jueves, 20 de enero de 2011

Un ayuntamiento excelentísimo - Benavente en la Real Academia de la Historia

Chronica Minora

Como señalan las estrictas normas del protocolo y la etiqueta, los ayuntamientos españoles pueden tener, por razones históricas, tratamientos oficiales como los de Excelentísimo, Muy Nobles, Muy Leales, Muy Ilustres, etc., sin que por ello se apliquen necesariamente sobre sus alcaldes o sobre los miembros de la corporación municipal. En la actualidad, tienen el tratamiento de Excelencia / Excelentísimo Señor (V. E. / Excmo. Sr.), los alcaldes de Madrid, Barcelona y los denominados municipios de gran población conforme al artículo 121 de la Ley de Bases del Régimen Local (Art. 124.3 Ley 7/1985)
En todo caso, no es este más que un título puramente honorífico, cuya trascendencia no va más allá del uso en el ceremonial y en los membretes de los documentos oficiales.
En 1971 el pleno del Ayuntamiento de Benavente acordó solicitar el tratamiento de “Excelentísimo”. La solicitud estaba acompañada de la correspondiente documentación relativa a su historia, arte y monumentos más significativos.

La Plaza Mayor y el Ayuntamiento en una postal de primeros del siglo XX
Detrás de esta iniciativa debe buscarse la personalidad siempre inquieta de Julián Cachón González, Alcalde de Benavente entre 1967 y 1973, Procurador en Cortes por el Tercio Familiar de la provincia de Zamora (1967-1971) y Diputado Provincial por el Partido Judicial de Benavente (1967-1974).
Fueron, en todo caso, años difíciles para el ejercicio de cualquier actividad pública, no digamos ya de la política, incluso para un modesto municipio "de provincias". Años en los que resultaba arriesgado compaginar el servicio y la dedicación a los convecinos con una cierta independencia de las presiones y directrices del régimen.
Benavente vivía entonces las secuelas de la época del "Desarrollismo", que había operado una profunda transformación de la sociedad española, aunque no exenta de sus contrastes y desequilibrios. Una localidad de pequeño tamaño, cabeza de una extensa comarca de orientación claramente agrícola y ganadera, comenzaba a ser ciudad y aspiraba, por tanto, a disfrutar de los servicios e infraestructuras inherentes a cualquier núcleo urbano. El paso de Julián Cachón por el consistorio coincidió con este momento crucial y su labor se orientó desde el primer momento a poner las bases para hacer posible ese cambio. Lo cierto es que, a pesar de las menguadas arcas y no pocas zancadillas, los benaventanos pudieron asistir a una profunda transformación del entramado urbano. Se renovó el abastecimiento de aguas y la red de alcantarillado, la pavimentación de las calles se extendió a los barrios de la ciudad, se modernizó el alumbrado público, se inauguró el Parador de Turismo y se puso en marcha el Hospital Comarcal. En el capítulo cultural, debe destacarse la primera reedición de la Historia de Benavente de Ledo del Pozo y la puesta "a buen recaudo" de los pergaminos originales de los privilegios medievales de la villa.

Detalle del edificio antiguo del Ayuntamiento de Benavente
La solicitud de la que hoy nos ocupamos acabó recalando en la Real Academia de la Historia, donde uno de sus miembros, el aragonés Amando de Melón (1895-1977) redactó un informe favorable. Su texto sería aprobado en sesión del 8 de octubre de 1971 y publicado en el "Boletín de la Real Academia de la Historia", Tomo CLXX, Número III, Año 1973, pp. 605-608. Su contenido íntegro es el siguiente:

