domingo, 23 de noviembre de 2008

Por tierras del Condado - Una breve historia de Mózar de Valverde (Zamora)

Iglesia de San Julián de Mózar de Valverde

La pequeña población de Mózar se encuentra situada sobre una ladera, en las inmediaciones de la confluencia de los arroyos Castrón y Almucera con el río Tera. Es la primera localidad que lleva el apellido de Valverde, pues vigila precisamente el acceso del valle desde la orilla izquierda del río. En las cercanías del emplazamiento de su famoso puente hubo anteriormente una barca y seguramente un vado, paso natural desde el valle de Valverde hacia las fértiles vegas del Órbigo y Esla, así como el camino tradicional hacia Benavente y Sanabria.

Del puente hay constancia al menos desde el siglo XV, pues en el Libro de Cuentas del Concejo de Benavente, correspondiente a 1461, se consignan "los mrs. que gastó el mayordomo de Socastro por mandado del Juez e regidores de çierto reparo que avía menester las puentes de Móçar e Santa Cristina". Dominando este punto estratégico se encontraba desde la Prehistoria el cerro o castro de La Magdalena, máxima altura de toda la zona, con 773 metros, y con un amplio dominio visual sobre los Valles de Benavente.
Desde el punto de vista administrativo Mózar es actualmente una pedanía de Villanázar, que junto con Vecilla de Trasmonte forman las tres entidades locales del municipio. La superficie del término municipal abarca unos 18 km2., con una población total según el Padrón de 2007 de 344 habitantes.
En las Respuestas Generales del Catastro de la Ensenada encontramos ya una primera descripción pormenorizada de los límites de Mózar a mediados del siglo XVIII:

"A la primera pregunta dijeron que este lugar se llama él de Mózar, tierra de la villa de Benavente. A la segunda dijeron es de señorío, pertenece al Conde de Benavente, percibe como tal el Pedido de Marzo [...] A la tercera dijeron que a su parecer ocupa el término de este lugar de Levante a Poniente un cuarto de legua, del Norte al Sur cuarto y medio, y en su circunferencia legua y media, con regulación de hora por legua, y que sus confrontaciones son al Levante con el monte que llaman de la Cervilla, al Poniente con monte que llaman de Melucanes, al Sur con el de Socastro y al Norte con raya de Villanázar".

La primera mención documental de Mózar se sitúa en el siglo XI. En 1044, doña Mayor y sus hijos Ero y Velasquita Bermudiz hacen donación al monasterio de San Pedro de Zamudia y a su abadesa Mansuara de toda su heredad existente en Villa de Nazar (Villanázar), junto al arroyo Almozara (Almucera), entre los términos de Villaofín y Mózar, con todas sus tierras, viñas, prados, montes, fuentes, pastos, molinos, pesqueras y más pertenencias. Villaofín era el nombre de un despoblado junto a Vecilla de Trasmonte y el monte de La Cervilla.

Vista sur de la iglesia

El arroyo de la Almucera, a su paso por Mózar

Panorámica desde el castro de La Magdalena

En 1077 tenemos noticias del Castro de Mózar que debe identificarse con el cerro de la Magdalena. Parece ser que este enclave fortificado, con antecedentes prehistóricos y romanos, jerarquizaba en los siglos XI y XII el curso final de la Riba de Tera, cerca ya de su desembocadura en el río Esla. Su área de influencia incluía varias aldeas, entre ellas Villanázar, y tenía por uno de sus principales referentes Sub Castro o Socastro, población asentada en la ladera del cerro, al pie de la raya divisoria entre Mózar y Milles de la Polvorosa. Otros documentos posteriores aluden a Mózar durante los siglos XI y XII, si bien las menciones al castro van disminuyendo hasta desaparecer en la segunda mitad de esta última centuria. En 1434 Socastro figura como uno de los despoblados del Condado de Benavente, según se consigna en el Libro Becerro de Rodrigo Alfonso Pimentel, II conde de Benavente (1420-1440).

La investigación arqueológica de este yacimiento ha puesto de manifiesto la reocupación del recinto amurallado castreño en época medieval. Igualmente, indicios de un asentamiento romano bajoimperial y, tal vez, de una necrópolis asociada se vislumbran en el pago de la Torre del Moro, justo en el acceso al cerro. 

Con la creación del concejo de Benavente, a mediados del siglo XII, Mózar pasó a integrarse en el alfoz de la villa, dentro del conjunto de aldeas de la Merindad de Riba de Tera. Su posesión fue después objeto de disputas y negociaciones dentro de la familia Pimentel, titulares del condado desde 1398. En 1504 se formalizaba una escritura de concierto entre Alonso Pimentel, V Conde de Benavente, y Juan Pimentel, I Señor de Allariz, su tío, por la que el conde cedía Puebla de Sanabria, Viana, Socastro, Milles y Mózar a Juan vitaliciamente, mientras que éste nombraba a Alfonso su heredero en Allariz, Milmanda, El Bollo y Aguiar. 

Su iglesia parroquial está dedicada a San Julián desde antiguo. El templo presenta una sola nave techada de madera y espadaña a los pies. El cuerpo del edificio se prolonga por un profundo presbiterio de cabecera recta cubierto con cúpula. El arco que distribuye ambos ambientes es de sólida cantería, aunque carente de cualquier ornamentación. Mózar rinde homenaje a San Julián, el 28 de enero, y a Santa María Magdalena, el 22 de julio.

En el exterior de la iglesia existe un interesante epígrafe del siglo XIII, vestigio de la consagración de un templo anterior de oscuros orígenes. Se trata de un sillar de arenisca empotrado en el muro sur del templo, en el acceso a su entrada principal. La pieza, de forma rectangular (490 x 540 mm.), presenta diversos desperfectos que dificultan notablemente su lectura. Está rota en el margen inferior izquierdo, y en su parte central se han desprendido algunas lascas de forma que varias letras se han perdido. Las pautas son de 50 mms., con 5 mms. de separación entre la doble línea. La letra es una pregótica de 45 mms.

