriormente por el ejército español.
El nombre de sable “briquet” fue dado popularmente por la caballería francesa al arma de este tipo que llevaban algunos soldados de infantería. El mismo término francés “briquet”revela una connotación un tanto burlona, o incluso despectiva. Su pequeño tamaño y la forma de su empuñadura recuerdan, en efecto, a los encendedores que utilizaba la tropa en campaña para hacer fuego. Más tarde, a partir de 1806, esta denominación se tornará oficial.
Arma muy popular entre la tropa, el sable “briquet” corto equipaba a los suboficiales, a los cabos, a las fuerzas de élite, e incluso a la Guardia Imperial. Aunque fue empleado, sobre todo, con fines prácticos y utilitarios, no dejaba de ser un arma eficaz en el campo de batalla.
Sus golpes con la punta eran muy peligrosos y las arremetidas con la hoja podían ocasionar heridas graves. La afiladura de su lámina, muy cortante, se efectuaba por medio de una lima o haciendo uso de una piedra de afilar. El agua, la nieve o la sangre podían, sin embargo, atacar el acero. De hecho, nuestro sable presenta la hoja notablemente deteriorada por el óxido.
Nuestro ejemplar, con una longitud total de aproximadamente 72cm, cuenta con una lámina de 58cm. La hoja realizada en acero, es ancha y curva, con el lomo cuadrado al interior y filo al exterior. Su guarnición, realizada en una sola pieza en bronce, consta de una empuñadura acanalada que remata en un pomo semiesférico. Un aro guardamanos curvo y un galluelo girado hacia la hoja completan la austera guarnición. El galluelo se ha perdido en nuetro sable, sin duda la pieza más delicada y más expuesta a los golpes y caídas.
Sobre el lomo y la guarnición podemos observar distintas inscripciones alusivas a su procedencia y fabricación. Sobre el aro del guardamanos leemos claramente “VERSAILLES”.
La vaina -en nuestro caso no conservada- estaría confeccionada según otros ejemplares conocidos en cuero negro, con los refuerzos del brocal y el batiente hechos en latón.
Se conoce dos versiones principales de este tipo de arma blanca: la del Año IX, con una guarnición en ángulo recto; y la del Año XI, con una guarnición redondeada, similar, por tanto, a la recuperada en Castrogonzalo.
La Guardia Consular, nacida de la Guardia del Directorio y de la Guardia del Cuerpo Legislativo, fue dotada de un sable “briquet” de un tipo más particular, cuya realización fue confiada a la manufactura de armas de Versalles. Cuando, en 1804, la Guardia Consular deja paso a la Guardia Imperial, los granaderos que forman este Cuerpo fueron dotados de un sable de factura nueva, más largo que el precedente y que contiene una guarnición diferente. En efecto, esta arma consta de una guarnición en latón y de una empuñadura más fina y mejor acabada. La lámina, templada en las manufacturas de Kligenthal, contiene un faldón ancho y hueco sobre cada cara y alcanza una longitud de aproximadamente 70cm. Así como los granaderos y los cazadores a pie, los artilleros de la Guardia también llevaban el sable “briquet”, que emplean la mayoría de las veces para podar la vegetación en el momento en el que entraban en batería sus piezas.
Los acontecimientos relacionados con la Guerra de la Independencia (1808- 1814) constituyen, sin lugar a dudas, uno de los momentos de nuestra Historia Contemporánea que dejaron más profunda huella en un buen número de localidades de los Valles de Benavente.
El paso del ejército francés por Castrogonzalo provocó un grave deterioro en su patrimonio histórico-artístico. Las dos iglesias del pueblo fueron prácticamente saqueadas y afectadas gravemente en sus fábricas, en particular la de san Miguel. Se produjo también el allanamiento o confiscación de varias viviendas, y el puente sobre el Esla fue, en parte, destruido; si bien esta última acción no es achacable a las tropas francesas, sino a las inglesas que intentaban frenar el avance de Napoleón. El momento álgido de estos acontecimientos tuvo lugar a finales de diciembre de 1808 con la llegada a las orillas del Esla del propio Emperador en persecución del ejército inglés del general Moore.
El 30 de diciembre de 1808 se produjo un choque violento de caballería en el prado de Santa Marina, entre la vanguardia del ejército napoleónico y la retaguardia inglesa. Los ingleses habían volado el día anterior varios ojos del puente de Castrogonzalo con la intención de entorpecer el avance francés. El río Esla venía muy crecido por estas fechas, pues en ese sector de su curso llega a inundar habitualmente gran parte de la vega que separa Castrogonzalo y Benavente. Pero los franceses, al mando del general Lefebvre, vadearon el río y obligaron a los ingleses a retirarse momentáneamente. Pronto se produjo el encuentro de ambos cuerpos.
Parece ser, según los cronistas, que a pesar de la aplastante superioridad numérica francesa, los ingleses consiguieron rechazar el ataque. Los franceses en su retirada intentaron cruzar de nuevo el río, pero este había vuelto a crecer y en la empresa murieron ahogados algunos soldados y otros fueron hechos prisioneros, entre ellos el general Lefebvre.
A raíz de la ocupación francesa, Benavente se convirtió en la sede de una subprefectura, dependiente a su vez de la prefectura de Astorga. Durante el largo conflicto esta institución desempeñará una destacada responsabilidad de cara al frente de Galicia, conocida a efectos militares como “Cantón de Benavente”.
Los años de ocupación se prolongarán hasta bien avanzado 1812, siempre bajo la administración bonapartista de José I. Benavente se convertiría en una plaza militar de importancia, con un contingente numeroso acuartelado que servía como retaguardia del frente norte establecido en la zona de Astorga. Se ocuparon numerosos edificios, hospitales y conventos como albergues para las tropas y caballerías. Varios de ellos fueron destinados a acuartelamientos, casernas y almacenes militares. La población de la comarca fue sometida a frecuentes cargas y requisas. Sobre este particular resulta de gran interés la documentación del Archivo Municipal relativa a suministros a la tropa francesa, así como la concerniente a la Junta de Subsistencias.
En Castrogonzalo, el mando militar francés instaló un Cuartel General del que tenemos algunas noticias a través de la documentación de las requisas y suministros. Los vecinos de Benavente y su comarca estaban obligados a la entrega de ciertas cantidades de grano grano, a un precio preestablecido, bajo la amenaza de ser conducidos presos a Castrogonzalo. Un ejemplo de ello lo tenemos en el siguiente documento fechado a 19 de agosto de 1811:

"Precios:
Trigo: 410.
Cevada: 156.
Señor Francisco Tapioles
A las doce de la mañana de este día de la fecha deverá Usted aber entregado ya en la Panera del Pósito de esta villa ocho fanegas de trigo, y ocho de cebada, pues con recibo de Don José Rodríguez Flórez y Felipe Cuebas, comisionados, se le pagarán puntualmente su importe a razón de los precios arriba mencionados, y de no berificarlo se le conducirá a Usted preso al Quartel General de Castrogonzalo, y además se le sacarán los granos sin pagarlos, ni tendrá qué reclamar, todo conforme a orden superior. Benabente y Agosto 19 de 1811".

Detalle de la empuñadura
Marca VERSAILLES sobre el aro del guardamanos
Documento alusivo al Cuartel General de Castrogonzalo  [AMB, 19 de agosto de 1811]