lunes, 30 de marzo de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - Introducción

Plano del Benavente histórico

Según cuenta Ledo del Pozo, hasta 18 parroquias llegó a tener Benavente en tiempos de la repoblación por el rey Fernando II. Un número ciertamente muy considerable para una villa que aún contaba con una estructura urbana muy rudimentaria y un volumen de población muy limitado. A la luz de la documentación hoy existente está afirmación resulta a todas luces inexacta. No todas las iglesias que existieron en Benavente en la Edad Media fueron fundadas en esta época y, además, es improbable que en algún momento todas ellas gozasen de la consideración parroquial simultáneamente.

Salvo contadas excepciones, no podemos precisar con exactitud la fecha o el momento concreto en que se fundaron la mayoría de las parroquias de Benavente, ni constatar el desarrollo de sus fases constructivas. Cuando sus nombres salen a relucir en la documentación, son templos ya en uso y con sus comunidades parroquiales ya organizadas. La mayoría de estas iglesias debieron surgir en la segunda mitad del siglo XII o principios del siglo XIII, esto es durante los reinados de Fernando II y Alfonso IX. Puede decirse que es a partir de la década de los años 80 del siglo XII cuando, bajo la presión de una población en parte renovada y dinámica, comienza realmente la historia de la villa y su desarrollo espacial.

Desde el punto de vista del urbanismo, tan importantes eran las iglesias y parroquias benaventanas como el territorio en el que se asentaban. El entorno más inmediato de los templos constituía un espacio perfectamente acotado y restringido, orientado hacia las prácticas rituales y procesionales. En su interior las edificaciones estaban restringidas a casos muy limitados. Las fuentes nos hablan de los "atrios", "corrales", o "dextros". Uno de sus principales fundamentos era proporcionar terrenos para los enterramientos, pues en su origen todos estos templos tenían sus propios cementerios. Este uso funerario se mantendrá en el tiempo hasta prácticamente el siglo XIX, cuando las nuevas leyes obliguen a la construcción de cementerios municipales en el extrarradio de las poblaciones.

Los atrios no solo eran espacios de uso litúrgico, también tenían su propio estatuto jurídico. Como terreno sagrado tenía su propio fuero y gozaba de inmunidad frente a las autoridades civiles. Ello obligó a acotar sus límites con un muro, como el que rodeaba la iglesia de Santa María del Azogue. En determinados casos, los particulares podían acogerse a sagrado reclamando derecho de asilo. Con el paso de los siglos los atrios irán perdiendo sus funciones religiosas pasando a formar parte de las plazas y espacio abiertos que rodeaban las iglesias. En varias de estas plazas de Benavente se celebraron mercados desde los tiempos medievales. Fueron también lugares para la publicación de bandos y anuncios, para convocar reuniones del concejo y para la celebración de juicios.

A lo largo de los siglos buena parte de las iglesias y parroquias de Benavente fueron desapareciendo como consecuencia de la pérdida de feligreses, la ruina de sus fábricas y las modificaciones en la organización eclesiástica de la villa. Sus rentas y bienes fueron agregados a otros templos con mejor fortuna y una vez derribadas, en el mejor de los casos, se mantuvo su memoria en el nombre de una calle o una plaza. Algunas de las iglesias que cita Ledo del Pozo es dudosa su misma existencia, y otras resulta muy problemático localizarlas exactamente al haber desaparecido hace siglos y haberse perdido por completo la memoria de las mismas.

El objeto de este estudio es ofrecer una breve reseña histórica de cada uno de estos templos, acompañada de las noticias y testimonios documentales más significativos sobre su trayectoria que se han podido recopilar. Esta primera aproximación, no pretende ser un estudio exhaustivo, pues los datos existentes sobre algunas de estas iglesias darían para escribir una monografía. Es por ello que no se ha profundizado en cuestiones como los aspectos artísticos, la evolución de sus fábricas, el análisis de los libros parroquiales o el estudio de los diversos objetos, retablos e imágenes que se conservan procedentes de algunos de estos templos.

Por las mismas razones, tampoco se han incluido en este trabajo las iglesias y capillas repartidas por los monasterios, hospitales y otros edificios, tanto religiosos como laicos, existentes en la villa. Su estudio debe abordarse en el contexto de la institución de la que dependen. Por otra parte, sabemos que en el palacio-fortaleza de los Pimentel existió una capilla u oratorio de uso privado de los condes, y en el Jardín, a las afueras de la villa, hubo una ermita dedicada a San Juan, de cuyo edificio se conservan algunos restos en la finca de La Montaña.

Desde el mismo momento de la repoblación, el área urbana de Benavente perteneció al obispado de Oviedo, y por tanto las iglesias de la villa se sometían a su jurisdicción. Ya en un documento de 1184 relativo a una donación de casas en la parroquia de San Miguel se consigna: "Roderico episcopo Ouetensi habente ius episcopale in Benauento". No ocurría lo mismo con los territorios del alfoz del concejo, repartidos de una forma no siempre claramente definida entre las diócesis de Astorga, León, Zamora y Oviedo. Esta confluencia de diferentes jurisdicciones eclesiásticas creó no pocas tensiones y litigios por la delimitación de territorios y el control de los derechos y diezmos correspondientes. En la propia villa parece que algunas iglesias estuvieron en algún momento bajo la dependencia de la diócesis de Astorga. Es el caso de Santa María de Ventosa y Santa María de Renueva.

El primer recuento que conocemos sobre las parroquias benaventanas procede del siglo XIV. Se trata del inventario realizado bajo el gobierno del obispo de Oviedo, Gutierre de Toledo (1377-1389). Se incluyen en el mismo las parroquias del arciprestazgo de Benavente, con sus derechos de presentación y la partición de los diezmos. La fuente es sumamente interesante, pero lamentablemente el documento que conservamos está incompleto y solamente recoge seis iglesias.

En los libros de actas del Concejo se conserva una relación de las "collaciones" de la villa de Benavente ordenadas según las cantidades satisfechas en el segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433. Se nombran aquí diez parroquias, aunque agrupadas en siete unidades fiscales: Santa María de Renueva, San Nicolás, San Juan, Santo Sepulcro, Santa María del Azogue, San Pedro, San Martín, San Andrés, San Julián y Santibáñez.

En 1655 el concejo ordena un repartimiento entre los vecinos de Benavente y su jurisdicción para la labor de reparación de las murallas. Los vecinos de la villa acuden agrupados en cada una de las diez parroquias, a saber: San Nicolás, Nuestra Señora del Azogue, San Juan del Mercado, Nuestra Señora de Renueva, San Andrés, Santiago, San Miguel, San Juan de los Caballeros, San Martín y el Sepulcro.

En la "Descripción general de España", obra dirigida por Francisco Mariano Nipho, encontramos una panorámica muy completa de la organización parroquial de la villa en 1771. Esta fuente proporciona detalles muy interesantes, pues incluye el número de vecinos, número de habitantes y la pertenencia de cada uno de los templos. Registra nueve parroquias, pero enumera solamente ocho y omite referencia alguna a la iglesia principal: Santa María del Azogue:

"La villa de Benavente pertenece al obispado de Oviedo, y tiene 9 parroquias, que con el número de vecinos y almas de comunión son las siguientes:

San Nicolás, cuyo patronato pertenece al Sr. Temporal y tiene 99 vecinos. 297 almas de comunión.

San Juan, vulgo de Relox, pertenece al Señor Temporal de esta villa, tiene 91 vecinos. 273 almas de comunión.

Santa María, vulgo Ruanova, pertenece al Rey Nuestro Señor y tiene 88 vecinos. 264 almas de comunión.

San Andrés, perteneciente al Sr. Temporal de la Villa, tiene 88 vecinos. 264 almas de común.

Santo Sepulcro, pertenece al monasterio de Arlanza de Benitos, y tiene 67 vecinos. 201 almas de comunión.

San Martín, pertenece al Caballero Comendador que es, o fuere de la Encomienda de Estriana en la Orden de Santiago, tiene 34 vecinos. 102 almas de comunión.

San Miguel, pertenece al Señor Temporal de la Villa, y tiene 38 vecinos. 114 almas de Comunión.

San Juan del Mercado, pertenece al Serenísimo Señor Infante Don Gabriel, quien presenta el curato a un freyle de San Juan de Jerusalén. Tienen 105 vecinos. 315 almas de comunión.

Suma 726 vecinos. 2.148 almas de comunión".

En el Diccionario Histórico-Geográfico de la provincia de Zamora según las informaciones obtenidas por el geógrafo real Tomás López, entre 1765 y 1798, se dice: "Benavente tiene como parroquias Santa María la Maior, San Nicolás, San Juan del Mercado de la religión de San Juan de Malta, el Santo Sepulcro, San Andrés, San Martino, San Juan del Relox, San Miguel, Santhiago, agregada a Santa María la Maior, y en todas son diez”.

Esta situación va a cambiar radicalmente durante el siglo XIX. Como relata Eduardo Fuentes Ganzo, en 1800 “el conjunto urbano se divide administrativamente en nueve parroquias, incluyendo fuera del recinto urbano, las huertas y casas de labor de la villa: Santa María la Mayor, San Martín, San Nicolás, San Juan del Mercado, San Juan del Relox o de los Caballeros, Santa María de Renueva, San Andrés y El Sepulcro".

En el Diccionario de Madoz, de mediados del siglo XIX, se dice que "en otro tiempo no muy remoto hubo once iglesias parroquiales, de las que se conservan seis, tituladas Santa María del Azogue, que es la mayor, el Sepulcro, San Nicolás, Santa María de Renueva, San Andrés y San Juan Bautista (vulgo del Mercado). El orden en que van designadas es el mismo que guardan entre sí de preferencia en las funciones religiosas a que concurren todas, o cuando en cada una de ellas hay que celebrar alguna fiesta".