Según Maximino Gutiérrez Álvarez su lectura incompleta, una vez resueltas las abreviaturas, sería la siguiente:

IIII IDUS MADII SUB
ERA M CC L IIII CONSECRAVIT
DOMINUS PETRUS, IIII EPISCOPUS ASTORICENSIS, EC
CLESIAE HIC AD HON[O]RE[M...] NI ET SUNT IBI RE
CONDITE SUNT (SIC) SUA[...] AS BEATI PAULI
[...] OI ET SANCTARUM AGATE, CECILIE ET CO
[...] SANCTUS PETRUS [...] SANCTI. ORATE PRO EO.

Una traducción del texto podría ser:

El 12 de mayo del año 1216, don Pedro IV, obispo de Astorga, consagró esta iglesia en honor de [...] y están aquí guardadas sus reliquias y las de San Pablo [...] y de las santas Ágata, Cecilia y Co[...] San Pedro [...] santos. Orad por él.

En la ribera del río Tera encontramos uno de los pocos molinos harineros que se han mantenido en servicio hasta tiempos recientes en la comarca. El ingenio hidráulico contaba originalmente con cuatro ruedas y pertenecía a mediados del siglo XVIII a la capellanía de San Antonio de Pádua, sita en la iglesia del lugar de Villanázar, de que era capellán don Ángel Fernández, presbítero vecino de la aldea. La utilidad del mismo se establecía entonces anualmente en treinta y cinco cargas de pan. A esta época debe corresponder un bajo relieve con tres cruces sobre peanas existente en la jamba derecha de su puerta de acceso.

El edificio que ha llegado hasta nuestros días alberga, en realidad, cinco piedras, cuatro de grano y una de linaza, y está dotado de cinco canales hoy sellados. Durante el siglo XIX debió pasar por diferentes propietarios particulares. A principios del siglo XX estaba en manos del conocido industrial benaventano Felipe González, y después de su hija Soledad González "Solita". Su último molinero, Noé Pérez Casado, compró el ingenio en 1946 a tres particulares y hasta su fallecimiento mantuvo en funcionamiento una sola piedra movida por un generador eléctrico.

La población de Mózar ascendía a mediados del siglo XVIII a 22 vecinos, incluido el párroco, cifra que aumentó solamente a 23 vecinos y 92 almas un siglo después, según se recoge en el Censo de 1842. La integración en el municipio de Villanázar debió producirse entre esta última fecha y 1857, pues desde entonces desaparece de los censos. En la actualidad el vecindario está en torno a los 147 habitantes.

Epígrafe de consagración de la iglesia de Mózar de Valverde (Siglo XIII)

Antiguo letrero indicativo en Mózar de Valverde

lunes, 10 de noviembre de 2008

El Puente de Deustamben - La red viaria romana y medieval en los Valles de Benavente

Nicasio Rodríguez Durán, descubridor del miliario de Milles de la Polvorosa (Zamora), en el año 1985

Son ciertamente numerosos los testimonios que hablan de la existencia de un puente antiguo cercano a la confluencia de los ríos Órbigo y Esla, en el lugar conocido como El Priorato, término municipal de Milles de la Polvorosa. El descubrimiento en 1985 de un miliario romano por el aficionado a la arqueología Nicasio Rodríguez Durán, precisamente en este lugar, dio lugar a la publicación de varios estudios, entre otros los Vidal Aguado Seisdedos y José Antonio Abásolo, centrados en intentar recomponer la red viaria romana en la región y la ubicación de las distintas mansiones de los itinerarios conocidos según las fuentes clásicas.

El monolito, actualmente en el Museo de Zamora, fue erigido en época de Nerón (54 68 d.C.), concretamente en el año 58 d.C. Recientemente se ha instalado una réplica del mismo, bastante afortunada, por cierto, en la Plaza Mayor de Milles. Traducido al castellano el epígrafe reza:
"Nerón Claudio, hijo de Claudio divinizado, nieto de Germánico César, biznieto de Tiberio César Augusto, tataranieto de Augusto Divinizado, César Augusto, vencedor de los germanos, gran pontífice, titular de su cuarta potestad tribunicia, triunfador por cuarta vez, cónsul por tercera vez, padre de la patria".

En la última línea se señala la distancia desde este punto del río Esla, entonces Astura, a Emerita Augusta (Mérida), la capital de la provincia de la Lusitania: CCLIX millas romanas, o lo que es lo mismo, 383 kilómetros. Es precisamente bajo Nerón cuando se acomete una importante remodelación global sobre la llamada Vía de la Plata. Se realizó entre los años 57 y 59 y debió tener una gran trascendencia, pues se conservan de este momento varias piezas miliarias. El ejemplar de Milles es precisamente el único que evoca un trayecto unitario de esta vía, ya que las millas expresadas se corresponden exactamente con las que distan desde la cabeza de ruta: Emerita.

Algunos esclarecedores testimonios in situ fueron recogidos por Virgilio Sevillano que, aunque no llega a identificar el lugar con el puente de Deustamben, recoge las valiosas informaciones de un vecino de Milles de la Polvorosa que aseguraba haber visto sus pilares saliendo bastante de las aguas del río cuando éste se hallaba en su nivel normal y aún durante las avenidas. También interesante es la alusión a un barquero, que este vecino había conocido, que se dedicaba a arrancar las piedras labradas y bien escuadradas de los sillares del puente para vendérselas a los vecinos de Milles y de Arcos de la Polvorosa.

El nombre de Puente de Deustamben evoca cierto personaje relevante conocido en los documentos como Petrus Deustamben, o Pedro de Dios en su versión castellana, arquitecto de posible origen leonés que participó activamente en las obras de la colegiata románica de San Isidoro de León, donde fue enterrado. Los datos que poseemos sobre la vida de Pedro de Dios son escasos y proceden, en su mayor parte, del epitafio de su sepultura. Parece haber sido un personaje a quien se le atribuyeron especiales virtudes espirituales y, tal vez, poderes taumatúrgicos, como ocurrió con otros constructores de puentes y reparadores de caminos como Santo Domingo de la Calzada.

