martes, 16 de junio de 2015

Un puente ancho y seguro - El Puente del Jardín

Arco del antiguo Puente del Jardín en el año 2009
Dentro del alfoz medieval del concejo de Benavente el puente más importante era, sin duda, el de Castrogonzalo, sobre el río Esla, y esto se debía tanto a su tráfico como a su repercusión económica y su interés estratégico. Sin embargo, en los términos más próximos a la villa había otro puente de piedra especialmente emblemático situado sobre un brazo del Órbigo, del que aún queda un arco en pie junto a la antigua carretera de Orense y la vía del ferrocarril. Fue conocido como el Puente de Piedra, del Portazgo y Puente del Jardín. Esta última denominación se debe a que unía la villa y la fortaleza con el famoso jardín monumental que los condes erigieron en sus proximidades. En época contemporánea se alude también a esta construcción como el Puente del cauce de los Molinos o el Puente de la Ría de don Felipe.
Este puente debe ser uno de los más antiguos de propiedad concejil, pues aparece documentado al menos desde el año 1215. Su construcción o reforma debe enmarcarse, por tanto, en la repoblación de la villa por Fernando II y Alfonso IX.
Muy posiblemente, una estampa alegórica y estereotipada del mismo es la que ofrece el sello concejil del siglo XIII, conservado en el Archivo Diocesano de Astorga y que nos muestra un puente ojival de cinco ojos. El cauce del río Órbigo ha debido sufrir en este entorno grandes variaciones a lo largo de la historia. En el siglo XIV el río se dividía en dos partes, dejando en medio la isla de Valmonio, controlada en parte por el monasterio de San Martín de Castañeda.
Un brazo, la llamada "madre vieja" del Órbigo, cruzaba por el puente de piedra a los pies de la villa y junto a la Puerta de la Puente. El otro lo hacía bajo un puente de madera, llamado puente de la Huerga, junto a Velilla, donde existía también una iglesia o ermita dedicada a Santiago. Velilla es hoy un despoblado situado entre Santa Cristina y Benavente, junto a él la toponimia menor recoge una vereda de Santiago, recuerdo sin duda de la mencionada iglesia dedicada al apóstol.
Este territorio próximo al río tenía además un alto interés estratégico, puesto que marcaba la frontera entre las jurisdicciones de las diócesis de Oviedo y Astorga. En el siglo XIV ambos obispos pleiteaban por el control de Valmonio. En la documentación de la Catedral de Astorga existen extractos de dos diplomas que recogen esta problemática:
"Memorial del echo del pleyto que siguió el obispo de Astorga con el de Oviedo sobre el término de Valmonio, que es la isla que haze el río Órvigo dividiéndose en dos partes, que la una passa por devajo del puente de piedra inmediato a la villa de Benavente y la otra por devajo de una puente de madera que llamarían la puente de la Vuerga, en cuia isla estava o está la iglesia de Santiago de Villiella, que es del obispado de Astorga, en cuyo memorial no se relaziona decisión".
"Despacho monitorio expedido por don Estevan Ferrera deán y Juan Yáñez canónigo en dicha santa iglesia de Astorga provisoress y vicarios generales deste obispado por el señor obispo don Juan de Oviedo y más personas eclesiásticas que de hecho y contra derecho del obispo de Astorga se havían entrado en su territorio y en él administrado jurisdicción episcopal. En primero de Junio Era 1374 (año 1336). En esse despacho se dice que los términos de esse obispado de una parte llegan hasta la puente de piedra que está a la puerta de la villa de Benavente y hasta el río que passa por devajo de ella, y desde dicha puente como se va para Valmonio y que todo este sitio Valmonio esta incluso en esse obispado".
En el siglo XV se alude en los libros de actas municipales al "Puente de Piedra", que era reparado de forma periódica al igual que se hacía con el resto de puentes de propiedad concejil: "Este dicho día acordaron que Martín Liuiano, mayordomo de los propios, vaya a ver las puentes e Ruy Gomes, procurador, con él e con el escriuano de conçejo e las repare de todo lo que obieren menester, así xancas como de rama e çespede e ajara, e así mesmo la puente de piedra que le echen sus cuadernos de piedra e en medio enbetumado de cuyos e arenas, en manera que sean reparadas en el verano antes quel inuierno venga, e si fuere menester dar la puente de piedra e destajo para el reparo suso dicho, que Roy Gomes lo pueda faser con el dicho escriuano, e así mesmo que faga çiertas tapias a la dicha puente de piedra que son menester". La anotación corresponde al Libro de Actas del concejo de 1470.
Otra de las denominaciones de este viaducto era la de Puente del Portazgo. En una carta de venta a favor del concejo de Benavente del prado de Valmonio, en 1514, hay una aclaración hecha por el archivero del concejo: "Este es el prado que llaman Ventossa, que empieza desde la puente que llaman del Portazgo, y ba por entre el río y la guerta que a la sazón goza Alonso de Fonseca, alcalde mayor de los estados de su excelencia".
En 1554, cuando el infante don Carlos y su padre, el futuro Felipe II, visitaron Benavente, este puente era ya paso obligado para acceder al Jardín del Conde de Benavente. Una vez cruzado el mismo, los visitantes se encontraron con una calle poblada de grandes álamos, tal y como lo describe Andrés Muñoz: "Y salidos de una pontezuela de cantería para ir al jardín, entraron por una calle toda de la una parte y de la otra poblada de los más poderosos y altos álamos que se han visto, tantos y tan altos que van al cielo, y tan espesos, que en lo alto d´ellos todos juntos hacen un arco de sus mesmas ramas, sin ser artificialmente hecho, que con cuanto sol en todo el día y entonces había, por maravilla daba en ninguna de la gente".
