jueves, 21 de mayo de 2009

La Mota de Castrogonzalo - Castillos y fortalezas en el Alfoz de Benavente

Las Perlas del Patrimonio
El castillo de Benavente no fue la única fortificación existente dentro del alfoz medieval. Dentro del dilatado territorio que conformó la Tierra del concejo existieron otras fortificaciones menores que tuvieron su peso específico y su trascendencia en las estructuras defensivas del territorio.
De algunas solamente podemos asegurar su existencia por puntuales menciones en las fuentes. Otras, en cambio, no cuentan con el beneficio del registro documental, pero como contrapartida ofrecen algunos restos materiales reconocibles de interés.

La nómina de fortificaciones es bastante amplia y engloba casos muy dispares: Granucillo de Vidriales, Ayóo de Vidriales, Castillo de Mira, Bretó, Castropepe, Mózar-Milles de la Polvorosa, San Miguel del Valle, Castrogonzalo, Cimanes de la Vega, Manganeses de la Polvorosa, Camarzana, Castroferrol, Arrabalde, San Pedro de la Viña, etc.
En el caso de Castrogonzalo, el asentamiento se localiza en la parte superior del cerro de "El Castillo", donde se han recogido fundamentalmente materiales cerámicos correspondientes a la Edad del Hierro, aunque con evidencias de reocupaciones posteriores de época medieval. En cualquier caso, el poblado, de considerables dimensiones, debía estar defendido naturalmente por su parte occidental por el brusco talud que se abre sobre el río, mientras que el resto de los sectores, con una pendiente bastante más suave, obligaría a crear defensas terreras artificiales.
En el cerro hay un vértice geodésico sobre los 758 m. de altitud, mientras que el nivel del río está sobre los 705 m. Algunos cortes producidos por las construcciones modernas en su recinto muestran una potente estratigrafía protohistórica, correspondiente a un poblado de la Primera Edad del Hierro. Sobre ella un grueso estrato de sedimentación muestra el abandono del lugar y, superpuesto, otro nivel originado por la ocupación medieval.
Esta situación privilegiada proporcionaba un dominio visual de dos zonas geográficas bien diferenciadas: por una parte el borde suroccidental de la Tierra de Campos, y por otra la vega del Esla en su confluencia con el tramo final del río Cea. Estos condicionamientos, junto con el control sobre paso del río Esla a través de un puente antiguo, han determinado totalmente el devenir histórico de la población.
La aparición de Castrogonzalo en las fuentes, en la primera mitad del siglo X, está ligada de alguna manera a su papel militar. Es en este momento cuando en varios diplomas leoneses comenzamos a encontrar menciones a "Castro de Gundisalvo" y "Castrum Gundisalvo Iben Muza".

Los nuevos pobladores y sus descendientes se asentarían en torno al antiguo castro prehistórico, tal vez reaprovechando la infraestructura defensiva de épocas pretéritas. De esta forma el incipiente "castrum" pasó a ser el centro de un territorio, en el que existirían varias villas, aldeas o núcleos de población menores dependientes. Así pues, en el nuevo asentamiento se conciliaba una doble función defensiva y política, uniéndose de esta manera a otro conjunto de emplazamientos de similar denominación y características que formaban la red defensiva y administrativa del territorio.
La separación política de León y Castilla a la muerte de Alfonso VII en 1157, hizo que las plazas militares más o menos próximas a la difusa línea fronteriza entre ambos reinos adquirieran un particular interés para ambas monarquías.
La sucesión de fases de actividad militar y de paz, así como la falta de accidentes geográficos fácilmente reconocibles, hacen difícil concretar sobre el terreno las zonas que controlaba cada reino en Tierra de Campos. Castrogonzalo no se encontraba estrictamente en la frontera entre León y Castilla, pero sí en las tierras que podían ser objeto de litigio entre ambos reinos. Por tanto, el control de su fortificación adquirió un renovado interés en estos años y se convirtió en moneda de cambio habitual en los entresijos de la alta política.
Las obras de refortificación de la Mota de Castrogonzalo se desarrollaron en el año 1466, durante el mandato del IV conde de Benavente, Rodrigo Alfonso Pimentel (1451-1499). Una mirada rápida al contexto político del reino en torno a esta fecha pone de manifiesto que estos trabajos no son producto de un capricho del conde, o de una coyuntura estrictamente concejil o comarcal. Varios acontecimientos relevantes, y concatenados, se producían en el reino de Castilla en aquellos meses convulsos del reinado de Enrique IV (1454-1474).
La rivalidad mantenida en el tiempo entre Osorios y Pimenteles explica, junto con la convulsa coyuntura política del reino, la iniciativa del conde en 1466 de realizar trabajos de refortificación en la Mota de Castrogonzalo. Su situación estratégica junto el paso del Esla, en los límites del condado y colindante con Fuentes de Ropel, antigua aldea del concejo de Benavente ahora en los dominios de los Osorio, mueve a las autoridades municipales a asegurar la plaza.