En el Diccionario de Miñano encontramos una entrada muy interesante sobre este pago, pues nos informa de la celebración de un mercado semanal a principios del siglo XIX: "Priorato del Puente. Lugar eclesiástico de España, provincia de Valladolid. A. P., 2 vecinos, no habitado. Situado a la inmediación de los ríos Castrogonzalo (sic) y Órbigo, reunidos a un cuarto de legua del Esla. Confina con los pueblos de Arcos y Milles de la Polvorosas, y con Villabeza del agua. Este priorato es exento con su término redondo, y constaba de parroquia y jurisdicción ordinaria del ilustre abad de Benevívere, que tiene la prorrogativa de conferir todos los prioratos y administraciones como los antiguos abades perpetuos. Se celebra en él un mercado todos los lunes del año. Produce lino y centeno. Dista media legua N. de la Puebla".

Respecto a nuestro puente, el corresponsal de Madoz, a mediados del siglo XIX, ya se ocupa con cierta amplitud al hablar de Arcos de la Polvorosa. Y sobre el Esla, dice, se descubren cimientos de un puente de piedra que demuestran haber sido magnífico; comprende los despoblados de Subcastro, Cejinas y Velilla; el caserío y coto redondo del priorato de Nuestra Señora del Puente, cuyo convento de religiosos, anterior a la existencia del pueblo, está destruido".

Gómez Moreno es el primer autor que relaciona el lugar y los escasos restos de la construcción con el Puente de Deustamben. Analizando los posibles trazados de la Vía de la Plata en época romana por esta zona admite la posibilidad de que el cruce del Esla pudiera haberse realizado junto a la confluencia con el río Órbigo.

El sepulcro era una cista de piedra con tapa llana, colocada originalmente en el ángulo suroeste de la iglesia. La tapa fue partida y el enterramiento violentado durante la invasión napoleónica, como ocurrió con la mayor parte de las tumbas reales de la cripta de San Isidoro. El sepulcro fue decorado con un interesante grupo de figuras. Se reconoce al yacente incensado por dos ángeles, así como un largo epitafio, que comienza en el chaflán del borde y termina debajo de la escena.

La lectura ofrecida en su momento por Gómez Moreno fue la siguiente:

“Hi qiescit servus Dei Petrus Deus tam ben qui super edificavit ecclesiam / hanc. Iste fundavit pontem qui dicitur de Deus tamben et quia erat [v]ir mire / absti[nen]cie et multis [flo]rebat mir[a]cul? Deus eu laudibus predicabat / Sepultus est hic ab inperatore Adefonso e Sancia Regina”.

Aunque el sepulcro del arquitecto carece de fecha, en el epitafio se afirma, como hemos visto, que fue enterrado allí por orden del Emperador y de la reina doña Sancha. Este emperador no es otro que Alfonso VII, rey de Castilla y León, que ocupó el trono entre 1126 y 1157. No se puede afirmar de forma concluyente que Pedro Dios también viviera en esta época. Cabe la posibilidad de que lo que hiciera el rey fuera simplemente trasladar su sepultura al templo isidoriano. No obstante, los estudiosos del templo isidoriano han considerado comúnmente a Pedro Deustamben como responsable de la última fase del templo románico, obras que podrían haberse iniciado en época de la reina doña Urraca y terminarían en el año 1149, durante el reinado de Alfonso VII.

Hay algunos autores que llegan más lejos y vinculan la obra constructiva de San Isidoro de León con la de Santa Marta de Tera (Zamora). Son ciertamente significativas determinadas soluciones constructivas, las portadas y los programas iconográficos de ambos edificios. En base a estos paralelismos se ha supuesto que tal vez el mismo arquitecto participó en ambos proyectos, pero todo ello no pasa de ser una mera especulación sugerente, eso así, carente de cualquier refrendo documental.

En un privilegio de Fernando II de 1166 se describe ya una población estable situada junto al puente, que recibe el nombre de “Ponti de Deus tam bene”. Sus habitantes, los “homines” del Puente, obtienen diversas exenciones fiscales de manos de Fernando II: rauso, homicidio, fonsado y pedido. Además, el monarca acota el lugar, quedando exento de “omni voce et regio foro”, de forma que a partir de entonces los vecinos solamente quedan obligados a satisfacer las prestaciones que exija el señor del lugar.

En 1196 se escritura una donación que aporta ya datos sumamente interesantes. En primer lugar, podemos identificar a los propietarios del puente, que hacen entrega del mismo la abadía de Benevívere (Palencia). Los donantes son un grupo de personas entre los cuales existen lazos de parentesco, lo cual parece indicar que se trata de los herederos de los primeros propietarios. Entre ellos se menciona a Gutierre Muñoz, que podría tener alguna relación familiar con Velasco Muñoz, que aparece en un documento de 1140 como poseedor de bienes en Arcos de la Polvorosa. Otros datos complementarios informan sobre los territorios dependientes y las características de la fundación. El esquema de este pequeño burgo responde, en realidad, al modelo repetido en muchas poblaciones del Camino de Santiago, esto es la trilogía puente, iglesia y hospital.

En el siglo XIV los datos que tenemos apuntan a que el puente ha dejado de utilizarse, si bien continúa su recuerdo y el de su fundador o constructor. Se documenta ahora una barca, objeto de frecuentes disputas y pleitos entre los monjes del Priorato (dependiente de Benevívere) y el Concejo de Benavente.
Resulta razonable pensar que el Puente de Deustamben tuvo un antecedente o predecesor en época romana. Esto explicaría el hallazgo del miliario en El Priorato. Más problemático parece determinar hasta que época estuvo en uso este puente, antes de que el arquitecto Pedro de Deustamben acometiera su reconstrucción, reforma, o simplemente construyera un puente nuevo.

Una posibilidad, ciertamente no desdeñable, sería que el paso de río Esla se hizo por aquí de forma ininterrumpida desde los tiempos romanos hasta que a finales del siglo XI o principios del siglo XII Pedro de Dios “fundavit pontem qui dicitur de Deustamben”.

Con la separación de los reinos de León y Castilla, a partir de 1157, este emplazamiento se convirtió en uno de los puntos estratégicos del reino leonés. Viniendo desde el Sur serviría de comunicación hacia Astorga, León, Oviedo y también hacia Sanabria y Galicia, enlazando con el Camino de Santiago. En sentido contrario era un lugar de paso obligado hacia la llamada Extremadura Leonesa.