En el "Diccionario Histórico Geográfico" de Tomás López, hay una breve alusión a nuestro puente al describir el emplazamiento de la villa de Benavente: "cuyas aguas bañan sus cimientos y muelen dichos molinos; y es una gran porción del río Tera (es el Órbigo evidentemente), sobre las que, e inmediato a dicha villa y a su Mediodía, hay un puente de piedra ancho y seguro".
Según el "Diccionario" de Madoz, este puente tenía siete arcos de piedra a mediados del siglo XIX, sirviendo de enlace con los molinos de Sorribas, a la derecha y los de Ventosa, a la izquierda. De ambos hay constancia desde finales del siglo XII y principios del XIII. El párrafo del diccionario de Madoz proporciona una visión general sobre el estado de estas infraestructuras a mediados del siglo XIX. "En el Órbigo se ven también las barcas de Bretocino y Vecilla de la Polvorosa que igualmente que las del Esla dan paso para Sanabria. En Manganeses hay un puente de madera, otro en Santa Cristina, de la misma materia, los dos muy capaces y seguros; y al pie de las cárcavas de Benavente, otro de 7 ojos de piedra, que facilita el paso a los molinos de Sorribas que están a la derecha y a los de Ventosa que están a la izquierda".
En otro apartado de este "Diccionario" se vuelve a mencionar de la siguiente manera: "Más abajo de este molino, a tres cuartas partes de la distancia que media entre el Portillo del Río y la Puerta del Puente, hay un puente de mampostería con siete ojos de piedra de grano muy bien construidos y conservados, el cual sirve para facilitar el paso por el caño del molino que se divide en dos ramales reuniéndose a poca distancia".
El nombre del Puente de Jardín comienza a generalizarse en el siglo XVI, cuando el Jardín del Conde adquiere fama y notoriedad. En el Libro Becerro del VI Conde, de 1545, se describen, con todo detalle, los términos inmediatos al Puente:
"Tiene el Conde nuestro señor a la Puerta del Río al cabo de la Puente de Piedra un xardín y bosque y huerta todo çercado. Comiença la calle por donde entran a él junto a la dicha Puente de Piedra camino de Santa Cristina, y entrando por la primera puerta del jardín tiene su casa el xardinero y desde la casa del dicho xardinero ay una calle que llega hasta entrar en el dicho xardín toda de chopos que abrá en ella mil y quinientos chopos, y al cabo de la dicha calle está la casa del dicho xardín la qual así mesmo está çercada con dos xardines que están dentro de ella y un estanque grande de agua corriente en el qual hay barbos peces, tienen los dichos xardines muchos árboles de frutas y un parral junto a dicho estanque y junto a la dicha casa del dicho jardín hay una huerta con su casa para el hortelano en la qual ay muchos árboles y hortaliça, y a la otra parte del dicho xardín ay un bosque de mucha arboleda así de frutas como de madera de álamos y ençinas".
"Para el estanque y xardín se saca un caño de agua de la molinera de Sorribas por el qual paga el Conde lo que se le echa por repartimiento por una rueda de las que contribuye en la molinera de Ventosa". "Arriéndase cada año por del Conde la fruta del bosque y huerta del Xardín por que la fruta de dentro del dicho Xardín con el parral queda para su excelencia". "Y tiene el conde una tierra tras las tapias del dicho Xardín que se siembra cada año que se siembra cada año (sic) que hace de senmbradura tras cargas de pan que linda con ...". "Tiene su excelencia a la entrada del dicho Xardín junto de la puente de piedra un prado que se dice de la Guadaña que tiene su puerta a la entrada del el qual está junto a las tapias del dicho jardín y linda con el río que pasa por la dicha puente y con el dicho xardín, este prado de la Guadaña era de la villa y el conde lo compró".
Pilar Chías Navarro y Tomás Abad Balboa en su estudio sobre los puentes de la provincia de Zamora describen de la siguiente manera los restos hoy visibles del viaducto:
"Se trata de los restos de un puente antiguo, que consisten en una bóveda de cañón de 10m de luz, y en el arranque de una segunda bóveda, así como de otros fragmentos sueltos. De la primera apenas subsiste la embocadura de sillería, muy cuidadosamente tallada, y cuyas dovelas tienen una longitud de 0,65 m. Por la altura que posee el trasdós de la bóveda sobre el cauce, que alcanza los 3,85 m., cabe deducir que el perfil era alomado, y que debió contar con unos accesos en rampa, y posiblemente con bóvedas de distintas luces. Es la actualidad es visible el trasdós de la bóveda, que ha sido recientemente rejuntado con mortero de cemento para evitar el avance del deterioro. Conserva también restos de los cantos que rellenaban sus riñones. La anchura del tablero debió ser de 4,60 m., a juzgar por la bóveda conservada".
A esta descripción conviene añadir que en una reciente visita pudimos constatar la existencia de marcas de cantero en varios de los sillares del puente, tanto en la embocadura como en la bóveda. Estos signos vendrían a confirma la cronología que proponemos para la construcción de esta infraestructura, probablemente de finales del siglo XII o principios del siglo XIII.
La decadencia y ruina de nuestro puente debió ser paralela al auge de la nueva carretera hacia Galicia construida en el último cuarto del siglo XIX. Esta obra originó la construcción de un nuevo puente metálico en Benavente, el Puente de Hierro, que acabaría por reemplazar a la vieja fábrica medieval. El primer proyecto de este nuevo puente se remonta a 1874, aunque tres años más tarde se realizaría un modificado