Vital era también mantener y consolidar Castrogonzalo para evitar la pérdida de otro enclave no menos importante: San Miguel del Valle, auténtica cabeza de puente aislada ahora totalmente en las tierras hostiles de los Osorio.
No estamos ante la construcción de una fortaleza "ex novo", sino que se remozó o rehabilitó una edificación que ya había sufrido otras intervenciones anteriores. Los trabajos documentados debieron consistir fundamentalmente en levantar o reparar un recinto fortificado, al que se alude en varias ocasiones como cortijo. Este recinto contaba con una puerta principal de acceso defendida con un baluarte, y al menos "dos caramanchones" superpuestos a los muros. Uno sobre dicha puerta y otro cabe la yglesia del Barrio de Arriba, que podemos identificar sin dificultad con el actual templo de San Miguel.
Además, a fin de hacer más pronunciado el desnivel entre el cerro y la ladera donde se asentaba la población, en diversos tramos se cavó o labró el talud. Aparecen así menciones a "peinar la cava", "peinar la Mota" o "peynar en la cuesta de la parte del río". Expresiones que deben interpretarse en su sentido literal de quitar parte de piedra o tierra de una roca o montaña escarpándola. El termino cava tal vez aluda también a la construcción de un foso, aunque su uso concreto en varios pasajes del documento ofrece diversas interpretaciones.
La materia prima básica empleada en la construcción y restauración de la Mota de Castrogonzalo en el año 1466 fue el barro, destacando especialmente el tapial como modalidad constructiva, si bien en algunos tramos también se utilizó el adobe. Estamos pues ante un ejemplo clásico de fortificación terrera.
Respecto al montículo artificial, conocido popularmente en la localidad como El Gurugú, no hemos encontrado referencias concretas en esta documentación, tal vez por que su construcción es anterior en el tiempo. El término mota, empleado con frecuencia en las obras de 1466, parece referirse en sentido genérico al conjunto del cerro o castro, sin que se diferencie dentro de él esta segunda estructura. Este tipo de motas terreras artificiales parecen ser más propias de los siglos XII y XIII, especialmente durante el periodo de guerras fronterizas entre León y Castilla. Es en este momento cuando los avances tácticos dejan desfasados los viejos recintos castreños, que deben refortificarse para una mejor defensa del territorio.
En Castrogonzalo, en el extremo suroeste del poblado castreño, el más protegido por la mayor altura del escarpe, se construyó efectivamente una "mota" similar a la descrita en Bretó. Se aumentaba así el valor defensivo de la meseta, sobreelevada ya de por sí por los niveles antrópicos antiguos, incluidos los de la ocupación medieval anterior. La construcción del depósito de agua, la nivelación de tierras y la excavación de bodegas bajo ella impiden en la actualidad reconocer el foso y las proporciones originales del montículo.
Imágenes: 1. Panorámica de Castrogonzalo desde la ladera sur del cerro; 2. Vista actual de la Calle del Castillo; 3. Bodegas y "covarachos" excavados en las arcillas del cerro del castillo y 4. La "Mota" de Castrogonzalo, más conocida como "El Gurugú".
Véase también el siguiente artículo del autor en PDF: La Mota de Castrogonzalo. Una fortificación terrera en el alfoz medieval de Benavente.