¿Qué factores explican la decadencia y posterior abandono del puente? En este sentido creemos que hay que tener en cuenta factores de tipo material y otros de carácter estratégico.

Por una parte, es conocido que tanto el Esla como el Órbigo en este tramo son proclives a las inundaciones como consecuencia de las crecidas. Actualmente, con la construcción de varios embalses y las obras de encauzamiento, este peligro se ha disminuido notablemente, pero en épocas antiguas el desbordamiento de los ríos era frecuente con consecuencias a veces trágicas.

En cuanto a los motivos estratégicos creemos que tienen que ver con lo cambios en la organización del espacio que se producen en esta zona. En este sentido podemos decir que no es casualidad que la decadencia y abandono del Puente de Deustamben fueran paralelos al auge experimentado por el puente de El Portazgo en Castrogonzalo, denominado en las fuentes más antiguas como Puente de Santa Marina.

A estas transformaciones no debió ser ajena la repoblación de Benavente en 1164 por Fernando II. El alfoz que le fue asignado al nuevo concejo incluía una serie de territorios situados en la margen izquierda del Esla, lo que más tarde se denominaría Merindad de Allende el Río. La comunicación de las aldeas de esta zona con la villa de Benavente se convirtió así en algo fundamental, no sólo desde el punto de vista político o administrativo, sino también económico.

En esta época el paso del Esla se realizaba a través de las distintas barcas que existían en los puertos del río y mediante los puentes de Deustamben y Castrogonzalo. El de Castrogonzalo, que comienza a documentarse a principios del siglo XIII, ofrecía evidentes ventajas ya que permitía llegar a Benavente directamente sin tener que atravesar el Órbigo y era, además, un lugar de realengo, a diferencia del puente de Deustamben que formaba parte del dominio del Priorato. Prueba evidente de la prosperidad de la que gozaba el puente de Castrogonzalo son las noticias de la celebración de una feria en él a principios del siglo XIII.

Caserío de la finca de El Priorato

Sillar procedente del Puente de Deustamben

Réplica del miliario del Priorato en Milles de la Polvorosa

Réplica del miliario del Priorato en Milles de la Polvorosa

San Isidoro de León

Sepulcro de Petrus Deustamben en San Isidoro de León

Panorámica desde el Castro de la Magdalena 

Véase también el siguiente artículo del autor disponible en PDF:


domingo, 2 de noviembre de 2008

San Napoleón - Una peculiar devoción benaventana

Napoleón, por Meissionier

Benavente, a raíz de la ocupación francesa, se convirtió en la sede de una subprefectura, dependiente a su vez de la Prefectura de Astorga. Durante el largo conflicto esta institución desempeñará una destacada responsabilidad de cara al frente de Galicia, conocida a efectos militares como "Cantón de Benavente". Incluso en la documentación municipal figura en algún momento como "Provincia de Benavente".

Los años de ocupación se prolongarán hasta bien avanzado 1812, siempre bajo la administración bonapartista de José I. Benavente pasará a ser una plaza militar de relativa importancia, con un contingente numeroso acuartelado que servía como retaguardia del frente norte, establecido en torno al territorio astorgano. Igualmente, en Castrogonzalo se estableció un Cuartel General.

A raíz de todo ello se ocuparon numerosas viviendas, hospitales y conventos como albergues para la tropa y caballería. Varios de estos edificios fueron reconvertidos en acuartelamientos, casernas, paneras y almacenes militares. La administración del Pósito de la villa fue puesta al servicio del avituallamiento de los ejércitos, y los vecinos, así como la población de la comarca, fueron sometidos a frecuentes cargas y requisas, principalmente de animales de tiro y cereal.

Sobre este particular, resulta de gran interés la documentación del Archivo Municipal relativa a suministros a la tropa francesa, así como la concerniente a la Junta de Subsistencias. Se conservan, por ejemplo, recibos y justificantes de entrega en los Almacenes Militares de la Plaza de Benavente de cebada y centeno, ingredientes fundamentales en la dieta de los caballos.

La prolongación de la estancia francesa en Benavente durante los años posteriores a 1808 dio lugar a un intento de "normalización", de aceptación del nuevo statu quo entre los vecinos, todo ello promovido por las nuevas autoridades civiles y militares afrancesadas. Curioso exponente del Benavente afrancesado es la celebración de un culto anual al Emperador, elevado súbitamente a los altares bajo la advocación de "San Napoleón".

El 14 de agosto de 1811, según documento de nuestro Archivo Municipal, el subintendente de Benavente y su distrito, José Solís, envió una carta al presidente de la Municipalidad de Benavente convocándole a una reunión para celebrar al día siguiente la festividad de "San Napoleón". La carta es una exhortación al entusiasmo popular:

"Señor Presidente de la Municipalidad de Benavente. La próxima festividad de San Napoleón hace que Vuestra Señoría, con todos los individuos de la Municipalidad y demás empleados deban reunirse en mi casa en el día de mañana y hora de las diez menos cuarto de ella, con el fin de que todos podamos concurrir a solemnizar tan feliz día en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de esta Villa, pues verificándolo, así como lo espero, creo que las intenciones de Su Excelencia el Excelentísimo Señor General de División Dumortier, de cuya orden paso a Vuestra Señoría este oficio, quedarán realizadas, y para que no pueda dudar Su Excelencia del interés que Usted tomará en que dicha función sea la más solemne se servirá darme aviso".

Cada año, con la llegada del 15 de agosto, lo católicos franceses celebraban la fiesta de la Virgen María, llamada también, como en España, fiesta de la Asunción. El 15 de agosto marca igualmente el aniversario de Napoleón I, nacido el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio (Córcega).

Iglesia de Santa María del Azogue de Benavente

Con la firma del Concordato con la Santa Sede (1801), que supone la reconciliación del estado francés con la Iglesia y con el papa Pío VII, se ponen las bases de un culto al Emperador, trasunto a su vez del antiguo culto imperial romano. Se atribuye al cardenal Caprara, legado apostólico en Francia, la invención de esta peculiar modalidad devocionaria. Como el martirologio tradicional no contemplaba ningún San Napoleón fue preciso improvisar una creación ex novo. El día 2 de mayo la Iglesia conmemoraba el martirio de un grupo de cristianos: "Martyrum Saturnini Neopoli, Germani et Caelestini, qui, multa passi, in carcerem demum conjecti, ibi in Domino quieverunt". De Neopoli a Napoleón no hay más que un paso, así que sólo fue necesario trasladar su culto del 2 de mayo al 15 de agosto y, de esta manera, desde el año 1805 esta nueva celebración irrumpe en el calendario litúrgico de una parte de la Cristiandad.