"El Pleno del Ayuntamiento de la ciudad de Benavente, de la provincia de Zamora, a base de la moción de su Alcalde, acuerda solicitar el tratamiento honorífico de “Excelentísimo".- Es obvio decir que tal distinción, en el caso de ser concedida, recaerá en honor de la ciudad, convertida en Excelentísima al ser regida por un Excelentísimo Ayuntamiento. Por eso las piezas formativas y anexas al Expediente tratan de enaltecer la ciudad en su significado, historia y monumentos.
Creo oportuno dos previas determinaciones. Primera, a la secular villa de Benavente se le otorga la categoría de ciudad hace poco más de cuatro decenios. Tal categoría figura por vez primera bajo la rúbrica correspondiente en el Censo del año 1930. En el sentir popular todavía no ha cuajado lo de ciudad, pues aún se dice: “Benavente, buena villa, pero mala gente”, y su natural réplica no menos mordaz: “El que lo dice miente, que si buena es la villa, mejor es la gente”.- Segunda, sólo a partir del año 1834, fecha inicio de la vigencia de nuestra división provincial, aparece Benavente como pertenencia de la provincia de Zamora. Antes, encabezando el Partido de su nombre, se integraba en la provincia do Valladolid. Con la anexión del Partido de Benavente, la del Partido de Sanabria, también vallisoletano, y la porción occidental de la suprimida provincia de Toro adquiere la de Zamora su actual facies y con área casi igual a la media de las provincias españolas.
La concesión a una ciudad de título o tratamiento honorífico debe ser en función de circunstancias excepcionales de gestión y vida actuales, o de notables hechos pasados. En los mejores y más indiscutibles casos se conjuntan ambas circunstancias, jugando a la vez en la concesión de distinciones los entes geográfico e histórico de una ciudad. Sea cualquiera la estima que merecen las distinciones honoríficas otorgadas a las entidades de población o al cuerpo edilicio que las refleja, mientras subsistan, no deben prodigarse alegremente o sin fundados motivos; sólo así, por otra parte, no podrán resentirse las entidades de población o Ayuntamientos que merecidamente las lograron.
Detalle del edificio antiguo del Ayuntamiento de Benavente
Para justificar adecuada postura respecto a la petición de Benavente se hacen necesarias algunas referencias al ser de la ciudad misma en sus aspectos geográfico e histórico. Benavente sigue en importancia vital y cifra de habitantes a la capital de su provincia. Dentro del ámbito de ésta forma en el pequeño grupo de municipios ascendentes, y así sin hiato ninguno hasta el 1960. Es por demás expresivo con referencia a la demografía de la provincia de Zamora el dato siguiente: En el periodo intercensal 1961-1960 de sus 305 municipios disminuyen de población 264, más del 87 por 100. En el 13 por 100 restante se incluye Benavente. La villa y ciudad de Benavente desde el comienzo de siglo hasta el Censo en vigencia pasa de 4.959 habitantes a 11.779. Aumento que representa un 137 por 100; quiere esto decir que en el término de setenta años ha bastante más que duplicado su población. Este cuadro de felicidad demográfica sólo ha tenido una pequeña pausa en los años 1961-1965, en cuyo quinquenio se inicia el decaer de la cifra de habitantes de Benavente, crisis, por fortuna, salvada ampliamente en el segundo quinquenio del intercensal 1961-1970. El desarrollo gigante de Benavente, acusado al máximo entre los años 1941 a 1950, obedece al hacer pie en la ciudad la industria; al nacer de factorías de las más diferentes clases. Este hecho, como es natural, repercutió en el plano o el avance lineal de la ciudad a lo largo de las principales vías do acceso. Pero el buen sentido de sus habitantes, aliado con el de sus munícipes, ha servido para marginar, en adecuadas zonas, el dominio del hierro y cemento de pretenciosas construcciones, y para conservar la fisonomía típicamente castellana y austera del cogollo de la ciudad, con demostrado celo hacia las ruinosas murallas o cercas y enteros monumentos del pasado que aún conserva. Sin perjuicio del común telón de fondo delos poblados castellanos, Benavente, al decir de Archilla-Vigil, “es una síntesis armónica y extraña de húmedas y feraces huertas con añosos edificios románicos de sabor mudéjar y rural. Cabe pensar en un sello peculiar morisco que orientase, a la par, los antiguos regadíos medievales e impusiera su nota distintiva en las construcciones de ladrillo”.
Detalle del edificio antiguo del Ayuntamiento de Benavente