El proceso de racionalización del arciprestazgo de Benavente, entre 1885 y 1892, hará que a finales de siglo quedarán reducidas las parroquias a tres: Santa María del Azogue, San Juan del Mercado y Santa María de Renueva.

En el año 1973 se publica la "Guía de la Iglesia de Zamora", donde la situación de las parroquias de Benavente es la siguiente:

Arcipreste de Benavente: D. Ceferino Carnero Gómez

Parroquia de San Juan Bautista
Población: 6.500 habitantes
Párroco: Don Elías Tocino Pascual
Coadjutor: Victorino González de la Torre
Coadjutor: Don Marcelino de Dios Dios

Parroquia de Santa María la Mayor
Población: 2.250 habitantes
Regente: Don Leovigildo Martín Villar
Coadjutor: Don Pablo Muriel Hernández

Parroquia de Santa María de Renueva
Población: 6.000 habitantes
Ecónomo: Don José Muñoz Miñambres
Coadjutor: Don Vidal Aguado Seisdedos

Panorámica de Benavente tomada desde el Silo. Postal de los años 60.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - San Antón

La calle de San Antón Viejo de Benavente

Iglesia / advocación: San Antón.
Otras denominaciones: "Ermita pequeña de San Antón".
Categoría: Iglesia, ermita.
Localización: Extramuros de Benavente, próxima a la puerta de San Antón y, posteriormente, junto a la puerta de Astorga.
Patronato / presentación: Sin datos.
Fundación: Sin datos.
Primera mención documental: 1345.
Desaparición: En ruinas a principios del siglo XX.
Cofradías y capellanías: Cofradía de San Antón.

Sobre esta desaparecida iglesia o ermita existe una gran confusión, pues tenemos noticia de varios cambios de emplazamiento, así como de la existencia de una encomienda, una cofradía, un hospital y una puerta de la muralla con el mismo nombre.

Las primeras referencias sobre San Antón datan de mediados del siglo XIV y en ellas se habla de un lugar extramuros donde existiría una iglesia o ermita bajo esta advocación. En 1345 se cita a San Antón en la localización de unas tierras y viñas pertenecientes al monasterio de Nogales: “la una jaz a Santo Antón e la otra jaz camino del Penosiello, cerca de la tierra de Alfonso Domínguez notario que fue”. En otro documento también del siglo XIV se alude a dos pares de casas que el monasterio de San Pedro de Montes "ha en Benauente enna cal que ua a la puerta de Sant Antón".

Respecto a la situación de esta primitiva ermita existe un plano de Benavente del siglo XIX que nos proporciona unas referencias bastantes precisas. Es una copia de 1847 de un original francés de 1808 según consta en el catálogo del SGE. En él encontramos señalado el templo extramuros, en el lado derecho del camino de Astorga, aproximadamente en el tramo final de lo que hoy es la calle de San Antón Viejo. Este sería el emplazamiento anterior al segundo conocido, también extramuros pero junto a la puerta del Sepulcro.

En los aranceles del portazgo y castillaje, del siglo XV, se toma como referencia "la ermita pequeña de San Antón" como uno de los puntos para la vigilancia del pago del impuesto: "El capitulo del descaminado, se entienda si el mercader pasare de noche o de día con cargas de San Lázaro adelante sin pagar portazgo, y a la puerta de la Puente sin pagar al pontón de Santa Cristina adelante y a la puerta de Astorga si pasare de la hermita pequeña de Santo Antón, e a las otras puertas en cantidad de otro tanto camino como a San Lázaro".

En torno a la festividad de San Antonio Abad, el día 17 de enero, se celebraban desde antiguo celebraciones litúrgicas en Benavente y procesiones hacia su ermita. En una memoria de las celebraciones del Cabildo de San Vicente, de 1575, se anota en el mes de enero: "el día de San Antón se haze procesión desde Santa María a Santo Antón. Repártense dos ducados".

En las ordenanzas de la cofradía de San Antonio Abad de Benavente, de 1620, leemeos: "Item hordenamos que nuestra cofradía esté fundada en la Iglesia de Señor San Antonio Abad extramuros de esta villa de Venabente...”.

Según Ledo del Pozo "la encomienda de San Antonio abad servía en lo antiguo para el auxilio de los pobres. Estaba a cargo de un comendador freire de la misma orden y de algunos legos, que sostenían el culto, recogían las limosnas y servían y acogían a los infelices. Últimamente fue incorporada a la casa de Toro de que era filiación y abandonado el culto del Santo a la piadosa devoción del vecindario, su ermita existió en lo antiguo más allá de la puerta, que lleva su nombre, pero destruida aquella, la piedad de sus devotos le ha erigido la que actualmente tiene a la salida de la puerta de Astorga".

El Hospital de San Antonio abad estaba intramuros, en el entorno de la actual plaza de San Antón. En una escritura de 1665 se deslindas unas casas "con su corral en la feligresía del Sepulcro en la calle del hospital de San Antón Abad, que es la primera como se viene del Sepulcro para dicho hospital a mano derecha, que linda con la cerca por la parte de adelante y enfrenta con la puerta de la capilla de la Consolación y calle de concejo que sale a las heras".

A mediados del siglo XIX, el diccionario Madoz la sitúa extramuros al norte de la villa, a la distancia de 104 pies de la puerta del Sepulcro: “Se construyó después de la Guerra de la Independencia, por haber arruinado los franceses la anterior. Cuenta de longitud exterior 78 pies sobre 38 de largo. Nada ofrece de particular este edificio”.

Según Juan Carlos de la Mata, este edificio, construido con tapial y materiales pobres, debió derrumbarse y ser demolido en los primeros años del siglo XX, por lo que hubo de ser trasladada la imagen del santo patrón, así como su función anual, al cercano edificio de la antigua iglesia del Sepulcro, situado detrás de la Casa del Tinte. Esta iglesia permanecía prácticamente cerrada al culto tras la reestructuración parroquial habida en la segunda mitad del siglo XIX.

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - Santa Cruz y La Soledad

Ermita de la Soledad de Benavente

Iglesia / advocación: Santa Cruz.
Otras denominaciones: "Veracruz", "La Soledad".
Categoría: Iglesia, ermita y hospital.
Localización: Extramuros de Benavente, próxima a la puerta de Santa Cruz.
Patronato / presentación: Sin datos.
Fundación: Sin datos.
Primera mención documental: 1328.
Desaparición: Actualmente en uso.
Cofradías y capellanías: Cofradía de la Santa Cruz.

La ermita de la Santa Cruz o de la Veracruz estuvo situada en el mismo lugar ocupado actualmente por la ermita de la Soledad, extramuros de la villa y próxima a una de las puertas principales de la muralla: la puerta de Santa Cruz. En realidad, la actual ermita de la Soledad es sucesora de la anterior, que habría cambiado su denominación por albergar una imagen de la Virgen de la Soledad de especial devoción popular. No obstante, existió una ermita anterior cuya localización exacta resulta problemática, pues los testimonios no son coincidentes.

La mayoría de los autores sitúan la antigua iglesia o ermita de Santa Cruz en el emplazamiento del Hospital de la Piedad, cuya construcción por el V conde de Benavente, Alonso Pimentel, habría ocasionado su traslado a otro lugar extramuros. Esta es también la interpretación ofrecida por Ledo del Pozo: "Santa Cruz, en el sitio que ocupa el hospital de la Piedad; se aplicó a esta santa obra por los años 1517". Sin embargo, al consultar la documentación benaventana de los siglos XV y XVI este extremo no está tan claro. Por el contrario, parece que debemos diferenciar el hospital de Santa Cruz y la ermita de Santa Cruz, como edificaciones con emplazamientos distintos, pero relacionados entre sí.

En la carta fundacional del hospital de la Piedad, del año 1517, se alude a los deseos manifestados por el conde de crear un hospital y las gestiones previas realizadas para ello: "tengo deliberado hacer un hospital en esta mi villa de Benavente cerca del monesterio del señor San Francisco, en la calle que dicen de Santa Cruz, ha donde solía ser el Hospital de la Cruz, e para ello tengo procurado de nuestro muy Santo Padre muchas indulgencias y ayudas espirituales". En otro pasaje de esta escritura, con motivo de la dotación de 50.000 maravedís de juro de heredad, se vuelve a aludir a esta intención del conde: "que yo hube comprado (los maravedís) en los Barrios de Salas de la condesa de Benavente, doña María Pacheco, mi señora madre, e yo los renuncié en el dicho hospital que aún había de hacer entonces e tenía pensado que se llamare el hospital de Santa Cruz, e por virtud de ni renunciación se sacó prebilegio de ellos".

Por tanto, el hospital de Santa Cruz estuvo enclavado en los solares sobre los que se levantó el Hospital de la Piedad. Sin embargo, la nueva construcción, mucho más ambiciosa y concebida para perdurar en el tiempo, necesitó de bastante más suelo urbano que su antecesora. Buena prueba de ello es la serie de compras de casas, situadas en esta misma calle y en la contigua de San Francisco, efectuadas por los condes desde algunos años antes. En 1514 los condes compraron a Fabián Sánchez, vecino y regidor de la villa de Benavente, unas casas en la colación de San Juan del Mercado, junto al hospital de Santa Cruz, por 10.000 maravedís. Pocos meses antes de la fundación del nuevo hospital, concretamente, el 28 diciembre de 1516, el conde adquirió de los abades y cofrades de la cofradía su hospital, con sus corrales y huertos, sito en la colación de San Juan del Mercado, en la calle de la Cruz, por 60.000 maravedís libres de alcabala.