A este respecto, en Le Journal des curés, correspondiente a los días 15 y 16 de agosto de 1809 podemos leer:

"¡Desde las riberas del Tíber a las del Vístula, desde las orillas del Tajo a las del Danubio, del antiguo Corcyre a la isla de Rugen, de la ciudad dónde reinó Carlos V, en la ciudad antigua de los Césares, a la que estuvo el asiento del Imperio Germánico, el mismo día, a la misma hora, el tañer del bronce de las campanas anunció la Fiesta de Napoleón! El mismo día, a la misma hora, el himno de la Victoria y del Agradecimiento resonó en cien mil templos consagrados al Señor. Cien pueblos diversos se reunieron al pie de los Altares para celebrar el nacimiento de aquél que el Universo admira, por el que Dios los destinos hace y deshace, relaja o aprieta, destruye o conserva los Estados y sus fronteras, y sus jefes y sus leyes. La Tierra proclama la gloria de Napoleón, como los Cielos anuncian la del Señor". 

En la iglesia de Chesnay, muy próxima a Versalles, aún hoy se puede admirar una curiosa vidriera representando a Saint-Napoléon. La pieza fue donada en 1882 al templo por Madame Furtado Hein, esposa de un nieto del Mariscal Ney.

Decreto imperial sobre la festividad de San Napoleón (1806)

Oficio sobre la celebración de la festividad de San Napoleón en Benavente en 1811 (Archivo Municipal de Benavente)

San Napoleón en la iglesia de Chesnay

domingo, 19 de octubre de 2008

Rincones para el Recuerdo - El último asedio al Castillo de Benavente

Detalle del muro y la alambrada levantados junto al Torreón del Caracol del Castillo de Benavente

Crónica de la Desolación

Hacía ya bastante tiempo que quien suscribe estas líneas no se acercaba por el Torreón del Caracol de Benavente, o lo que es lo mismo por el último vestigio del tristemente extinguido Castillo-Palacio de los Pimentel. Pero la mañana del domingo 19 de octubre de 2008 era soleada, invitaba al paseo y la cámara digital tenía sus baterías recién cargadas. 

Así que, rememorando pasadas glorias de guerreros y caballeros medievales, desde la Calle de los Carros ascendí por la Calle Fortaleza (antiguo acceso a la Puerta de Santiago y entrada natural al Castillo), e inicié la maniobra de aproximación al Parador de Turismo por su cara sur. Nada nuevo bajo el Sol, me dije, todo parece estar más o menos como lo deje hace algún tiempo.

El torreón presentaba buena luz para el reportaje fotográfico, lejos de los agresivos contraluces del verano, ideal para captar algún detalle no explorado o buscar el siempre escurridizo encuadre creativo. Pero conforme me fui acercando a la fábrica del viejo torreón, levantado a principios del siglo XVI por el V Conde, mis expectativas quedaron gravemente truncadas. El espeso seto que rodea la piscina y los jardines del complejo hotelero ha ido engullendo de forma inexorable la estampa del principal referente benaventano. Resulta complicado encontrar una vista mínimamente presentable, pues los árboles no dejan ver el bosque, esto es el Castillo.

En vista de lo infructuoso del intento decidí entonces probar fortuna y llegar hasta el pie mismo del Torreón. Recordé entonces aquellos grabados, litografías, viejas postales, fotografías antiguas, reportajes de bodas, comuniones, fotos de grupo, recuerdos familiares y sentimentales propios y ajenos. No se podría calcular el número de instantáneas, firmadas tanto por profesionales como por aficionados, que durante la pasada centuria eligieron el viejo Torreón como paisaje para sus figuras. Entonces la perspectiva era perfecta si se sabía aprovechar el sol de la mañana. Un desahogado descampado precedía a la noble ruina y, además, desviando ligeramente el objetivo hacia Poniente se obtenía una hermosa panorámica de los molinos de Sorribas y la fértil vega del Órbigo.

Panorámica actual de la fachada sur del Torreón del Caracol

Si la vista conjunta de Torreón y Parador acabó siendo, como hemos dicho, una empresa poco sugerente, acercarse a los cimientos del Torreón producirá un profundo desasosiego en más de uno. Lo que hace no muchos años era un ameno rincón, ahora parece una cárcel de alta seguridad. Una antiestética valla metálica, coronada de una desafiante alambrada, rodea todo el recinto.

La obra es reciente, pues el muro de piedra levantado como basamento tiene el cemento limpio y fresco. Un estrecho y agobiante pasillo (a un lado el muro y al otro el vacío sobre el canal del Órbigo) es el único paso abierto para seguir el sendero hacia los Cuestos. Sólo faltan las torretas y las garitas con los centinelas para estar perfectamente ambientados en Auschwitz, Dachau o Mauthausen, aunque sin saber muy bien si nos encontramos dentro o fuera de tan singular prisión. ¿La valla protege al Castillo de un posible asedio de los benaventanos o somos los paseantes autóctonos los defendidos frente a la invasión de los turistas?

No se acaban de entender las razones de tan evidente despropósito y atropello al patrimonio monumental. Aunque en la parte interior de la valla se adivinan unos plantones de cupresos, puestos con el fin evidente de disimular en un futuro el desaguisado, el aspecto desde el exterior no soporta la más benévola de las miradas. ¿Sobre qué argumentos de seguridad, privacidad o estética se ha podido levantar tal Muro de las Lamentaciones?

Tampoco sabe uno sobre quién hacer recaer el grueso de la responsabilidad de tamaño despropósito. Desde luego TURESPAÑA, organismo de la Administración General del Estado propietario del inmueble, ha realizado unas obras de ampliación del Parador entre los años 2001 y 2003 que en el aspecto externo han supuesto una "privatización" y ocultación de unos espacios arquitectónicos y de esparcimiento hasta entonces de libre acceso. 