Por lo que respecta a su pasado, más o menos remoto, puede recordarse lo que sigue.- Benavente, según Gómez Moreno, corresponde al lugar romano de Brigecium. Hay constancia de él en el “Itineraria Adnotata”, de Antonino Caracalla y en el sector sabiamente reconstruido por Miller del “Itineraria Picta”, de Castorius, llamada corrientemente “Taula Peutingeriana”. La antigua Benavente estaba cruzada por importante calzada romana, la que iba de Zaragoza a Astorga, la llamada por Fernández Casado “Vía Transversal del Duero”. Sus escalas entre los puntos inicial y terminal eran: Allabone (Alagón), Turiaso (Tarazona), Numancia, Uxama (Osma), Clunia (Coruña del Conde), Rauda (Roa), Palencia, Intercacia (Villalpando) y Brigecium (Benavente). En la Edad Media es muy probable que el desierto estratégico del Norte del Duero, consecuente a la invasión musulmana, afectó a Benavente y su extenso contorno. A la angustia de su casi abandono se une el tenso temor a las depredaciones de Almanzor, llevadas a cabo en sus bélicas incursiones por la zona NO de España.- Goza de gran bonanza Benavente en tiempo del monarca leonés Fernando II (1157-88). El que repuebla la villa; le da su fuero; comienza la cerca o murallas, y las iglesias de Santa María do Azoque y y San Juan del Mercado. Ambas iglesias, los monumentos más famosos de Benavente, “tomaron un poco” (Gómez Moreno) de la cisterciense de Moreruela. Fernando II celebró Cortes en Benavente, y aquí murió en el año 1188.- En tiempo de su sucesor, Alfonso IX (1188-1230), que tanto apetece residir en el Castillo-Alcázar de Benavente, continua la prosperidad de la villa, de nuevo favorecida por la celebración de Cortes en 1202. Al morir Alfonso IX deja el reino de León a sus hijas doña Sancha y doña Dulce. En Benavente se data y firma la concordia (1230) del mismo nombre, por la que las reinas doña Sancha y doña Dulce renuncian, mediante crecida indemnización, a la corona heredada, en favor del hermanastro don Fernando III de Castilla.- Enrique II de Trastamara cede Benavente con el titulo de ducado a su hijo bastardo don Fadrique. En los días del primer duque de Benavente la villa es sitiada por los portugueses; la plaza resistió durante más de dos meses el apretado cerco. La conducta heroica de los sitiados fue premiada por el rey Juan I con privilegio de exención de tributos; a la vez, funda el monasterio de Santa Clara dentro de sus muros. Por defección, don Fadrique fue apresado por orden de Enrique III y murió en la fortaleza de Almodóvar, junto a Córdoba.-
Detalle del edificio antiguo del Ayuntamiento de Benavente
En 1398 el señorío de Benavente, como cabeza del condado del mismo nombre, pasa a don Alonso de Pimentel. Durante los años del IV conde, Rodrigo Alonso, alcanza Benavente su máximo esplendor. Rodrigo Alonso fue favorecido primero por Enriqne IV, que le nombró duque, y, después, por los Reyes Católicos, a quienes ayudó valerosamente. Por aquellos tiempos se anexiona al ducado Puebla de Sanabria y la Tierra de Carballeda. Continúa la prosperidad de Benavente con el quinto duque, el que hizo construir la torre denominada del Caracol, de la primera mitad del siglo XVI. El titulado Duque de Benavente era uno de la serie de los Grandes de España, creada por el emperador Carlos V como la más alta jerarquía nobiliaria.- En el avance de los siglos, la secular villa mantiene en pie entidad bastante para que en ella espejée, con más o menos intensidad, lo principal del acaecer de las pretéritas Castilla y España.- Por su importancia, no puede extrañar que en la josefina y frustrada División Prefectural de España (1810) figure Benavente como cabeza ds subprefectura, constituyendo, con las de Astorga y León, la prefectura de Astorga.
Por lo dicho, bien puede deducirse que la realidad geográfica de Benavente, aun siendo próspera, no presenta nada de singular en mérito o de posible extraordinaria estimación. Es uno de tantos lugares de Castilla con recientemente iniciada vida industrial, con vivencias abundantes, amorosamente cuidadas, de pretéritos días.
 Casa de los Rodríguez, actuales oficinas del Ayuntamiento
Más valen, en cambio, algunas circunstancias históricas en la pequeña ciudad en cuestión. Cabe escoger, entre aquellas, la concordia citada, la que hizo posible la pacífica y definitiva unión de Castilla y el reino leonés, que significa un primer paso importantísimo en la unificación de España, no conclusa basta el año 1512. Esto sólo, aun prescindiendo de otros valiosos hechos, basta para justificar la petición y deseo del Ayuntamiento de Benavente. Además, la concesión de tal honor puede servir de estímulo para aumentar hasta punto conveniente la tensión vital de la ciudad zamorana.
El que suscribe estima debe accederse a la petición motivadora de este informe, a la súplica del tratamiento de “Excelentísimo” al Ayuntamiento de la ciudad de Benavente. La Academia determinará, como siempre, lo más conveniente".
AMANDO DE MELÓN

2 comentarios:

Agenda Benavente dijo...

Le he añadido a mi lista de enlaces en http://AgendaBenavente.blogspot.com y espero que usted haga lo mismo

Saludos y gracias por su labor

Rafael González Rodríguez dijo...

He añadido el enlace que mi pide. Un saludo. Rafael González Rodríguez