Respecto a la ermita de Santa Cruz, las referencias que tenemos para el siglo XV la sitúan extramuros, próxima a la puerta del mismo nombre. No tenemos datos sobre su fundación u origen. A este respecto Juan Carlos de Mata considera que estaría relacionada con la presencia de la orden franciscana en Benavente desde el siglo XIII. En 1328 se menciona la puerta de Santa Cruz en un deslinde de una viña en el pago de Villacid: "la qual vinna determena de la una parte vinna de Alfonso Giralldez, et de la otra parte vinna de Alvar Alfonso et de la otra parte vinna de vos, el dicho Alfonso Johánez, et enfruenta enna carrera que va de la puerta de Santa Cruz para Villaçiza". Es muy probable que el nombre de esta puerta certifique ya la existencia de la ermita en estos años
.
En 1433 se reúne el concejo en las inmediaciones del templo, que ahora recibe la denominación de iglesia: "juntos en su concejo cerca de la iglesia de Santa Cruz, llamados por campana tañyda, según que lo abemos de huso y de costumbre". En las ordenanzas del viñedo plantado cerca del río Salado, de 1434, se menciona la ermita a propósito de la localización de dos caminos: “un camino que comiença desde la yglesia de Santa Crus que está çerca desta villa e se acaba en el camino que va de la puerta de Sancto Andrés para la puente de Castro Gonçalo e el otro camino que comiença desde allende el río Salado e va para el vado de la Çebolla”.

En 1475 se menciona al abad de la ermita de Santa Cruz, que debía estar bajo la dirección de la cofradía y hospital del mismo nombre: "Que dio Rodrigo de Mayorga al abad de Santa Crus porque consintió meter la cal que este mes de agosto se puso en la hermita, que avrá bien sesenta cargas, dos reales para aseyte para alumbrar la dicha hermita, que son sesenta maravedís". También aquí el texto evoca una construcción exenta y extramuros.

Juan Carlos de la Mata documenta la fundación, a comienzos del siglo XVI, de una capellanía con el nombre de la Cruz, atendiendo a las mandas testamentarias de Francisco Suárez, vecino de Benavente. Esta capellanía, se constituye en la “ermita nueva” de la Cruz, próxima a la puerta de Santa Cruz, según expresan las escrituras fundacionales de la misma: "...hago e constituyo una capellanya por el anyma del dicho Francisco Suarez que aya en gloria e que la dicha capellanya sea en la ermita de la Cruz nueba, cerca de la puerta de Santa Cruz, fuera de la villa". Este mismo autor precisa que en el siglo XVII, la cofradía y su ermita figuran en la documentación mencionadas indistintamente con la denominación de cofradía y ermita de la Cruz o Veracruz. Es en la segunda mitad de este mismo siglo cuando se comienza a aludir a la Virgen de la Soledad, como existente en este templo. La especial devoción popular a esta imagen provocará que el edificio acabe denominándose habitualmente como ermita de la Soledad.

A mediados del siglo XIX, Madoz describe así la ermita: “está situada al oeste de la villa a la distancia de unos 230 pies geométricos; las bóvedas de su fábrica son de la misma forma que las de las iglesias, siendo su altura de 30 pies. Tenía bellísimas imágenes antes de la Guerra de la Independencia, que fueron quemadas por los franceses. De ella salen y vuelven las procesiones de Semana Santa”.

martes, 3 de marzo de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - San Lázaro

Ruinas de la ermita de San Lázaro en los años 90

Iglesia / advocación: San Lázaro.
Otras denominaciones: Sin datos.
Categoría: Ermita, hospital y "convento".
Localización: En el camino del Calvario, junto al Centro de Transportes.
Patronato / presentación: Patronato de Antonio Charro y, más tarde, de Antonio Alfonso Pimentel Vigil de Quiñones, conde de Luna.
Fundación: Sin datos.
Primera mención documental: 1380.
Desaparición: Siglo XIX.
Cofradías y capellanías: Sin datos.

La ermita de San Lázaro se encontraba extramuros, en el camino del Calvario, junto al actual Centro de Transportes. Todavía hoy se mantiene su puerta principal, con su espadaña, en la glorieta del Centro de Transportes, en el mismo lugar donde siempre estuvo. Por una confusión inexplicable, y mantenida en el tiempo, este entorno fue bautizado en los últimos años como “ermita de San Lorenzo”.

En los años 90 se conservaban aún restos de sus muros perimetrales levantados con tapiales y ladrillo en algunos tramos. La espadaña, en cambio, fue construida en piedra, con sillares regulares reforzando los vanos y encofrado de cal y canto en el resto. Sobre el arco apuntado de entrada se aprecia claramente el hueco dejado por el escudo de los administradores del patronato.

Sus orígenes parecen ser bajomedievales, relacionados con la asistencia a determinados enfermos y el interés por atenderlos fuera de los muros de la villa. Parece ser aquí existía un "lazareto" u hospital especializado en la atención a personas afectadas por enfermedades contagiosas, como la lepra. Su primera mención la encontramos en 1380, cuando en el testamento de Rodrigo Álvarez Osorio se deja un maravedí para su mantenimiento.

En la documentación consultada, San Lázaro aparece indistintamente como "ermita", "hospital", e incluso como "convento". En torno a la ermita se configuraba un pequeño núcleo de población, a modo de uno de los arrabales de la villa. A él se alude en 1434 en las Ordenanzas del viñedo plantado cerca del río Salado: "como de los vesinos e moradores en los lugares de Briue e San Lasaro e Villanueva de Asoague".

En las Ordenanzas concejiles del vino se prohíbe meter vino "en esta dicha villa de Benavente o en sus arrabales de fuera parte o en San Lázaro". En los aranceles del portazgo y castillaje, del siglo XV, se toma la ermita como uno de los puntos de referencia para la vigilancia del pago del impuesto: "El capitulo del descaminado, se entienda si el mercader pasare de noche o de día con cargas de San Lázaro adelante sin pagar portazgo".

La institución de la ermita y el hospital era administrada por una comunidad que atendía a los enfermos y gestionaba sus bienes. Durante los siglos XVI y XVII se constata la existencia de un patronato en manos de diferentes familias nobiliarias.

En la Sala de Hijosdalgo del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (Caja 667,29) se conserva un pleito de hidalguía de Don Isidro Charro de Lorenzana, vecino de Villalobos, correspondiente al año 1664. Según la interesante información proporcionada por José Ignacio del Amo sobre este expediente, el bisabuelo de Don Isidro, Don Francisco Charro, era natural del lugar de Genestacio de la Vega, donde poseyó hacia 1571 una heredad cabeza de mayorazgo de los Charro, con su aniversario.

Hijo de Don Francisco fue Álvaro Charro, abuelo del pleiteante, que falleció en Villanueva de Valdejamuz, muy próximo a Genestacio. Su hijo Antonio Charro, fue el padre de Don Isidro: “Después Antonio vino a vivir a Benavente, que está a tres leguas cortas, donde tuvo un mayorazgo que yo heredé con el patronato del hospital de San Lázaro extramuros, donde está las armas de los Charro, que es el mismo que está en la portada de la carta ejecutoria (la de 1571), con derecho a devengar 500 sueldos, según el fuero de España [...] y en la iglesia mayor de Benavente (Santa María del Azogue) tenemos sepulcro en la Capilla Mayor, al subir la primera grada del altar al lado del evangelio donde están las mismas armas y rótulo”.

A principios del siglo XVII la ermita forma parte de un patronato administrado por la familia de los condes de Benavente. En 1612 Antonio Alfonso Pimentel Vigil de Quiñones (1574-1633), conde de Luna, otorgaba poder a favor de Rodrigo Díaz y Pedro Ardid Osorio, contadores de Juan Alfonso Pimentel de Herrera, conde-duque de Benavente, su padre, para que administren en su nombre los bienes de "la iglesia y patronazgo de la ermita de San Lázaro, extramuros de la villa de Benavente".

Posteriormente tenemos noticias que vinculan nuestra ermita con el convento de los Jerónimos, extramuros de la villa. En 1659 se da curso a una ejecutoria para restituir a Nuestra Señor de la Piedad de la ermita de San Lázaro al convento.

En el interior de la ermita existía una imagen de Nuestra Señora de la Piedad que era objeto de una especial devoción. En el testamento de Manuel de Vega Cabeza de Vaca, caballero de la Orden de Santiago, declara en 1607 que su hermana, Ana de Vega, cuando murió "mandó a la imagen de Nuestra Señora de la Piedad questá en la ermita de Señor San Lázaro desta dicha villa de Benavente, una saya de las suyas, de mi hermana, lo cual hasta ahora no se ha cumplido". Por ello manda que se compre terciopelo para una delantera de basquiña para dicha imagen.

Hacia 1833 la arruinada sirve de cementerio municipal provisional, a la espera de la construcción de uno nuevo definitivo. Para ello se reconstruyen algunos de sus tapiales, como documenta Eduardo Fuentes Ganzo.

Según Madoz a mediados del siglo XIX los restos de San Lázaro servía de cementerio para el Hospital de la Piedad. Aquí se celebraba en esta época una comida o merienda campestre de gran tradición en toda la comarca: "Generalmente se observa en el país tener las familias una tarde de campo el domingo de Pasión para comer unas tortillas de escabeche de besugo y no de otra cosa, sin punto determinado donde celebrar esta francachela, a no ser en Benavente que se guarda con rigidez se celebre en torno a la ermita de San Lázaro".

jueves, 26 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - Santa María del Azogue

Fachada sur de la iglesia de Santa María del Azogue

Iglesia / advocación: Santa María del Azogue.
Otras denominaciones: "Sancta Maria Vetera", "Santa María de la Plaza", "Santa María la Mayor", "Nuestra Señora de Santa María del Azogue".
Categoría: Parroquia.
Localización: En la plaza de Santa María.
Patronato / presentación: Provisión de la Cámara del Rey y del obispo de Oviedo.
Fundación: Sin datos.
Primera mención documental: 1215.
Desaparición: En uso en la actualidad.
Cofradías y capellanías: Sede de la cofradía de clérigos o cabildo mayor de San Vicente. Cofradías de las Ánimas del Purgatorio, San Antón, Jesús Nazareno, Santo Entierro de Jesucristo, San Crispín y la Archicofradía del Santísimo Sacramento. Capellanía de Santa Ana.

La iglesia de Santa María del Azogue se encuentra en la plaza del mismo nombre, en uno de los lugares más céntricos del casco antiguo de la villa.

No contamos con testimonios documentales sobre su fundación o edificación. Por afinidad estilística con la iglesia de San Juan del Mercado, de la que sí contamos con datos más precisos, se ha supuesto que ambas habrían sido iniciadas en el último cuarto del siglo XII, coincidiendo con la repoblación de la villa por Fernando II y la concesión de los fueros.

Fue concebida desde un principio como el templo principal de la villa, y de ello dan fe sus dimensiones y su ambicioso plan, con cinco ábsides en la cabecera, cuatro portadas y un transepto muy marcado volumétricamente.

La primera cita escrita podría fecharse en 1215, cuando en la compra de una viña en Benavente por el monasterio de Moreruela encontramos la confirmación de “domnus Iohannes diachonus, Pelisquino, de Santa María Vetera” y a “Martinus Roderici, clerici de Sancta Maria que dicitur Nova”. Esta Santa María “Antigua” podría ser Santa María del Azogue, mientras que la Santa María “Nueva” sería la iglesia de Renueva.

Más seguro es un epígrafe existente en el interior del templo. Se encuentra al pie del acceso meridional, junto a un lucillo del crucero y grabado en un sillar bastante desgastado. Recuerda la sepultura de cierta "doña María" en el año 1226: "Hic [requiescit] dop[na mar]ia ore pro ea era M CC LX IIII idus madii".

En 1230 se menciona el templo en un documento de la catedral de Oviedo. El obispo de Oviedo, Juan, cumpliendo la avenencia hecha con el prelado de Compostela, por rentas exigidas por este a la diócesis de Oviedo, se compromete al pago de 120 áureos cuando los pida al de Compostela en la iglesia de Santa María del Azogue: "...apud Benaventum in ecclesia de Sancte Marie de Azogue...", y a dar 5 áureos por cada día de retraso.

En el libro de actas del Concejo de 1434, Santa María figura como una de las diez parroquias benaventanas que contribuyen al segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433. Aparece asociada a las iglesias de San Pedro y San Martín: "Sancta María del Açogue e San Pedro e San Martín 5.162 mrs".

Las diferentes fases constructivas del templo fueron glosadas por Gómez Moreno, Guadalupe Ramos de Castro y, más recientemente, por la profesora Elena Hidalgo Muñoz. En la actualidad presenta una mezcla de estilos, fruto de las numerosas reformas sufridas. La fase románica, desarrollada durante los siglos XII y XIII, fue la que determinó su planta y alzado en sus aspectos fundamentales. En el siglo XVI, seguramente bajo el patrocinio de los condes de Benavente, se acometieron importantes reformas y ampliaciones que configuraron su aspecto actual. La portada occidental es consecuencia de una intervención del año 1735 de los arquitectos Valentín Antonio de Mazarrasa y Juan Antonio Vélez.

Desde sus orígenes, esta iglesia de Santa María aparece con la denominación “del Azogue”, esto es del mercado, lo cual la sitúa en uno de los lugares más privilegiados del primitivo plano urbano. En el siglo XIV, junto a un olmo situado en la plaza de Santa María, tenían lugar las audiencias públicas: “E Después desto martes diez días del mes de octubre era sobredicha, seyendo el dicho alcalde en la Plaça de Santa Maria del Azogue, çerca del olmo, en la audiençia de los pleytos de la terçia”. También aquí se localizan en el siglo XVI unas carnicerías y la red donde se celebraba la venta del pescado.

De esta iglesia dice Ledo del Pozo que es la mayor y su provisión "corresponde alternativamente a la Cámara de Su Majestad y al Señor Obispo de Oviedo". Esta es la situación correspondiente a finales del siglo XVIII, cuando escribe este autor. Sin embargo, en épocas anteriores la administración de la parroquia y su patrimonio correspondía a los propios feligreses, y esto, seguramente, conllevaría también la provisión de los curatos.

En el siglo XVI existía un órgano regidor de los asuntos de la iglesia formado por el cura, guardador y feligreses, que celebraba reuniones solemnes. Así en un documento de 1515 leemos: “Sepan quantos esta carta de contrataçión vieren como nos el cura y guardador y feligreses de la iglesia parrochial de Nuestra Señora de Santa María del Azogue de la villa de Benavente, estando ayuntados en el coro de la dicha yglesia, siendo llamados por son de campana tañida segund que lo havemos de huso e de costumbre de nos ayuntar para hazer los semejantes abtos y cosas neçesarias a la dicha yglesia y bienes de ella”. Sigue a continuación, una relación de personas, donde aparecen clérigos, racioneros, capellanes y representantes de la comunidad de parroquianos.

Otra institución vinculada íntimamente a nuestra iglesia era la cofradía de clérigos, o cabildo mayor de San Vicente. Sus reuniones tenían lugar en la sacristía, ordenados los párrocos y clérigos según la antigüedad de cada una de sus parroquias. Esta comunidad celebraba habitualmente misas, rogativas, procesiones y fiestas, no sólo en Santa María, sino también en el resto de parroquias de la villa y en los monasterios. Los condes de Benavente contribuyeron de forma importante al mantenimiento de estas celebraciones del cabildo a través de la asignación de rentas, propiedades y mandas testamentarias.

En 1575 tenemos noticia del pleito litigado ante el vicario y visitador general de la vicaría de San Millán, obispado de Oviedo, sobre la capellanía de Santa Ana, sita en la iglesia parroquial de Santa María del Azogue de Benavente, entre dos clérigos, uno de Villafáfila y otro de San Miguel de Rivadezla.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII documenta Fernando Manzano Ledesma en Santa María del Azogue las cofradías de las Ánimas del Purgatorio, San Antón, Jesús Nazareno, Santo Entierro de Jesucristo, San Crispín y la Archicofradía del Santísimo Sacramento. De varias de ellas se conservan sus libros de cuentas y ordenanzas.

En el Diccionario de Madoz hay una amplia descripción del templo, tanto interior como exterior. Considera el corresponsal esta iglesia como "la matriz, por lo que en ella se celebran todas las funciones, rogativas y votos de la villa con la mayor solemnidad, especialmente el de Nuestra Señora de la Vega por ser la patrona". Respecto a la provisión del curato, en esta época era de presentación del obispo de Oviedo, pero no como tal, sino como conde de Noreña.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - San Juan del Mercado

Fachada occidental de la iglesia de San Juan del Mercado

Iglesia / advocación: San Juan del Mercado.
Otras denominaciones: "Sanctus Iohannes", "San Juan Bautista", "San Juan del Hospital".
Categoría: Parroquia.
Localización: En la plazuela de San Juan.
Patronato / presentación: Perteneciente a la Orden del Hospital de San Juan.
Fundación: Fundada por doña Aldonza, hija del conde Osorio.
Primera mención documental: 1181.
Desaparición: En uso en la actualidad.
Cofradías y capellanías: Cofradías del Santísimo Sacramento y Venerable Orden Tercera. Capellanía de Santa María Magdalena.

La iglesia de San Juan del Mercado constituye un ejemplo de iniciativa constructiva patrocinada por una orden militar que contribuyó al proceso de repoblación de la villa de Benavente. Su propietaria, doña Aldonza, hija de los condes Osorio y Teresa, había iniciado su fábrica en una fecha no determinada. En 1181 recurrió a la orden del Hospital de San Juan para asegurar la continuación de las obras, paralizadas debido al alto coste que suponía la construcción de una iglesia románica en piedra de sillar. Los hospitalarios se hicieron cargo de la iglesia y aseguraron su culminación a través de la asignación de diversos bienes y rentas situados en aldeas del alfoz benaventano. De esta forma, de igual forma que ocurrió con San Martín con respecto a los caballeros santiaguistas, San Juan paso a formar parte del dominio de la Orden de San Juan.

Todos estos pormenores los conocemos por el documento de traspaso de la propiedad del templo, fechado en septiembre de 1181. Las obras debieron reanudarse, o tomar un nuevo impulso, en el año 1182, a cuyo momento parece que corresponde una inscripción existente en el pasadizo que comunica el presbiterio con el ábside norte.

En el año 1265 Frey Bibiam era "prior de la eclesia de San Juan del Hospital". En el testamento de Martín Pérez de Ledesma, canónigo de Salamanca, deja en 1300 "al clérigo de San Juan de Benavente que vive conmigo diez morabetinos". En 1328 se escritura un codicilio de García Feliz, deán en la Iglesia de Astorga, por el cual funda una capellanía en la iglesia de San Juan Bautista de la villa de Benavente, donde parece estaban enterrados sus padres, sobre diferentes bienes raíces y varias cargas y obligaciones.

En el libro de actas del Concejo de 1434, San Juan figura como una de las diez parroquias benaventanas que contribuyen al segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433.  Aparece asociada a la iglesia del Santo Sepulcro: "San Juan e San Sepulcro 5.799 mrs".

En sus primeras menciones esta iglesia recibe el nombre de "San Juan", "San Juan del Hospital", o "San Juan Bautista". Durante el siglo XV encontramos ya alusiones a "San Juan del Mercado", por celebrarse en sus inmediaciones el mercado semanal y las ferias. En 1448 se citan unas casas "a la collaçión de Sant Juan, al mercado". En 1455 el conde Alonso Pimentel, ante el incumplimiento de sus instrucciones acerca de la construcción de nuevas casas y el asentamiento de nuevos pobladores en Benavente en torno a la iglesia de Santa Maria del Azogue, ordena que el mercado y las ferias de la villa vuelvan a celebrarse entre las iglesias de San Nicolás y San Juan del Mercado, como se solían hacer anteriormente.

Las diferentes fases constructivas del templo fueron glosadas por Gómez Moreno y, más recientemente, por la profesora Elena Hidalgo Muñoz. La fase románica, desarrollada durante los siglos XII y XIII, fue la que determinó su planta y alzado en sus aspectos fundamentales. El plan original sufrió diversas modificaciones. No se cubrió finalmente su cubierta con bóvedas, como estaba previsto, sino que se alteró la distribución de los pilares y se colocó una techumbre de madera.

Una inscripción gótica grabada en el primer pilar suroccidental de la iglesia documenta una importante intervención durante el siglo XV. El epígrafe atribuye a Frey Toribio de Carbajal la edificación de varios pilares, probablemente de todas las cubiertas y de la bóveda sobre el altar mayor. En el texto se le identifica como comendador de Benavente, Vidayanes y Almazán, pero tal vez en el nombre de esta última villa exista un error del lapicida, pues en el traslado de un documento del monasterio de Nogales de 1468 se le cita como comendador de la orden de San Juan en Benavente y Vidayanes, y señor de Arrabalde.

San Juan del Mercado formaba parte de un complejo de edificaciones que configuraban el núcleo de propiedades urbanas de la Orden de San Juan de Jerusalén en la villa, también conocida como Orden de Malta. Junto a la iglesia se encontraba el palacio de la Encomienda y el Hospital de San Juan, atendido por una cofradía del mismo nombre. En 1211 tenemos mención de "Sanctius Fernandi, comendator domus Hospitalis in Benavento" y también de la celebración de un concilio o reunión en el atrio de la casa del Hospital. Esta encomienda sanjuanista fue conocida históricamente como Encomienda de San Juan de Benavente, Rubiales y Vidayanes.

Entre los personajes destacados enterrados en la iglesia hay que destacar a Frey Álvaro de Sarriá, no tanto por él mismo sino por la relevancia de uno de sus descendientes. Sarriá fue provisto de la encomienda de Benavente por el Gran Maestre de Rodas. En 1510 debía atravesar dificultades en el disfrute de sus rentas, pues una cédula real ordena a Francisco Manrique, comendador de Cerecinos, que no perturbe la posesión de su encomienda. A partir de diversas fuentes, podemos hacer a este Álvaro de Sarriá padre del conquistador y gobernador de Chile, Francisco de Villagrá (1511-1563). 

En 1628 tenemos constancia de la provisión de la capellanía de Santa María Magdalena, sita en la iglesia parroquial de San Juan del Mercado, de Benavente, solicitada por un clérigo de Cuenca de Campos, vacante por renuncia de don Matías Rodríguez de la Vega, deán de Quito, en el Perú.

Durante los siglos XVII y XVIII documenta Fernando Manzano Ledesma en San Juan las cofradías del Santísimo Sacramento y la Venerable Orden Tercera. De ellas se conservan sus libros de cuentas y acuerdos.

En la "Descripción general de España", obra dirigida por Francisco Mariano Nipho,  se recoge que San Juan del Mercado "pertenece al Serenísimo Señor Infante Don Gabriel, quien presenta el curato a un freyle de San Juan de Jerusalén. Tienen 105 vecinos. 315 almas de comunión".

El infante don Gabriel, hijo de Carlos III y hermano de Carlos IV de España y Fernando IV de Nápoles, llegó a ser Gran Prior de la Orden Hospitalaria de San Juan en Castilla y León. Su escudo se exhibe en un lugar privilegiado, bajo el óculo de la fachada occidental. Lleva las armas enteras de Carlos III, con corona abierta, acoladas de la Cruz de la Orden de San Juan y rodeadas del collar del Toisón.

En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid se conservan diversos pleitos y ejecutorias relacionadas con nuestra iglesia. De 1777 es el pleito de Pedro García, de Milles de la Polvorosa, Martín Santiago Vara, de Burganes de Valverde, Francisco Blas Gestoso, de Castrogonzalo y Santiago Fernández de los Ríos, de Castrogonzalo, sobre la posesión de la capellanía fundada en este templo por Miguel Roldán. De 1786 es la ejecutoria del pleito litigado por Antonio Manuel Pizarro, mayordomo de la fábrica de la iglesia parroquial de San Juan del Mercado, con Bernardo Martínez y consortes, de la misma vecindad, sobre la reivindicación de una casa.

En el Diccionario de Madoz se precisa que a mediados del siglo XIX la provisión del curato correspondía a los caballeros de la Orden de San Juan, que solían nombrar unos de sus freires con atribuciones de vicario en los pueblos de la encomienda. Estos curas, que se apellidaban priores, se resistieron por mucho tiempo a la visita del obispo de Oviedo. Pero después de un litigio, ganado por la mitra ovetense, el curato recaía en un clérigo secular.

martes, 24 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - San Vicente y San Pablo

Iglesia / advocación: San Vicente y San Pablo.
Otras denominaciones: Sin datos.
Categoría: Iglesias.
Localización: Extramuros.
Patronato / presentación: Sin datos.
Fundación: Sin datos.
Primera mención documental: 1343.
Desaparición: Sin datos.
Cofradías y capellanías: Sin datos.

Sobre estas dos supuestas iglesias benaventanas solamente podemos aportar el testimonio de Ledo del Pozo, quien dice de ellas que "se encuentran mencionadas en el privilegio del rey D. Alonso XI y sus rentas fueron agregadas al cabildo".

Este documento de Alfonso XI debía existir en el archivo del cabildo en el siglo XVIII. Por lo poco que sabemos se trataba de una carta expedida en el año 1343 por la que exime del pago de ciertas monedas de oro al cabildo de Benavente, que el reino le había concedido para el pago del cerco de Algeciras: "Que se cobre en Benavente con sus arrabales con San Vicente, con Santa Clara, con las casas que están a San Pablo, e con las casas del carril, e con la pola de San Martín". De estos datos parece deducirse que estos barrios o núcleos poblados de San Vicente y San Pablo se encontraban en esta época extramuros, pero ningún detalle se revela sobre la naturaleza de estas iglesias y su papel en la organización política y eclesiástica de la villa. El documento en cuestión hoy no se conoce, y muchas dudas suscita sobre su significado, pues los datos existentes sobre San Vicente y San Pablo son muy escasos.

Durante la repoblación de Benavente por Fernando II se creó una comunidad o cofradía de clérigos regida por un abad, origen del cabildo. Esta institución fue creada bajo la advocación de San Vicente y San Pablo, también conocida simplemente como cabildo mayor de San Vicente. Tal vez en su origen esta cofradía tuvo una iglesia propia, pero su sede tradicional estuvo en la iglesia de Santa María del Azogue. Sus reuniones se celebraban en la sacristía, donde tenían su asiento los párrocos de cada una de las iglesias benaventanas ordenados por su antigüedad.

Las bases de la reglamentación de esta cofradía ya debieron estar establecidas o apuntadas en el fuero de la villa. Al menos sobre este asunto hay algunos indicios en varias cartas forales derivadas del fuero de Benavente. Ledo del Pozo afirma que ya desde 1269 existía noticia del cabildo de Benavente con la advocación de San Vicente y San Pablo.

A este respecto, señala Madoz que el patrono del cabildo es San Vicente Mártir, cuya fiesta se celebra el 23 de enero: "A este cabildo pertenece un curato que existe en la actualidad además de los enunciados, quien sin tener iglesia propia cuenta con todas las existentes como suyas. El mismo cabildo en cuerpo es el párroco, y para desempeñar este cargo por persona designada a este fin, elige todos los años la víspera de Navidad un individuo de su seno, en quien confía el deber, pero con la precisión de que el electo sea cura párroco. Las obligaciones de este elegido están reducidas a administrar el pasto espiritual a los fieles de las afueras".

Las iglesias de San Vicente y San Pablo ni figuran en ninguna de las nóminas de iglesias y parroquias conocidas. Si realmente existieron, su desaparición o absorción debió producirse en época muy antigua. Por el contrario, son varios los documentos medievales que mencionan la cofradía de San Vicente. Hay también alusiones a propiedades pertenecientes a San Vicente, sin que de su contenido se pueda discernir claramente si estamos ante bienes pertenecientes a una iglesia o bienes pertenecientes al cabildo.

Así, en el Libro Becerro del monasterio de San Bernardo encontramos un regesto de 1423 relativo al reconocimiento hecho por el abad de la iglesia de San Vicente de Benavente, presentero de la iglesia de Castropepe, de la carga de trigo que debe pagar al convento por razón de patronato. En este caso parece claro que este abad lo era de la cofradía de clérigos, pero el uso del término "iglesia" puede tener varias interpretaciones.

domingo, 22 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - Santa María de Ventosa

Talla de Santa María de Ventosa existente en la iglesia de Santa María del Azogue

Iglesia / advocación: Santa María de Ventosa.
Otras denominaciones: "Sancta Maria de Ventosa".
Categoría: Parroquia.
Localización: Extramuros, junto al río y el puente de piedra.
Patronato / presentación: Derecho de presentación de los feligreses.
Fundación: Fundada probablemente antes de la repoblación de la villa por Fernando II.
Primera mención documental: 1178.
Desaparición: Derribada hacia 1447.
Cofradías y capellanías: Sin datos.

La iglesia y parroquia de Santa María de Ventosa se encontraba probablemente extramuros, próxima al río y al puente medieval. Se trata del llamado "Puente del Jardín", sobre el Caño de los Molinos, del que aún se conserva uno de sus arcos en pie. No obstante, resulta problemático fijar el lugar exacto de su emplazamiento, pues las informaciones disponibles no son coincidentes y, en ocasiones, contradictorias.

Ledo del Pozo la sitúa "en las afueras de la villa, junto al río, cuyo sitio aún lleva su nombre; después del cerco que puso Láncaster a la villa se pasaron a Santa María la Mayor las imágenes". El erudito benaventano identifica el barrio de Ventosa como el área en el que estuvo el monasterio de Santa Clara desde su fundación, antes de su traslado al interior de los muros de la villa:

"Hasta el sitio de Ventosa por la parte que pasa el río, se halla extendida la población de Benavente en forma de arrabales, subordinada en aquel lugar a la parroquia de Santa María, conocida con este nombre; y aún aquí tuvo el convento de Santa Clara su primer asiento, hasta que arruinados todos los edificios y casas en las continuas guerras de Portugal y Castilla, fue preciso reunir estos arrabales, pasando el convento y vecinos al recinto del pueblo [...] Y aunque en el (privilegio de Alfonso XI) no se nombra el barrio de Ventosa, es por haber tomado con el tiempo el nombre de Santa Clara por la fama del monasterio y honra de sus fundadores".

Otros autores llevan el templo más lejos, hacia la zona de la actual fábrica de harinas de la Ventosa. Sánchez Lago habla incluso de una iglesia de "estilo plateresco", sin aportar ningún testimonio sobre ello. Su ubicación estaría cerca del río y próxima a la calle de su nombre, añadiendo que el atrio y los portalillos estaban montados sobre un puentecillo existente "cerca de la fábrica de harinas de los señores Herrero, donde terminaba la calle en el año 1035 (sic)". Sobre esta cuestión precisa José Muñoz Miñambres que "según datos del archivo de Santa María la Mayor" junto a la fábrica de harinas se encontraba "la iglesia de Santa María de la Ventosa, que se apoyaba sobre el puente de piedra en la desviación de la carretera de Milles de la Polvorosa". 

Sea como fuere, es la iglesia más antigua documentada en Benavente. Sus orígenes son probablemente anteriores a la propia repoblación de la villa, pues "Ventosa" fue el nombre de un lugar poblado desde antiguo que acabó siendo incorporado a Benavente como una parroquia o colación más dentro de su organización administrativa y eclesiástica. Sus orígenes podrían ser remotos, pues en época sueva se menciona una parroquia con este nombre en la diócesis de Astorga y, más tarde, con el rey visigodo Suintila (621-631) existió una ceca que acuñó moneda en este mismo lugar.

La primera mención documental procede del año 1178, cuando en una confirmación de todos los privilegios y propiedades de la Iglesia compostelana, se incluye: “Et in Benevento ecclesiam Sancte Marie de Ventosa et villas quas habetis in episcopatu ovetensi, in Asturiis”. Se trata de una bula de Alejandro III. Estos derechos y prerrogativas fueron confirmados de nuevo en 1199 por Inocencio III. Por otros testimonios posteriores sabemos que desde el punto de vista de la jurisdicción eclesiástica, la isla de Ventosa, y todo el territorio situado al otro lado del río, pertenecían a la diócesis de Astorga. En cambio, la villa de Benavente en su conjunto estaba enclavada en los dominios de Oviedo.

La iglesia de Ventosa era el centro de una parroquia o colación de la villa que parece gozar de cierto dinamismo durante el siglo XIII, En 1206 Fernando Gutiérrez y Marina Pérez donan al monasterio de Sobrado unas casas que tienen en Benavente, en la colación de Santa María de Ventosa, junto al río Orbigo, que ellos habían comprado al conde Rodrigo Álvarez y a sus hermanos de Malucanes. De esta parroquia procedían los fundadores de la iglesia de San Salvador, construida en los solares posteriormente ocupador por el monasterio de Santa Clara.

En 1210 Rodrigo Peláez y María Joanis, vecinos de Ventosa, se declaran fundadores de esta iglesia de San Salvador. En 1287 se cita en una carta a Juan Fernández como clérigo de Ventosa. En el testamento de Martín Alfonso de Melgar, escriturado en 1374, hay una manda de 10 maravedís para la obra de la iglesia.

En el libro de actas del Concejo de 1434, Santa María de Ventosa no figura como una de las diez parroquias benaventanas que contribuyen al segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433. Esta circunstancia es interpretada por Severiano Hernández Vicente, como ya hizo Ledo del Pozo, como una consecuencia del asedio anglo-portugués contra Benavente en 1387.

Fue una de las tres iglesias, junto con San Julián y San Bartolomé, derribadas hacia 1447 por el tercer conde de Benavente, Alfonso Pimentel (1440-1459), para la mejor defensa de la villa y su castillo. En una carta de 1516 se dice de estas iglesias "que heran sitas e asentadas en la mota que agora se dise de la fortaleza e enrrededor de la casa e fortaleza que agora es de los estados desta casa las quales paresçio que se derrocaron por que la dicha casa e fortaleza estoviese e fuese mas fuerte e estoviese mas libre". En compensación por este derribo, en Santa María del Azogue se establece la "obligaçion de en los sacrifiçios e oraciones que en ella se fizieren rueguen a Dios por las anymas de los defuntos que estan enterrados e sepultados en las dichas yglesias".

Sin embargo, como hemos visto, la iglesia de Santa María de Ventosa no se encontraba propiamente en la Mota, sino extramuros de la villa, junto al río. Tal vez, haya que interpretar este testimonio en el sentido de que esta iglesia estaba próxima a la fortaleza o a su recinto murado y era un obstáculo para su defensa, pues apoyándose en ella se podrían amenazar las defensas de la villa. En esta época el río discurría lamiendo la ladera del cerro del Castillo, mucho más próximo que en la actualidad. En varios documentos del siglo XV se identifica también Ventosa con todo el territorio situado por bajo del Castillo, junto al río y la muralla. En las cuentas municipales de 1475 se asienta el gasto "por que tapiase çiertos portillos a la çerca debaxo del castillo cabe Ventosa". En la memoria de las edificaciones realizadas en la casa, bosque y molinos de Benavente durante el mandato del cuarto conde se dice: "que en vida de dicho Conde (Rodrigo Alfonso Pimentel) que se hundió la torre de sobre el rio, que esta contra Ventosa".

En la iglesia de Santa María del Azogue se conserva una talla de la Virgen con el niño conocida, según la profesora Elena Hidalgo Muñoz, como "Santa María de Ventosa". Esta imagen debe ser una de las piezas trasladadas de la antigua iglesia que menciona Ledo del Pozo. Para algunos autores sería una obra del siglo XIV, pero para Sergio Pérez Martín y Rubén Fernández Mateos, por el tipo de plegados del manto, bastante abultados, y por la desnudez del infante, esta obra puede datarse a finales del siglo XV o comienzos del siglo XVI. Sabemos también que en la mencionada iglesia de Santa María del Azogue existió un altar específico dedicado a Nuestra Señora de Ventosa, presidido probablemente por esta imagen. En 1579 se alude a Pedro de la Peña, capellán de la capilla de la Magdalena "que sirve en el altar de Nuestra Señora de Ventosa".

Plano del Jardín de Benavente, según Pedro Sánchez Lago (1903)

viernes, 20 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - Santa María de Renueva.

La iglesia de Santa María de Renueva durante su derribo en 1976 (Archivo Ledo del Pozo)

Iglesia / advocación: Santa María de Renueva.
Otras denominaciones: "Sancta Maria que dicitur Nova", "Nuestra Señora de Ruanoba".
Categoría: Parroquia.
Localización: En la calle de Renueva.
Patronato / presentación: Derecho de presentación de los feligreses.
Fundación: Fundada probablemente en época de Fernando II o Alfonso IX.
Primera mención documental: 1215.
Desaparición: Derribada en 1976.
Cofradías y capellanías: Cofradías del Santísimo Sacramento y de Santa Lucía. Capellanía de Nuestra Señora de la Asunción.

La iglesia de Santa María de Renueva se encontraba en la calle del mismo nombre, junto al desaparecido convento de San Bernardo y próxima a la muralla de la villa.

Fue fundada en la época de la repoblación de la villa, durante el reinado de Fernando II o Alfonso IX. La primera cita documental recopilada procede del año 1215, cuando en una compra del monasterio de Moreruela confirma cierto Martinus Roderici “clerici de Sancta Maria que dicitur Nova”. Más segura es su mención en otra carta de 1220 del Archivo Diocesano de Astorga. En ese año el Papa Honorio III comisiona al obispo, deán y chantre de Zamora para que oigan y resuelvan la demanda interpuesta por el obispo de Astorga contra los clérigos de San Andrés y San Nicolás de Benavente, diócesis de Oviedo, por razón de la parroquia de Santa María de Renueva.

Parece que durante los siglos XII y XIII la organización eclesiástica de Benavente presentaba una peculiar situación. Si bien la villa pertenecía a la mitra ovetense, había iglesias y otras propiedades pertenecientes a otros obispados, en particular a Astorga. Cuando en 1228, Juan Halgrin, cardenal obispo de Santa Sabina, legado pontificio, en su visita a Astorga, confirma al obispo Nuño y a su iglesia los bienes que pertenecían a la mesa episcopal se incluyen: "in Benavento ecclesiam Sancti Salvatoris, ecclesiam Sanctae Mariae de Ruanova, cum pertinentiis suis".

La iglesia se encontraba próxima a la muralla y también de una puerta o postigo que debía ser un acceso secundario a la villa. En 1393 Santa María de Renueva vende "un huerto que la dicha eglesia ha aquí en Benauente, çerca del Postigo que llaman de Ruanoua" con su pozo al bachiller Juan Alfonso. El huerto le rentaba poco y es para adquirir una campana. El encargado de la venta es Juan Domínguez, clérigo curero de la iglesia y zapatero. En las cuentas municipales de 1449-1450 se asienta el gasto de "çerrar el portillo de Santa Maria de Rua Nueva e a la colaga de Santa Crus".

En el libro de actas del Concejo de 1434, Santa María de Renueva figura como una de las diez parroquias benaventanas que contribuyen al segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433. Atendiendo a su contribución es una de las de mayor peso demográfico y económico en la villa: "Sancta María de Roanueua 6.482 mrs".

Según la documentación de la Casa de Osuna, en el siglo XVI junto a la iglesia se encontraba un hospital y la acemilería del conde de Benavente. En 1545 se menciona "una casa donde está su azemilería, junto a la iglesia de Ruanueva, que tiene pajar y un corral grande dentro de ella, que linda de una parte con huerta de Pedro Gatas y de la otra parte el hospital y corrales de la cofradía de Dios, y por detrás la çerca de esta dicha villa".

A partir de 1584 se acomete la edificación en Benavente de un nuevo monasterio de la comunidad femenina cisterciense de San Salvador, hasta entonces enclavado en Santa Colomba de las Monjas. Este traslado fue consecuencia de varias negociaciones anteriores y de la adquisición de terrenos junto a la iglesia de Santa María de Renueva, hasta entonces ocupados fundamentalmente por huertos.

En mayo de 1581 se firma una concordia y aceptación por parte del cura, mayordomo y feligreses de Santa María de Renueva, quienes aceptan la instalación del nuevo monasterio junto a su parroquia. De estos datos deducimos que el derecho de presentación estaba en manos de los parroquianos.

Entre los documentos citados sobre esta cuestión por Damián Yáñez y Florián Ferrero hay también un pedimento al obispo de Oviedo del conde de Benavente, del concejo y regimiento de la villa, así como del cura y feligreses de Renueva, para que concediese licencia a la comunidad de poder celebrar los divinos oficios y la misa en dicha parroquia, pero quedando libre el cura y sus feligreses para realizar sus funciones como lo venían haciendo. Las religiosas disponían del coro alto y de una capilla cerrada con reja, junto al altar de Santa Lucía.

En 1676 se formaliza una permuta entre sus beneficiarios de un beneficio racionero de la catedral del León y de la capellanía de Nuestra Señora de la Anunciación, en la iglesia de Nuestra Señora de Renueva de Benavente.

Durante el siglo XVIII documenta Fernando Manzano Ledesma en Renueva la cofradía del Santísimo Sacramento y la cofradía de Santa Lucía.

Gómez Moreno visitó el templo a principios del siglo XX, dejando un breve comentario de su torre: “Sólo conserva de su obra morisca la portada, con triple arquivolta aguda de ladrillo, y su torre que, siendo como la anterior (San Andrés), ha sufrido renovación más completa por idéntico motivo de ruina, y muestra tan sólo un arco semicircular en su penúltimo cuerpo”.

Durante el año 1976 se produjo el derribo del templo, junto con el anexo monasterio de San Bernardo. Los solares fueron ocupados por varios bloques de viviendas y la Estación de Autobuses. El 30 de noviembre de 1976 las monjas abandonaron el viejo edificio y se trasladaron a su nuevo convento de la carretera de Villanueva de Azoague.

jueves, 19 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - San Nicolás

Iglesia de San Nicolás (Archivo CEB Ledo del Pozo)

Iglesia / advocación: San Nicolás de Bari.
Otras denominaciones: "Sanctus Nicolaus".
Categoría: Parroquia.
Localización: En el corrillo de San Nicolás.
Patronato / presentación: Derecho de presentación de los condes de Benavente, por cesión de sus feligreses.
Fundación: Fundada probablemente en época de Fernando II o Alfonso IX.
Primera mención documental: 1215.
Desaparición: Derribada en 1968.
Cofradías y capellanías: Cofradías de San Antonio de Padua, Nuestra Señora de la Misericordia, Santísimo Sacramento y San Nicolás. Capellanía de Nuestra Señora de la Concepción.

La iglesia de San Nicolás se encontraba en el centro histórico de la villa, en el corrillo del mismo nombre y junto a las dependencias del antiguo consistorio. Fue una de las parroquias más antiguas de Benavente. A pesar de que se suele datar su construcción en época de Sancho IV, contamos con referencias documentales sobre su existencia bastante anteriores que nos llevan a la época de la repoblación de la ciudad durante los reinados de Fernando II o Alfonso IX. Esto no excluye que el edificio que llegó al siglo XX fuera efectivamente levantado durante el reinado del mencionado monarca.

La cita más antigua procede del año 1215, cuando en una permuta de tierras confirma cierto Sancho como capellán de San Nicolás: "Sancius Sancti Nicholai Capellanus". En 1220 el Papa Honorio III comisiona al obispo, deán y chantre de Zamora para que oigan y resuelvan la demanda interpuesta por el obispo de Astorga contra los clérigos de San Andrés y San Nicolás de Benavente, diócesis de Oviedo, por razón de la parroquia de Santa María de Renueva. En 1381 Alfonso Ferrández es clérigo capellán de San Nicolás y en 1385 Juan García era clérigo racionero.

El pórtico de la iglesia sirvió ocasionalmente para las reuniones del concejo, como se hacía también habitualmente en otras parroquias de la villa. Igualmente, tenemos constancia de la celebración aquí de juicios. En 1398 se ventiló un pleito entre los agentes del Concejo de Benavente y los vasallos del monasterio de Moreruela. La declaración se hace "so el portal de la iglesia de San Nicolás desta dicha villa".

Al encontrarse nuestra iglesia en uno de los centros neurálgicos de la villa era un punto habitual de celebraciones, mercados, ferias, anuncios públicos, bandos y procesiones. En 1566 se celebra la fiesta de la Asunción de la Virgen con una procesión que va de la iglesia de San Nicolás a la de Santa María del Azogue. Aquí estuvo también enclavado el rollo jurisdiccional hasta su demolición en el siglo XIX.

En el libro de actas del Concejo de 1434, San Nicolás figura como una de las diez parroquias benaventanas que contribuyen al segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433. Atendiendo a su contribución es una de las de mayor peso demográfico y económico en la villa: "San Nicolás 5.824 mrs".

En 1596 se produce la toma de posesión de la capellanía de Nuestra Señora de la Concepción en la parroquia de San Nicolás por parte de Martín Fernández de Sosa, cura de la iglesia de San Martín, debido al fallecimiento del anterior capellán Antonio de Oviedo.

San Nicolás se incorporó al patronato de los condes-duques de Benavente “para servicio de su Casa, de sus familiares y sus caballeros. El 4 de julio de 1609 se formaliza la donación "del patronazgo, presentación del beneficio, raciones, capillas y beneficios simples servideros y sitos en la iglesia de San Nicolás y a favor del excelentísimo señor don Juan Alfonso Pimentel y de Herrera conde de Benavente virrey y capitán general del reino de Nápoles, para él y los subcesores en su casa para siempre jamás otorgada por el cura y feligreses de la dicha parroquia de San Nicolás nemine discrepante". Dice Ledo del Pozo que esta cesión fue renovada ante Martín Gutiérrez en 1636, ante Francisco Gallego en 1655 y ante Martín Álvarez en 1675 y 1677.

La cesión a los condes debió estar motivada por la delicada situación de su fábrica y la imposibilidad para los feligreses de hacerse cargo de su mantenimiento. De ello hay alguna referencia en un expediente relativo a las obras de la parroquia fechado entre 1623 y 1627. En 1609 se formaliza un poder dado por Hernando de Nates, maestro de obras de la ciudad de Zamora, a Andrés del Cerro, Francisco de la Sierra y Juan de la Carrera, residentes en la villa de Benavente, "para que en su nombre pudiesen recibir y cobrar del tesorero del conde de dicha villa los maravedís que dicho conde le había de dar para hacer la obra de San Nicolás". El citado maestro de cantería murió sin poder concluir con el ajuste. En un memorial presentado al conde en 1623 se hacía una relación de los inconvenientes originados por el retraso "y que era tanta la indecencia que se podía decir que el Santísimo Sacramento estaba en la calle". Durante todo el siglo XVII es frecuente la asignación de fondos para la celebración de fiestas, misas y procesiones, todo ello sufragado por los condes.

Durante los siglos XVII y XVIII documenta Fernando Manzano Ledesma en San Nicolás las cofradías de San Antonio de Padua, Santísimo Sacramento, Nuestra Señora de la Misericordia y San Nicolás. De varias de ellas se conservan sus libros de cuentas y acuerdos.

Gómez Moreno reconoció el templo a principios del siglo XX, aunque no le mereció demasiado interés: "Esta parroquia no conserva de antiguo sino el pórtico, hecho de piedra toba, como lo alto del crucero de Santa María del Azogue, y contemporáneo de ello, o sea de cuando reinaba Sancho IV. Su portada se compone de cuatro arcos alancetados en degradación y liso, dentro, una bóveda de cañón con el mismo perfil, y encima otro cuerpo con dos arquillos para campanas. En una hornacina moderna hay metida una imagen del santo titular, coetánea de lo demás y mutilada".

Una de las singularidades de este templo era el contar con un acceso privilegiado al vecino palacio de los condes, a través de un "pasadizo".  De este particular elemento arquitectónico existen algunas referencias. A mediados del siglo XIX, el corresponsal de Madoz en su "Diccionario" dice de la iglesia que “en los dos brazos del crucero hay su balaustrada, corredor y tribuna que se comunica con el palacio viejo de los condes”. Por su parte, José Almoína Mateos señala que “de una antigua casona cercana se comunica por un arco un pasadizo a la tribuna alta, desde donde asistirían a los cultos los fundadores, protectores o patronos del templo o sus descendientes o sucesores”. Sería a partir del año 1935, fecha de la publicación del libro de Almoína, cuando se derribó este arco o pasadizo de acceso.

En 1926 el "Heraldo de Zamora" informaba de que la iglesia de San Nicolás de Benavente había sido clausurada por hallarse en estado ruinoso, "habiéndose cerrado el paso por el Torreón, que da salida del Corrillo de Núñez Granés a Cervantes. Los cultos que en la misma se celebran, en lo sucesivo tendrán lugar en la iglesia de Santa María. Varias efigies, han sido trasladadas a otros templos de la villa". Terminaba la crónica con un anuncio casi profético: "Si en plazo brevísimo no se toman determinaciones urgentes, por el obispo de la diócesis (Oviedo) y el temporal de lluvias continúa, pudiéramos presenciar una catástrofe, por el derrumbamiento de una parte del templo de San Nicolás".

En 1967 los solares fueron vendidos y adquiridos por la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca. De ello se hacía eco la prensa local: "En ese lugar será erigido un amplio y moderno edificio para la Sucursal de dicha entidad en nuestra ciudad. La plaza Núñez Granés, con el derribo de la vieja iglesia, y la edificación de un nuevo y moderno bloque, dará un nuevo rumbo y belleza urbanística a dicha zona". El derribo definitivo del viejo templo medieval se consumó en el año 1968.

LA DESAPARECIDA IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE BENAVENTE
Vídeo: Fernando González Rodríguez
Guion: Rafael González Rodríguez


viernes, 13 de febrero de 2015

Reseña histórica de las parroquias, iglesias y ermitas de Benavente - San Miguel

Calle y plaza de San Miguel de Benavente

Iglesia / advocación: San Miguel Arcángel.
Otras denominaciones: "Sanctus Michael".
Categoría: Parroquia.
Localización: Próxima a la Plaza de San Miguel, a la Calle de San Miguel y a la muralla.
Patronato / presentación: Derecho de presentación de los condes de Benavente, probablemente por cesión de sus feligreses.
Fundación: Fundada probablemente en época de Fernando II.
Primera mención documental: 1184.
Desaparición: 1825. Agregada a la iglesia de San Andrés.
Cofradías y capellanías: Cofradía de San Miguel. Capilla de la Concepción.

La iglesia y parroquia de San Miguel Arcángel se encontraba en la parte sureste de la villa, próxima a las actuales calle y ronda del mismo nombre. Ledo del Pozo no ofrece datos para su localización, simplemente indica que "fue una de las iglesias que sirvieron para el culto a los primeros fieles de la villa". Madoz dice que se encontraba hacia el sur, junto al convento de Santa Clara, donde al parecer aún quedaban algunos restos o escombros. Muñoz Miñambres precisa que en los solares de "las escuelas de Fernando II había una laguna junto a la iglesia, entonces parroquia de San Miguel".

Sin embargo, según la documentación consultada, su situación precisa debe llevarse a la calle de San Miguel en su manzana más próxima a la avenida del Ferial, limitando con la muralla de la villa, entre las puertas de San Andrés y el convento de Santa Clara. Así se constata en varias ocasiones con motivo de obras de reparación y mantenimiento de la cerca en los siglos XV y XVII.

Se trata de una de las parroquias más antiguas documentadas en Benavente, cuya fundación hay que poner en relación con el proceso de repoblación de la villa por Fernando II. En 1184 Pelayo Peláez y su mujer Lupa, junto con sus hijos Pedro, Marina y Burguesa, donan al monasterio de Sahagún la heredad que tienen en Benavente constituida, entre otras cosas, por unas casas situadas en la colación de San Miguel. "... casas meas que sunt in collatione Sancti Micaelis, inter casas Pelagii Monazino et inter casas Mioruillido, qui fuit mulier Didaci Petri; et ortum qui fuit de don Donat, qui iacet circa Raimundo Iohannis". El texto nos habla de un área urbanizada y densamente poblada desde fecha muy temprana, donde no faltan los huertos.

En 1374 se formaliza el testamento de Martín Alfonso de Melgar, vecino y morador en Benavente en la colación de San Miguel, que se manda enterrar en el monasterio de Santo Domingo: "Mando a la obla de la eglesia de Sant Miguel de que yo soy felyglés, çinquenta maravedises [...] Mando a Alfonso Miguéllez, clérigo curero de la dicha eglesia de Sant Miguel, diez maravedises [...]  Mando más a la dicha Leonor Gonçález, mi muger, la mi metad de estas casas que yo et ella moramos que son en la dicha colaçión de San Miguel, con sus corrales et palonbar segund que mejor et más conplidamientre las en día avemos, con todo lo que está de la puerta adentro así commo se çierran a la noche et se abren a la manana, sin dos cavallos et una mula et sin el pan que en ellas está ensilado et sin las armas, las quales mando a Johán, mío fijo et de la dicha Leonor Gonçález, las quales son éstas: una cota et una baçyneta".

En el inventario de parroquias del obispo de Oviedo Gutierre de Toledo (1377-1389) se incluye este templo en el arciprestazgo de Benavente, con sus derechos de presentación y la partición de los diezmos:

San Miguel de la dicha villa húsanla a apresentar los feligreses de la dicha eglesia. Es capellán Domingo Alfonso. Los diezmos pártense de esta manera: el obispo lieva el terçio de pan e vino et el capellán los dos terçios e lo manual. Paga de procuraçión [...] mrs. Riende esta capellanía [...] mrs.

A finales del siglo XIV o principios del siglo XV la abadesa del monasterio cisterciense de San Salvador, Sancha Pérez, pide al cabildo de Benavente que el cura de la parroquia de San Miguel de dicha villa no cobre los diezmos de las tierras del prado del Mato, que tenía arrendadas del monasterio Lope Rodríguez de Valencia, feligrés del referido clérigo.

En el libro de actas del Concejo de 1434, San Miguel no figura entre las diez parroquias benaventanas que contribuyen al segundo y tercer repartimientos del pedido real del año 1433. Sin embargo, en la documentación posterior se comprueba repetidas veces su carácter de iglesia parroquial.

Sabemos que la iglesia se encontraba próxima a la muralla por su sector oriental. En el Libro de Actas del Concejo de 1524 encontramos el siguiente asiento:

"Este dicho dia los dichos sennores acordaron que en las tapias que estan descostradas del formizo, que se saque de una asta de ladrillo donde ovieremos dinero, e donde no oviere tenido que se aga de plana, e que la portilla que esta entre los dos cubos detras de San Miguel que lo suba asta petril y almenas. E mas mandaron que se suba otro portillo adelante deste tras de San Miguel asta petril y almenas". 

En 1655 el lugar de Bercianos ha de hacer "siete tapias encima destas a las espaldas de la yglesia de San Miguel açia la Puerta de San Andres".

En 1415 Alfonso Martínez es clérigo rector de la iglesia. En 1634 era cura de esta parroquia Sebastián de Paz. En 1708 se cita a los capellanes "de la capellanía de la Concepción que llaman de Babiano sita en la yglesia parroquial de San Miguel desta villa de Benavente". Fernando Manzano documenta aquí la cofradía de hortelanos de San Miguel, de la que se conservan sus libros de cuentas y acuerdos.

Durante el siglo XVI parece que la parroquia atraviesa dificultades para mantenerse económicamente por la mengua de sus feligreses. El VI conde, Antonio Alfonso Pimentel, propuso en 1571 a las autoridades eclesiásticas la unión de los curatos de las iglesias de Santiago y de San Miguel, suprimiendo el curato de San Miguel por haber quedado éste vacante, por ser la iglesia de Santiago más antigua y porque ambas parroquias tenían muy pocos parroquianos y los diezmos que recibían eran insuficientes para poder mantenerse.

Sobre la desaparición de la parroquia y los templos afectados contamos con referencias no coincidentes. Ledo del Pozo dice que "no estando decente fue preciso agregarla a la de San Andrés, aún antes que la anterior (la iglesia de San Martín suprimida a finales del siglo XVII). Según Fernández Brime en julio de 1825 la parroquia fue suprimida y agregada a la de San Andrés, "que fue separada con el importe de los materiales de la primera, desmontada en 1784".