Ignoro también si la Comisión de Patrimonio de Zamora ha dado el visto bueno a este engendro, o si lo visto se ajusta al proyecto inicial de las actuaciones a realizar. La Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León tendría también algo que decir al respecto, pues no olvidemos que estamos hablando de un Bien de Interés Cultural (BIC) desde el 3 de junio de 1931, de cuya gestión tiene todas las competencias. 

El Ayuntamiento, como institución obligada a velar por el interés general, también debe entonar el mea culpa, por haber permitido que los benaventanos nos veamos privados de lo que siempre fue un espacio de uso público, y de profundas connotaciones sentimentales para varias de nuestras generaciones. En cualquier caso, ¿a qué viene tanto empeño en fortificar y sitiar el Torreón? ¿Por qué se valla y se impide el acceso desde el exterior? ¿Es qué no es posible regular un uso compartido de estos ambientes? A punto de cumplirse el II Centenario del incendio y destrucción de la Fortaleza-Palacio, es triste comprobar como el asedio a estos venerables muros no parece tener su punto y final.

Torreón del Castillo de Benavente en una postal de los año 60 

Torreón y cuestos de la Mota, según fotografía de Pablo Testera

Torreón del Caracol y Parador de Turismo de Benavente

lunes, 6 de octubre de 2008

Napoleón en Castrogonzalo - El César francés en los Valles de Benavente

La Campaña de Francia, de Meissonier (1814)

El itinerario de Bonaparte, desde su salida de Madrid hasta su llegada a Astorga en el invierno de 1808, puede ser reconstruido con razonable precisión a través de las fuentes francesas e inglesas. El Emperador, a la vista de las noticias recibidas el 19 de diciembre sobre los movimientos ingleses, había ordenado desde Madrid al mariscal Ney que se dirigiera al día siguiente hacia el Guadarrama con dos divisiones y la caballería de Colbert. Sobre la marcha se le incorporaría desde El Escorial la división de Dragones de La Houssaye, que avanzaría sobre Ávila.

El 22 de diciembre, hacia el mediodía, Napoleón abandonó Chamartín, precedido por su Guardia Imperial, con el propósito de pernoctar en Villacastín ese mismo día. La empresa se vería truncada por las adversas condiciones meteorológicas, pues un violento temporal de viento y nieve reinaba en las sierras madrileñas. El frío era intensísimo, como remarca el Conde de Toreno: "...tan intenso el frío para aquel clima, que al pie de las montañas de Guadarrma señaló el termómetro de Reaumur nueve grados debajo de cero [...] Al bajar a Castilla la Vieja sobrevino blandura, acompañada de lluvia, y se formaron tales lodazales, que hubo sitios en que se atascaron la artillería y equipajes, aumentándose el desconsuelo de los franceses a la vista de los pueblos por la mayor parte solitarios y desprovistos".

Debido a estos imponderables la marcha del ejército resultó muy dura y penosa, ralentizando los planes franceses y dispersando sus efectivos en diferentes puntos del itinerario. El Emperador disponía de un total de fuerzas movilizadas contra Moore que superaban los 40.000 hombres. En la noche del 22 al 23 de diciembre de 1808 todas estas unidades se encontraban diseminadas en una columna de más de 120 kilómetros, la distancia comprendida entre Madrid y Arévalo.

La documentación epistolar de Bonaparte viene a señalar los hitos principales. Desde Chamartín, donde se fechan diversas cartas durante el día 22 de diciembre, los siguientes hitos desde los que se emiten documentos oficiales son Villacastín el 23, Arévalo el 24, Tordesillas el 25, 26 y 27, Medina de Rioseco y Valderas el 29. Las siguientes cartas son ya redactadas en Benavente durante los días 30 y 31 de este mismo mes.

La marcha desde Medina de Rioseco a Valderas durante la jornada del día 28 de diciembre se caracterizó por su extrema dureza. Napoleón, devorado por la furia y la impaciencia, no se permitió ni un respiro, creyendo que estaba a punto de dar caza al enemigo y asestarle el golpe definitivo. Las memorias le describen galopando colérico a campo a través, seguido a duras penas por un reducido grupo de cazadores de su guardia, todo ello bajo un auténtico diluvio y con los caminos convertidos en lodazales.Vemos como la ruta seguida por el Emperador se desviaba hacia el norte, apartándose ligeramente de la carretera de La Coruña.

Al parecer, Napoleón, no conociendo con exactitud la situación del ejército inglés, dirigió su ejército hacia el norte, hacia Medina de Rioseco y Valderas, con la intención de coger a los ingleses por el flanco. Pero para entonces ya habían sorteado el Esla en Valencia de Don Juan y en Castrogonzalo. El César francés decidió entonces bajar hacia Benavente con dos objetivos: pasar con mayor rapidez y garantías el río, y hacerse con los almacenes ingleses que se habían establecido en Benavente.

La mañana del 29 la vanguardia, compuesta de tres escuadrones de caballería al mando de Lefebvre, llegó a la altura de los ingleses en el Esla, dando lugar al episodio célebre del cruce del Esla y la captura posterior del general. El emperador debió ser informado casi inmediatamente del apresamiento de su general y se presentó en el escenario de los acontecimientos muy poco tiempo después.

Jean Baptiste Antoine de Marcelin, barón de Marbot, advierte que Bonaparte, consciente de la maniobra de retirada de Moore, aceleró la marcha de su ejército, recorriendo diez o doce leguas diarias a pesar del frío, la lluvia, la nieve y el deplorable estado de las carreteras. Este mismo autor precisa que Bonaparte llegó al Esla en el momento en que un parlamentario enemigo venía a anunciar que el caballo del general Lefebvre había muerto durante el combate y que el general era prisionero de guerra. Sobre este particular las versiones no siempre son coincidentes. Así Thomas Pococke, después de relatar con detalle la captura de Lefebvre sugiere, sobre la base del testimonio de los lugareños, que el propio Emperador fue espectador de excepción de los acontecimientos: "nos dijeron los españoles que Bonaparte había visto el episodio desde los altos".

Sea como fuere, parece acreditado, a partir de diversos testimonios coincidentes, que Napoleón llegó al Esla, a la altura del volado puente de Castrogonzalo, en la misma mañana o durante la tarde del día 29 de diciembre de 1808. Igualmente, todo apunta a que el lugar donde había pernoctado la noche anterior y en el que se instaló su cuartel general era Valderas, y no Villalpando como insisten las fuentes inglesas. De ese mismo día 29 existe documentación epistolar del Emperador fechada en Valderas. Una de las misivas, como se ha comentado anteriormente, está dirigida precisamente a Lefebvre, lógicamente redactada de madrugada antes de producirse su apresamiento.

A partir de aquí los testimonios son de lo más dispar y, en algunos casos, irreconciliables. Una fuerte tradición oral, que es bien conocida entre los vecinos de Castrogonzalo, precisa que el Emperador pasó la noche en la localidad, alojándose en la casa rectoral del párroco de la iglesia de San Miguel, en el Barrio de Arriba. Esta vivienda, de arquitectura más bien modesta en comparación con otras construcciones de la misma localidad, fue derribada hace ya algunos años. Estaba situada en la plaza de La Laguna, cuyo nombre recuerda la existencia desde antiguo de una explanada donde se recogían las aguas de lluvia para el aprovechamiento del ganado. Desde luego, no era la mejor casa existente en 1808 en el pueblo, pero es posible que sí resultara la que pudiera ofrecer mayores comodidades y garantías en aquellos vibrantes momentos. A la vista de algunas fotografías sorprende que pudiera ser elegida para el descanso del César francés, cuando sabemos por diversos testimonios que su ejército no se andaba con miramientos para la ocupación y confiscación de todo tipo viviendas particulares, hospitales, iglesias y monasterios. Tal vez su condición de casa rectoral y su estratégica situación en la Plaza de la Laguna, con salida hacia dos calles y en la parte alta de la población, la hicieron aconsejable por motivos de discreción y seguridad.

De los historiadores locales, es el corresponsal de Madoz el primero en consignar la estancia de Napoleón en Castrogonzalo. El anónimo relator es muy preciso, fija la hora de llegada a la localidad y recoge también la captura del general Lefebvre. Al igual que ocurre con otros autores posteriores sitúa erróneamente este acontecimiento el 26 de diciembre de 1808:

"El 26 de diciembre de 1808 se dio una reñida acción de caballería en el prado de este pueblo, entre la vanguardia del ejército de Napoleón y la retaguardia del ejército inglés; éste había volado el día anterior dos ojos del puente, pero los franceses pasaron el río a nado aunque estaba fuera de madre, y obligaron a los ingleses a batirse; el número de estos era de 2.000 jinetes, y el de aquellos de cerca de 3.000, y a pesar del exceso en el número vencieron los isleños, teniendo la gloria de hacer prisionero al general Lefebvre; los franceses repasaron el río con pérdida de muchas gentes arrebatadas por el agua. Napoleón llegó aquella tarde sobre las 3 ½ a Castrogonzalo, y se alojó en la casa del cura de la iglesia de San Miguel".

Tanto Fernández Duro como Álvarez Martínez, siguen al pie de la letra a Madoz en la secuencia de los hechos. Ambos asumen la fecha del 26 de diciembre para el choque de caballería en la vega del Esla y la llegada del Corso a Castrogonzalo aquella misma tarde. También reproducen la noticia de su alojamiento en la casa rectoral de la parroquia de San Miguel. Fulgosio, por su parte, se limita a señalar que "el 28 de diciembre comenzó la retirada del general inglés Moore".

No he podido localizar ningún relato inglés o francés que confirme o haga referencia a este acontecimiento. Si Napoleón efectivamente pernoctó en Castrogonzalo, esto sólo pudo ocurrir en la noche del 29 de diciembre de 1808. Es la única fecha compatible con la secuencia de los acontecimientos. Respecto a esta misma jornada y la del día 30, la mayoría de los autores se centran en los intentos de vadear el río y la posterior llegada de Bonaparte a Benavente.

Lois François, Baron de Lejeune, uno de los cazadores que vadearon el Esla en compañía del general Lefebvre, menciona el pueblo al que acudió para reunirse con el cuartel general, una vez replegado su ejército. Al igual que otros autores sitúa la derrota de la vanguardia francesa el día 26. No identifica la población, pero a la vista del contexto debe ser Castrogonzalo. Describe el chamizo que sirvió de cuartel y cómo todo posible lugar de refugio en los alrededores estaba repleto de soldados y caballos, la mayoría de la Guardia Imperial.

Itinerario de Napoleón en Castilla y León

Napoleón Cónsul

Napoleón, por Meissonier

Iglesia de San Miguel de Castrogonzalo

Pablo Fernández, vecino de Castrogonzalo, a caballo. Al fondo la ventana de la habitación en la que, según la tradición, durmió Napoleón Bonaparte

Mural de Parsec! junto al puente de Castrogonzalo

Véase también:

jueves, 18 de septiembre de 2008

Camarzana de Tera - Castro prehistórico y villa romana

Mosaico del "Sueño de Ariadna" en la villa romana de Camarzana de Tera

La localidad de Camarzana de Tera es el principal núcleo de población de la subcomarca del Valle del Tera, una de las demarcaciones geográficas y administrativas del norte de Zamora integrantes de lo que se ha venido en llamar Valles de Benavente. Este espacio subcomarcal se corresponde, en realidad, con el curso bajo del río, pues los cursos alto y medio presentan una configuración geográfica bien distinta y se inscriben dentro de las regiones de Sanabria y Carballeda. El Valle del Tera ha sido históricamente un territorio más poblado, con un aprovechamiento agrario más intenso por la fertilidad de su vega, mejor articulado y bien comunicado a través de una ruta natural este-oeste que se apoya en el propio curso fluvial.

Siete son los municipios ribereños que jalonan el valle: Vega, Calzadilla, Camarzana, Melgar, Santa Croya, Santibáñez y Micereces, a su vez integrados por otras entidades menores hasta alcanzar un total de 18 núcleos de población. El curso de agua actúa como verdadero límite "natural" entre los municipios situados al norte del mismo (margen izquierda) y los situados al sur (margen derecha). A estos municipios citados deben añadirse los de sector norte-noroeste del valle (Cubo de Benavente, Uña de Quintana y San Pedro de Ceque), correspondientes con la cuenca del arroyo del Regato. Su inclusión en el Valle del Tera no siempre ha sido reconocida, pero geográfica e históricamente ha mantenido estrechas vinculaciones con el resto del territorio.

El casco urbano actual de Camarzana está situado al pie de un extenso cerro amesetado conocido como "Encinas", cuya parte más elevada (777 metros), dominando el poblado, recibe el significativo nombre de "El Castro". El término está regado también por el arroyo Regato, cuyas aguas vierten en el Tera después de recorrer su corto valle.

El municipio actual, además de Camarzana, reúne las poblaciones de Santa Marta, San Juanico el Nuevo y Cabañas, todas ellos de menguada parroquia y muy próximas entre sí. La extensión total es de 48 km cuadrados y la población ronda los 1000 habitantes.

Las terrazas de la margen izquierda del río Tera son particularmente ricas en manifestaciones de la industria lítica achelense y, también, de época pospaleolítica. En Camarzana las principales manifestaciones se localizan en las terrazas que dominan el poblado por el norte, concretamente en los pagos de "Los arrotos de San Martín" y "El Castro", donde se han recogido bifaces, hendidores, cantos tallados, lascas y núcleos.

Un segundo momento destacado de ocupación prehistórica se corresponde con la I Edad del Hierro. El cerro, asentado en terrenos miocenos y pliocenos, no precisaba defensas artificiales pues en el sector norte hay una vaguada y en el resto de los flancos existen abruptos cortes sobre la vega del Tera. Solamente en el sector occidental se aprecia un talud de posible origen antrópico. Las prospecciones proporcionaron abundantes materiales cerámicos de la I Edad del Hierro junto con algunos otros de cronología romana.

Panorámica de Camarzana de Tera desde el castro

Vértice geodésico en lo alto del castro

Excavaciones arqueológicas en el área de la villa romana

Capitel de Camarzana de Tera en el Museo de Zamora

Capitel de Camarzana de Tera en el Museo de Zamora

En 1985, con ocasión de las obras de construcción de un depósito de aguas, se realizó una intervención arqueológica de urgencia en un pequeño sector del castro. Las excavaciones confirmaron un asentamiento de la I Edad del Hierro. Durante los trabajos se exhumaron cuatro estructuras superpuestas de otras tantas viviendas que reflejaban una continuidad en su técnica de construcción. Se trata de las típicas cabañas circulares, levantadas con barro, con restos de sus correspondientes hogares aún reconocibles. Carecían de cimentación, aunque la vivienda más antigua estaba reforzada exteriormente con un zócalo de gruesos cantos rodados. En su interior presentaban suelos de tierra pisada.

Mayor notoriedad alcanzaron en la bibliografía de los siglos XIX y XX las noticias sobre la existencia en la localidad de restos una villa romana y pavimentos teselados dispersos por el casco urbano. Dicha villa se asienta estratégicamente, no sólo a la sombra del castro prehistórico, sino también en las inmediaciones de una importante vía de comunicación. La vía XVII del Itinerario de Antonino unía Asturica Augusta (Astorga) con Bracara Augusta (Braga). Tras atravesar el valle de Vidriales procedente del campamento de Castrocalbón se dirigía al cauce del Tera, probablemente salvado a través de un puente entre Calzada y Calzadilla.

Los primeros hallazgos fueron exhumados con ocasión de los movimientos de tierras previos a la construcción de la carretera de Benavente a Mombuey, en la segunda mitad del siglo XIX. Gómez Moreno también se hizo eco de todo ello, además reconocer el castro prehistórico, pudo examinar in situ algunos fragmentos de tapices teselados repartidos por varias viviendas de particulares. Pero además anotó interesantes observaciones sobre el templo parroquial, que relacionó con el pasado romano de la localidad. Llamó la atención del erudito granadino el tamaño excepcional de los ladrillos empleados en su fábrica y el hecho de que el ábside semicircular no contara con vano alguno: "lo que hace creer que no fue hecho para uso cristiano". Pero lo más interesante, e inquietante a la vez, son los cimientos de un contraábside occidental que alcanzó a ver "con sus trechos laterales de muro hasta dar en las esquinas del rectángulo".

Las observaciones de Gómez Moreno no cuentan, a día de hoy, de corroboración arqueológica. Únicamente dos capiteles entregos, localizados desde antiguo en las inmediaciones de la villa romana, hoy en el Museo de Zamora, han contribuido a apuntalar esta interpretación de un posible templo paleocristiano o visigodo anterior. Pero el reciente hallazgo de un tercero, este exento, en la excavación misma de la villa romana no hace más que abrir el abanico de posibilidades sobre su cronología, adscripción estilística y funcionalidad concreta
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En 2007, con motivo de la construcción de un bloque de viviendas en el casco urbano de la localidad y dado el carácter protegido en las normas subsidiarias, el Servicio Territorial de Arqueología afrontó una intervención de urgencia. Posteriormente, ante la magnitud de los hallazgos, se optó por una ampliación de la misma que se extendió a prácticamente todo el solar. Al día de hoy los restos documentados se interpretan como un conjunto habitacional correspondiente a la pars urbana de una villa tardorromana. Una parte muy pequeña de lo que debió ser el conjunto total. Se identificó un patio o peristilo y diversas estancias con mosaicos geométricos y figurados de calidad notable. Entre las estancias exhumadas debe destacarse una rectangular ¿triclinium?, con un acceso principal y otro secundario, amortizado desde antiguo, con un mosaico figurado central con diferentes representaciones. Rodeando la escena principal ocho cartelas con cuatro cuadros en los ángulos que cobijan a caballos con los nombres de "GERMINATOR" (MBH entre las patas), FYBIX (MBM entre las patas), AERASIMIS (LBS entre las patas) y VENATOR QVI.

Iglesia parroquial de Camarzana de Tera

Iglesia parroquial de Camarzana de Tera

Iglesia parroquial de Camarzana de Tera

Iglesia parroquial de Camarzana de Tera

Iglesia parroquial de Camarzana de Tera

Para ampliar estas cuestiones véase el siguiente artículo del autor: