lunes, 19 de octubre de 2009

Castillos de España - El Castillo de Benavente en 1925

Grabado del Castillo de Benavente [1925]

La revista ilustrada "La Esfera" se publicó entre 1914 y 1931, siendo su primer director Francisco Verdugo Landi, responsable también, junto con su hermano Ricardo, de la fundación de la revista "Nuevo Mundo". Tenía su sede en la casa editorial de “Prensa Gráfica”, sita en el número 57 de la madrileña calle de Hermosilla. Su fructífera historia comprende un total de 889 números, más los ejemplares extraordinarios que se editaron sin numerar.

La revista, de espíritu modernista, ocupó un lugar relevante entre otras publicaciones de corte similar y de gran formato como la “Ilustración Española y Americana”, y otras más populares, aunque de menor calidad técnica, como “Blanco y Negro”, o la anteriormente citada “Nuevo Mundo”.

Siguiendo la estela de sus hermanas mayores, se trataba de una publicación periódica donde primaba el aparato gráfico, reproduciendo con altas calidades fotografías, carteles, cuadros y dibujos; siempre con preocupaciones artísticas y atendiendo a un interés divulgador entre el gran público.

En el número 619, correspondiente a la edición del 14 de noviembre de 1925, se publicó un artículo dedicado al Castillo de Benavente, dentro de la serie "Castillos de España". Para entonces apenas quedaba en pie más que el Torreón del Caracol y el primer cuerpo de la torre del homenaje, convertido en improvisado depósito de aguas. Acompañaba al texto una litografía de aire romántico, prácticamente idéntica a otra editada medio siglo antes en la obra "Castillos y tradiciones feudales de la Península Ibérica" (1870). El texto, firmado por A. de Tormes, es el siguiente:

Decir “Castillos de España” no es lo mismo que decir “castillos en España”. Lo primero es una cosa real -sólida, corpórea, aunque esté en ruina-, y además abundante. Lo segundo es una cosa vana, ilusoria e inasequible. El erudito hispanista francés M. Morel Fatio, muerto hace pocos meses, explicó en uno de sus últimos ensayos el origen y verdadero sentido de la frase “castillos en España”. Venían a tierras de Castilla, de Aragón, de Navarra, desde antes del siglo XII, numerosos caballeros franceses, como cruzados o como aventureros. Para premiar servicios, los reyes les otorgaban merced dándoles en feudo pueblos o territorios o señalándoles behetrías. Siempre contaban con un castillo. Lo difícil era hacer efectiva la posesión de ese don regio. Los territorios, con el castillo, habían vuelto a tomarlo los mahometanos; o los siervos habían elegido otro señor, o se negaban, en rebeldía, a cambiar de dueño. Tenían, por consiguiente, un título de propiedad ganado por la espada, pero fantástico e ilusorio. Estos caballeros, al volver a sus tierras de Francia, esperando, en vano, unas rentas que nadie había de enviarles, fueron quienes comenzaron a pronunciar por propia experiencia la frase “Castillos en España”, que como ustedes ven, no era completamente romántica.Pero este castillo de Benavente nunca ha sido un “chateau en Espagne”. Siempre tuvo su dueño legítimo, su propiedad efectiva. Y el problema era todo lo contrario. Para estos castillos lo ilusorio, fantástico e inasequible, durante muchos años, el señor. Castillos sin castellanos, pues éstos se limitaban a cobrar la renta desde la corte -o desde Biarritz o París-. Así fueron cayéndose y arruinándose los más soberbios testimonios del poder de la aristocracia en la Edad Media.

Cabecera de la revista "La Esfera

Página correspondiente al artículo sobre el Castillo de Benavente

Portada del número 619 de la revista

Hay una crónica manuscrita del doctor Ledo sobre la villa de Benavente -hallamos de ella referencia en el libro de Rizo—, según la cual no fundaron el castillo los caballeros Templarios, sino que estaba ya sobre el poblado desde época anterior, probablemente romana. “El castillo con dos torres, que sirvió de primera defensa a su población, fue demolido muchos años después de haberlo ocupado los sarracenos, como se nota en los cimientos que aún subsisten a la parte de Poniente.

La fortaleza que existe hoy fue fabricada después de la expulsión do los sarracenos y fundación de esta villa”. Se supone, lógicamente, que el actual está fundado sobre les cimientos del castillo antiguo, “ocupando el área que hoy se admira de seiscientos diez y ocho pies naturales, sobre una elevada planicie entre las últimas casas de la villa”. Pero ni el doctor Ledo, ni García del Real, que escribió para el libro “Historia de los castillos de España” una romántica monografía, recuerdan que Benavente esta al paso de la calzada romana, cerca de Brigecio -hoy Villabrázaro-, donde se dividía el camino, por la izquierda a Clunia, por la tierra de Campos, y por la derecha a Zamora -así consta en los itinerarios de don Eduardo Saavedra-. El pueblo, y lo que no es el pueblo, refiere casi todas las ruinas a la época de la dominación musulmana, y los romanos dominaron en esta zona mucho más tiempo que los árabes, dejando por lo tanto más hondas huellas de su paso. Esta tierra de vacceos, astures y vetones guarda muchas piedras que no pudieron remover los moros.

En el año 50, la época de las primeras guías por España -no hay que olvidar a Germond de Lavigne-, el castillo de Benavente estaba destrozado. Lo habían desmantelado los franceses en la invasión del año 8, llevándose hasta los hierros de las ventanas. Poro por las pendientes se extendían hermosos jardines y vergeles, un verdadero parque, propiedad del castillo. “La ciudad está bien construida -agregaba M. de Lavigne-. Las casas son cómodas y limpias; algunas están pintadas y la decoración a la moda es una imitación de mármol azulado con guirnaldas de cintas”. Entonces los edificios más notables de Benavente eran el palacio episcopal, una casa que acababa de construir el ex ministro D. Pío Pita Pizarro y las nuevas, Casas Consistoriales. No deja de consignar con cierta pompa sonora y verbal las grandezas de la casa de Osuna, heredera del título -y del castillo- de Benavente “por matrimonio de su única heredera con el noveno titular de este ilustre ducado: su excelencia D. Pedro de Alcántara Téllez de Girón y Pacheco, Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, Benavides Carrillo, Silva y Mendoza, Pimentel de Quiñones Ponce de León, Aragón Rojas y Sandoval Enríquez de Ribera, Zúñiga, Cortés de Arellano...” Media historia de España... El poseedor de todos esos nombres magníficos era el duodécimo duque de Osuna.

Este hizo restaurar el castillo, interrumpiendo el largo período de desmoronamiento. Por el lado del Órbigo mejoró los jardines, hasta el hermoso paseo de la Mota, que admiró Napoleón. “Los soldados ingleses -dice Lafuente-, relajada su disciplina, sin que pudiera impedirlo el general Moore, cometieron lamentables excesos en Valderas y en Benavente, devastando en esta villa el hermoso y antiguo palacio de los condes y arruinando a su inmediación el puente de Castro Gonzalo sobre el Esla. Contra él y contra el marqués de la Romana fue Lefebvre, que cayó prisionero; pero luego acudieron Soult y el mismo Napoleón, que camino de Astorga pasó por Benavente el último día de diciembre de 1808, y tuvo ocasión de contemplar los destrozos causados en el castillo y de admirar desde él la vega del Orbigo”. Como se ve, no fueron sus soldados, sino los ingleses de Moore quienes hicieron aquí, como en Bembibre, en Villafranca y en otros pueblos de la región, excesos y estragos que la historia califica de abominables.

A. de Tormes

El Castillo de Benavente, según fotografía de los años 20

lunes, 5 de octubre de 2009

Una buena villa y bien cercada - La muralla medieval de Benavente

Plano del Benavente histórico

"...uma boa villa e bem cercada", así definió el gran cronista portugués Fernão Lopes la villa de Benavente. La breve cita pertenece al pasaje en que se describe el asedio de la ciudad por el rey D. João I y el duque de Lancaster en 1387.

A partir de la información que hemos podido recoger referente a la cerca medieval de Benavente es posible reconstruir, con cierta aproximación, su trazado dentro del plano urbano actual, tomando como eje cronológico el siglo XV. Tenemos que advertir, no obstante, de las dificultades con las que nos hemos topado para reconstruir el trazado, y esto no siempre es achacable a la parquedad de los datos.

Parece ser que cuando la cerca perdió sus funciones defensivas y fiscales los vecinos comenzaron a edificar invadiendo el espacio ocupado por los muros, o bien adosando sus viviendas a los mismos.

De esta forma observamos como el trazado de la cerca en algunos tramos no coincide ni siquiera con la disposición del callejero actual. Esta circunstancia ha podido comprobarse recientemente en los restos aparecidos en las calles Santa Cruz y Herreros. Creemos reconocer un resto de lienzo de muralla que servía a su vez de cierre al convento de Santa Clara, actualmente dentro de un patio vecinal. Esto nos lleva a admitir la posibilidad de que todavía puedan aparecer restos inéditos adosados o empotrados en edificaciones actuales.

Partiendo de la Puerta de Santa Cruz, situada a la entrada de la actual calle Santa Cruz, donde, como decíamos anteriormente, fueron exhumados recientemente restos de un muro de piedra, la cerca ascendía por las inmediaciones de la actual Cuesta del Hospital, lindando con la ermita y hospital de Santa Cruz, en cuyo solar se edificó en el siglo XVI el hospital de la Piedad.

A continuación discurría próxima a la iglesia de San Juan del Mercado, y de una construcción, no identificada por el momento, denominada como Casa del Secreto, hasta llegar a la Puerta de Astorga o Puerta del Sepulcro. Desde aquí continuaba siguiendo el trazado de las calles Sepulcro y San Antón hasta alcanzar la puerta de San Antón, junto al Toril Viejo. A partir de este punto tenemos algunas dudas sobre su trayectoria exacta. En cualquier caso, la muralla continuaba hacia la plaza de San Martín, pasando junto a la iglesia del mismo nombre, y por detrás de la Sinoga -muy próxima por tanto a Los Cuestos- alcanzando así la Puerta del Río o Puerta de Sorriba. Desde este punto parece que la cerca discurría por debajo del castillo hasta llegar a la Puerta de la Puente. Los siguientes lienzos de la cerca coincidían con los muros del monasterio de Santa Clara, en cuyo solar creemos reconocer todavía un lienzo bastante considerable. Continuaba, después, por detrás de la iglesia de San Miguel, alcanzando así la Puerta de San Andrés, a la entrada de la calle del Agujero. En este sector la muralla limitaba con algunos huertos, en el solar donde en el siglo XVI se levantó el monasterio de San Bernardo, discurriendo junto a la iglesia de Renueva, donde existía un postigo, y los corrales del monasterio de San Francisco, y desde aquí hacia la Puerta de Santa Cruz, punto de partida de nuestra descripción.

Puerta de Santiago, acceso principal a la Fortaleza (Hacia 1900)

Puerta de Santa Cruz o de La Soledad (1841)

Puerta de Santa Cruz o de La Soledad (1885)

La Puerta de la Puente, según un dibujo de Richard Ford (1832)

La muralla de Benavente contaba con seis puertas principales que permitían el acceso al interior de la villa. Las puertas, a diferencia del resto de la cerca -hecha básicamente de tapial y adobe- contaba con materiales algo más nobles y duraderos: sillares de piedra, vigas de madera y, especialmente, encofrado de cal, arena y cantos rodados. Eran construcciones bastantes complejas, integradas por variados elementos arquitectónicos: cubos, caramanchones, troneras y las puertas propiamente dichas. Las hojas eran de madera, apoyadas sobre quicios. El sistema de cierre estaba formado por cerraduras, aldabas y candados. Las llaves estaban bajo la custodia de un guarda, encargado también de abrir y cerrar la puerta todos los días. Sus funciones aparecen perfectamente reguladas en un acuerdo, firmado en 1524, entre Pablo, vecino de la villa, y el concejo de Benavente, por el que se le nombra guarda de la Puerta de la Puente:

Este dicho día los dichos señores tomaron e reçibieron por guarda de la Puerta de la Puente a Pablo, vecino desta villa, e que el tenga la llave de la dicha puerta, e que sea obligado de çerrrar la dicha puerta en el ynvierno a las ocho y en el verano a las nueve, y que en el ynvierno y en el verano abra la dicha puerta a todas las personas que quisyeren yr al monte a la ora que quisiesen yr al monte, llevando de cada carreta de leña dos leños y de cada bestia un leño sy fuere gruesa, y su fuere menuda al respeto, e que no dexe entrar vino de fuera parte e sy entrare lo denunçiara en este regimiento, para lo qual los dichos señores reçibieron juramento de dicho Pablo para que bien e fielmente guardara la dicha puerta e no levara mas dineros de los susodichos.

Las seis puertas principales de la villa eran las siguientes:

- Puerta de la Puente. Su nombre procede del antiguo Puente de Piedra o Puente del Jardín, del que todavía hoy existe un arco en pie. De esta entrada partía una de las vías urbanas más importantes, la calle Mayor -la actual calle Santa Clara-. Con cierta frecuencia se la denomina como la Puerta de la Villa, expresión que parece indicar que era la entrada principal de la ciudad. Poco sabemos sobre la tipología de las puertas de Benavente, pero en este caso contamos con la inestimable información que nos proporcionan los dibujos y pinturas de Richard Ford, fechados en 1832. A partir de estas imágenes, sabemos que desarrollaba dos arcos de medio punto superpuestos y torreones almenados de flanqueo de planta circular, el del lado izquierdo ligeramente adelantado. Su esquema es sobrio y desornamentado, propio de los siglos medievales.

- Puerta de San Andrés. Situada al final de la calle del Agujero, toma su nombre de la desaparecida iglesia de San Andrés. De esta puerta partía una de las vías de comunicación más importantes de la ciudad, la que conducía al puente de Castrogonzalo. Así, al menos, se detalla en un documento fechado en 1434 procedente del Archivo Municipal: “vn camino que comiença desde la yglesia de Santa Crus que está çerca desta villa e se acaba en el camino que va de la puerta de Sancto Andrés para la puente de Castro Gonçalo”. A principios del siglo XX todavía se conservaban algunos restos de su arco.

- Puerta de Santa Cruz. Al inicio de la calle Santa Cruz, junto a la plaza de la Soledad. Toma su nombre de la ermita y hospital de Santa Cruz, más tarde Hospital de la Piedad, que se encontraba en sus inmediaciones. Quadrado nos proporciona la única descripción de esta puerta que ha llegado a nosotros: "Dejando fuera a la entrada las ruinas de un convento de dominicos y otro de gerónimos, penetra el viajero por una puerta de doble ojiva flanqueada de torreones que mira acia sudeste, la más característica de las seis que introducen a su murado recinto".

- Puerta de Astorga, o del Sepulcro. Se menciona por primera vez en un documento del monasterio de Moreruela de 1278. Se encontraba al final de la calle de Astorga, junto a la iglesia del Santo Sepulcro. En 1434 el concejo, por razones que desconocemos, decidió tapiar esta puerta, acción que fue abortada por la intervención de la parroquia: “por que non quisieron consentir que se çerrase ni tapiasen las dichas puertas de Sant Sepulcro los vecinos del barrio”.

- Puerta de San Antón. Aparece citada por primera vez en un documento del siglo XIV del monasterio de San Pedro de Montes. Junto a esta puerta estuvo la ermita de San Antón, perteneciente a la Encomienda de San Antonio Abad, que anteriormente había sido casa de los Templarios. Relativamente próximo estaba el llamado Portillo del Matadero, que en ocasiones se identifica también como puerta de San Antón, debido a la desaparición de la antigua ermita. Existe una fotografía, correspondiente a las fiestas del Toro Enmaromado del año 1943, donde se puede observar cómo servía de cierre a la actual calle El Toril.

- Puerta del Río. También denominada como Puerta de Sorriba. Daba acceso al río y a los molinos harineros, pues en época medieval el curso de agua discurría bastante más próximo a los "Cuestos" de lo que lo hace actualmente.

Además de estos seis accesos principales, existían otras puertas secundarias o postigos, como los de Santibáñez y Renueva. Respecto a la desaparecida Puerta de Santiago, reconocible en algunas fotografías de finales del siglo XIX, apenas hemos recogido noticias de ella durante la Edad Media. No obstante, resulta necesario advertir que no constituía una puerta de acceso a la villa sino la entrada principal al palacio-fortaleza, dentro de un segundo recinto amurallado que rodeaba todo el castillo.

A esta relación de puertas y postigos cabe añadir las frecuentes aberturas existentes en los muros: los portillos. Algunos de ellos se habían institucionalizado, funcionando, de hecho, como accesos al interior de la villa. La mayoría de los portillos se originaban como consecuencia de la fragilidad de los materiales de construcción y, sobre todo, debido a las arroyadas de agua de lluvia.

La peculiar orografía de la ciudad y la ausencia de una mínima infraestructura de alcantarillado convertían a las murallas, en época de lluvias, en auténticos muros de contención de agua, originando graves destrozos en los tapiales. Para paliar, en parte, esta situación se hicieron desaguaderos en algunos sectores de la cerca. Son las llamadas colaguas o colagones. A pasar de ello, los desperfectos de este tipo debieron ser muy frecuentes durante toda la Edad Media. La existencia de portillos constituía una amenaza evidente para los intereses de la villa, no solo para su seguridad, sino fundamentalmente por razones de tipo fiscal. La preocupación del concejo por cerrar estas aberturas es patente en la documentación municipal.

Restos de la muralla de Benavente en El Ferial (Años 60)

Restos de la muralla de Benavente en El Ferial (Años 70)

Portillo del Matadero o de San Antón (1943)

lunes, 21 de septiembre de 2009

55.666 - El "Gordo" en Benavente en 1949

Íñigo, mozo de cuerda nº 2, también conocido como "el maletero del Hotel Mercantil," mostrando una participación junto al Banco Central, en la Plaza de Santa María

Corría el 22 de diciembre de 1949, jueves de mercado en Benavente. A las diez de la mañana una villa "de provincias", sumida en las estrecheces y las miserias de la postguerra despertaba súbitamente del anonimato para saltar a la primera plana de todos los periódicos nacionales y las emisoras de radio. El "Gordo" de la Lotería Nacional había caído en las oficinas de Correos de Benavente, entonces en la calle de Santo Domingo, esquina con la Plaza del Mazo.

Los diarios "Imperio", "ABC" y "La Vanguardia" en su edición del día siguiente, 23 de diciembre, dedicaron generosos titulares a la noticia y dejaron en sus páginas interiores amplia información sobre los pormenores del acontecimiento. Viene a este Blog un resumen de lo publicado en aquella fecha. A su interés puramente periodístico une su valor sociológico, pues estos recortes de prensa nos hablan de las inquietudes y el imaginario colectivo de aquella España del estraperlo y la autarquía. Un país sumido en la crisis y el aislamiento, todavía a años luz de las nuevas corrientes imperantes en Europa:

Diario "Imperio", 23 de diciembre de 1949

Portada del diario "Imperio" del 23 de diciembre de 1949

BENAVENTE.- (De nuestro enviado especial, Tim).

¡Lluvia de dinero sobre Benavente! Figúrense ustedes cómo estaría la ciudad de los condes en jueves, mercado de Navidad y con 22 millones y medio de pesetas para repartir en cantidades que, en la mayoría de los casos, están al filo de los 20.000 duros. Me habían dicho que el comercio estaba cerrado, que el jolgorio se extendía por calles y plazas, pero esto no es cierto. Benavente se ha comportado ante esta quimera del oro como una ciudad seria, responsable y, por sobre todo, como un pueblo próspero que sabe manejar los billetes de Banco. Las gentes estaban alegres, desde luego, pero cada cual seguía en su puesto de trabajo en espera de cobrar, momento bien cercano, por cierto.

Así, mi primer contacto con un afortunado se produce en el momento en que pongo el pie en tierra, Cesáreo Alonso: me conoce de la Vuelta Ciclista a la provincia, me ofrece enseguida un puro, “Fúmeselo a mi salud”. “Hoy son gratis”. Tengo que aclarar que Cesáreo es “Cerillas” del Café Imperial y que le han correspondido 15.000 duros. En, el mostrador está el barman, Solís, muy conocido en Zamora. El hombre tiene cara de circunstancias y la cosa no es para menos. Hace unos días rechazó varias participaciones y se ha que dado sin “linda”, al igual que otros compañeros de la Casa. Parece que les llevó boletos un cartero que iba con cuatro copas de más a quien echaron del establecimiento con cajas destempladas, cosa que se repitió en otros bares. ¡Mala suerte, amigos!

Y a la calle. En la plaza de Santa María un grupo rodea a Jacinto Bermejo, un hombre con una barba tremenda que alguien pretende rasurarle. También lleva un buen pico del gordo y bien que se lo merece porque él fue el encargado de distribuir muchas participaciones entre sus paisanos. Por allí anda también Íñigo, el maletero, así como el popular “Tirillas”, que poco después compraría el mejor cebón de la feria a cuenta de las 15.000 “beatas” que cobrará. Y a propósito del mercado, tengo que decir que en sólo unos minutos subió en cinco pesetas el kilo de, cerdo. Tal era la demanda.

Estamos ya en plena faena Modesto Rodríguez, inspector de Cultivos de la Azucarera, otro “casi zamorano”, se acerca con un resguardo del Banco que le acredita como el feliz mortal poseedor de participaciones canjeables por veinte y un mil duros. Modesto ha donado, además, 75.000 pesetas al Colegio de Huérfanos de Correos, y que entregó hace días al jefe de dicha oficina un talón de dos duros, "por si tocaba". Modesto quiere, además, que de ahora en adelante no haya pobres en Benavente. Para ello propone, dando ejemplo naturalmente, que entre todos los agraciados vistan "con sombrero y corbata" a los necesitados del pueblo. Una generosa iniciativa que sin duda alguna tendrá el apoyo que merece por parte de "los gordistas".

Y ahora al Centro de Correos, eje y centro de la sensación benaventana y de la actualidad nacional por un día. El jefe, don Bernardo de Quirós, me recibe amable y sencillamente. Bueno será decir que el señor Quirós es un superhombre. Juzguen ustedes si no a este funcionario que, con medio millón prácticamente en el bolsillo, sigue atendiendo -todo amabilidad- a sus numerosos "clientes". Él es quien habla: Correos ha distribuido participaciones por valor de 3.000 pesetas que, multiplicadas por 7.500, dan la grandiosa suma de veintidós millones y medio de "chirlas". El número llegó a primeros de noviembre durando apenas un mes. El 55.666 está distribuido casi en su totalidad en participaciones de dos, cuatro y seis pesetas, por lo que la fortuna alcanza a centenares de personas, muy modestas en su mayoría. El señor Quirós juega 64 pesetas y cobrará 480.000 habiendo distribuido a su familia otros boletos que totalizan la cantidad de 750.000. (El señor Quirós ha entendido perfectamente aquello de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo).

Por su parte, los carteros rurales de la comarca han sembrado millones en sus respectivos pueblos, calculándose en 1.500 pesetas las distribuidas en pequeñas participaciones. Así, Pobladura juega 75; Santovenia 100 y otras tantas Santa Colomba; Barcial, 20; Villanueva de Azoague, Arcos de la Polvorosa y Milles, 350 en total; el conductor del coche de línea a Mombuey ha vendido también veinte duros, etc. etc. [...]

También en Correos, como es natural, los subalternos han pillado su buen pellizco. Demetrio González jugaba diez pesetas que se han quedado en ocho, porque prometió dos a una señora a quien se las entregó después de conocido "el bombazo". Un rasgo de honradez que, por cierto, no es el único en la ciudad de los condes. Santiago Noguero se llevó a Salamanca participaciones por valor de 30.000 duros y Hermenegildo Moreno cobrará 45.000 pesetas. Hasta un auxiliar que se encuentra enfermo, lejos de Benavente, ha recibido por carta su participación.

Quedamos, pues, en que la lluvia de oro se ha dispersado agraciando sobre todo a las clases peor dotadas económicamente. Así, juegan pequeñas cantidades casi todos los vecinos del barrio de la Sinoga y de las calles de San Martín y Pocico donde reina una gran alegría. Me dicen que algunas personas que iban a percibir aguinaldos de la Campaña de Invierno se han apresurado a renunciar a ellos para que sean entregados a otros más necesitados ahora.

En la Cerámica y en la Trapería, donde se ocupan muchos benaventanos humildes, hay distribuidos infinidad de talones por valor de dos, cuatro y seis pesetas. Todo lo cual quiere decir que los millones has ido en esta ocasión a manos de quienes precisaban de unas monedas para comer y para vestirse.

Estoy en plena calle de la Rúa, lápiz en ristre y abrumado por tal cantidad de noticias que, a fuerza de facilidades, la crónica se hace imposible. A don Felipe Cachón y a su hermano don Gorgonio les han correspondido 375.000 pesetas a cada uno y una cantidad semejante a don Pedro Marañón. Tengo que decir también que íbamos cuatro personas en el coche que nos llevó a Benavente; a los familiares de tres de ellos les han caído sumas que van desde los 15.000 duros hasta las 30.000 pesetas. El cuarto era un seguro servidor a quien se le ha negado hasta el reintegro. El trío estaba compuesto por Paco, el conductor; Nieves y César, cuyos apellidos no doy mitad por no recordarlos y otro tanto porque su participación en el gordo es indirecta.

Diario "ABC", 23 de diciembre de 1949

Portada del diario "ABC" del 23 de diciembre de 1949

"Un año más y, como todos, la Lotería de Navidad acapara la atención pública nacional, pendiente de dos bombos distribuidores de millones.

Con las formalidades de rigor, minutos antes de las nueve de la mañana, se constituyó en el salón de sorteos de la Dirección General de Loterías la Mesa que había de presidir el extraordinario. La integraban D. Julio Zancada Riada, jefe de la Sección de Lotería, como presidente; Pedro Sanz López. jefe del Cuerpo Pericial de Contabilidad e interventor de dicha sección; D. Domingo Avello Mototo, jefe del Negociado de Administración de la misma y el concejal del Ayuntamiento de Madrid Sr. Pérez Hernández, como vocales.

Seguidamente fueron abiertas las puertas y se facilitó el acceso al público. Penetraron en primer lugar quienes habían obtenido número en la suprimida cola. El primero de los puestos, fue vendido en 25 pts. En pocos minutos quedó abarrotado el salón.

A las nueve y doce comenzaron a ponerse en libertad las bolas de los números que, con algarada de ruidos, cayeron en el amplio cajón donde fueron "amasadas" para comenzar el ascenso que, en espiral, las conduce por el ingenioso mecanismo tan conocido, a la redonda cárcel, donde esperan morir encerradas o saltar a dar la felicidad.

A las nueve cincuenta y seis salta el primer par de bolas. Una lleva el número 7.654 y la otra el 10.000. Es el primer premio de dos mil duritos, que a nadie emociona.

A las diez y diez se canta el gordo, el 55.666, con 15.000.000 de pesetas. El revuelo que se organiza en la sala es fácilmente presumible. Sonó imperativa, la campanilla presidencial, imponiendo silencio. Deslumbró el magnesio de los fotógrafos recogiendo el instante esperado. Y siguió el sorteo. Poco después se dijo que todos esos millones con sus cinco series se quedaron en Madrid. En Correos, por más señas. En seguida varió la cosa: se han ido fuera. A Benavente, en la provincia de Zamora. Eso dijeron. Eso recogemos nosotros. Cosa curiosa: nadie abandona el salón. No hay deserciones entre el público. Como el sorteo, en realidad, acaba de empezar... siguen Francisco Dorado y Aurelio López, que han tenido en sus manos todo ese dinero y el simpático número, sacando bolas. Llueven premios pequeños, y se despiden con uno de 250.000 pesetas para el 2.491, en el que juegan Ibiza, Sevilla, Bilbao, Madrid y Vigo.

Minutos después de conocerse el número de la lotería al que ha correspondido el premio mayor, una gran multitud se agolpaba frente a la Administración madrileña que este año ha repartido el gordo por manos de sus copropietarias, doña Fermina Méndez y doña María Jiménez. Dichas señoras indicaron que el número 55.666 no lo tienen abonado en dicha Administración, y no pudieron determinar la persona o personas que lo hubieran adquirido, aunque sí recordaban que su venta se debió realizar hace un mes aproximadamente.

Después se supo que todas las series del gordo habían sido adquiridas íntegramente por la Asociación Benéfica del Cuerpo de Correos. En las oficinas de dicha Asociación, situadas en el Palacio de Comunicaciones, anunciaron que todas las series del 55.666 habían sido enviadas a varias estafetas de provincias. Confirmó esta información el presidente de la Asociación, Sr. Tudela, quien manifestó que habían sido remitidas, en participaciones de cinco y diez pesetas, a los pueblos de Toro, Benavente, Alagón y Dos Caminos. Añadió que dichas series fueron compradas por el Colegio de Huérfanos de Correos. Este año, el Cuerpo adquirió billetes por valor de 4.500.000 pesetas, que fueron repartidas entre todas las secciones del edificio central, y sucursales y estafetas de toda España.

Dijo, por último, que hace dos días se presentó en las oficinas de la Asociación un señor solicitando con insistencia alguna participación del 55.666. Según afirmó tenía la corazonada de que resultaría premiado con el gordo, y había venido desde Málaga expresamente para adquirirlo. No logró su propósito, porque dicho número había sido ya remitido a las localidades mencionadas.
A través de los empleados de Correos de esta localidad han pasado participaciones del premio mayor de la Lotería de Navidad, con destino a Benavente y Toro, que se han visto beneficiados con una cifra de muchos millones de pesetas.

Hasta el momento se han depositado en Toro participaciones del número 55.666 por valor de ocho millones de pesetas, y en Benavente, de 22 millones. Entre los pueblos agraciados figuran Milles de la Polvorosa, San Martín del Valle, Santa Colomba de las Monjas, Castropepe, Santa Colomba de las Carabias, Castrogonzalo y Valdescorriel, donde reina gran animación y júbilo.

En Zamora, el único que tiene participación de 50 pesetas es D. Hermenegildo Moreno Sebastián, funcionario de Correos, que la adquirió cuando fue enviado a Benavente para hacerse cargo de aquella Administración, y repartió entre su familia y amigos. Dio cuatro pesetas al auxiliar superior de esta Administración, D. José Barrios, y otra de dos a una tía suya, doña Baltasara Fernández. El cajero de una entidad bancaria de Benavente, D. Antonio Martín Tobas, ha sido agraciado con 30.000 pesetas, y un "botones" de la misma, con 7.500.

A una telefonista de la Central de Zamora, Meli González Gómez, le han correspondido 15.000 pesetas. Esta mañana, cuando estaba de servicio en el cuadro se enteró de la noticia, con la natural alegría. Las últimas informaciones recibidas de Toro, donde está el equipo magnetofónico de la emisora local, dicen que en esa población se juega medio billete en total, del gordo, y están interesados funcionarios, carteros y peatones de correos, con participaciones que oscilan de dos a veinticinco pesetas.

El ochenta por ciento de la población [de Benavente] se ha beneficiado con participaciones del primer premio de la Lotería de Navidad. El administrador de Correos, Sr. Quirós, ha sido el que recibió y distribuyó unas 3.000 pesetas del billete premiado. Al mismo le han correspondido 450.000 pesetas. Los principales agraciados han sido: el encargado del negociado de Abastos del Ayuntamiento, D. Víctor Maestre, con 75.000 pesetas; un muchacho, meritorio del Municipio, Ramón Peñina, con 45.000; el aparejador D. Gregorio Méndez, con 30.000; el alguacil del Ayuntamiento, D. Laurentino Lorenzo, con 15.000; el industrial D. Pedro Marañón, con 375.000; la señorita Nuevo, con igual cantidad; el empleado de Correos, Sr. Benaya, con 300.000, y D. Toribio Sanz, con 375.000 pesetas.

Un inspector de cultivos de determinada Empresa azucarera, D. Modesto Rodríguez, adquirió 24 pesetas del billete y regaló una participación de 10 al Colegio de Huérfanos de Correos.

El comercio y la, industria han cerrado sus puertas y en bares y cafés es extraordinaria la animación. Las bandas de música recorren las calles tocando alegres pasodobles.

A un cartero apellidado Bermejo, que tiene doce hijos, le han correspondido. 23.000 duros, y al transportista D. Manuel Morales, 750.000 pesetas.

La señorita Lolita Calderón, empleada en la Jefatura provincial de la Sección Femenina de F.E.T. y de las J.O.N.S. [de Salamanca], juega una participación de cinco pesetas en el gordo. Esta participación le ha sido enviada por su hermano desde Benavente, en cuya Administración de Correos trabaja".

José Luis Cavero, con el diario ABC, en Benavente el día 23 de diciembre de 1949. A su familia le correspondieron 45.000 pesetas en el premio "Gordo" de Navidad. (Foto cortesía de Rafael Cavero)



Jueves de Mercado en la Plaza del Grano de Benavente en una postal de los años 50

El cartero benaventano Demetrio González repartiendo la correspondencia en el establecimiento de "Foto Peleas"  (Foto cortesía de Fernando González Martínez)

La plazuela de Convalecientes, según un apunte de Pedro Santos Tuda (1949)

Décimo de Lotería Nacional - Sorteo 36, 22 de diciembre de 1949

Reverso de un décimo de Lotería Nacional - Sorteo 36, 22 de diciembre de 1949

Billete de una peseta emitido en 1948

Moneda de 50 céntimos acuñada en 1949

Diario "La Vanguardia", 23 de diciembre de 1949

Portada del diario "La Vanguardia" del 23 de diciembre de 1949

"Se han depositado hasta el momento participaciones del 55.666 en Toro por valor de 8 millones de pesetas y en Benavente de 22 millones. La Sociedad Benéfica de Correos de Madrid envió las participaciones directamente a Toro y Benavente, por lo que los empleados de esta Principal están consternados el ver que ha pasado la suerte por su lado sin pararse en ellos. Las participaciones son en su mayoría de 1 y 2 pesetas.

Entre los pueblos agraciados figuran Milles de la Polvorosa, San Martín del Valle, Santa Colomba de las Carabias, Castrogonzalo y Valdescorriel, donde reina una gran animación y júbilo. En Benavente, el comercio y la industria han cerrado sus puertas haciendo día festivo. Se ha suspendido incluso el mercado y en los bares y cafés hay extraordinaria animación. La alegría es general, ya que las participaciones alcanzan un gran número de vecinos. En esta localidad y en Toro las bandas de música recorren las calles de la población, tocando alegres pasodobles. En Benavente a un cartero apellidado Bermejo, con 12 hijos, le han correspondido 23.000 duros y al transportista Manuel Morales 750.000 pesetas.

En el pueblo [Benavente] hay extraordinaria alegría ya que el 80 por ciento de la población se ha beneficiado del primer premio del sorteo de la Lotería Nacional, verificado el día de hoy.
Uno de los agraciados, don Modesto Rodríguez, inspector de cultivos de una empresa azucarera, adquirió 24 pesetas de dicho número en la Administración de Correos de esta plaza pero de ellas regaló 10 pesetas al Colegio de Huérfanos de Correos. Por su parte, el administrador de Correos de esta localidad, señor Quirós, jugaba una participación de 54 pesetas y el transportista de Benavente señor Marañón otra de 50 pesetas.

Otro vecino, llamado don Macario Sanz, jugaba 30 o 35 pesetas.

Además. adquirieron participaciones todo el personal de Correos y los carteros rurales. La cuantía de las que jugaban estos últimos oscilaba entre 2 y 10 pesetas.

En la Administración de Correos reina el natural júbilo al igual que entre el vecindario de Benavente".

Benavente en el NO-DO

Contamos con un documento cinematográfico de de excepción que recoge el ambiente festivo de Benavente en estas horas de particular alegría. Las cámaras del NO-DO se desplazaron a la villa, dejando constancia del movimiento de los vecinos por las calles. De todo ello se montó un reportaje de 37 segundos bajo el título: "Alegría en Benavente. Los agraciados con el Premio Mayor de la Lotería". Se aprecian imágenes de la Rúa, del exterior del Banco Central en la Plaza de Santa María y del reparto de puros en un bar, probablemente "El Imperial". Se trata de la edición nº 365-B, de fecha 2 de enero de 1950, de este noticiero que se proyectaba obligatoriamente en los cines de la España del franquismo. Desgraciadamente, la película no está acompañada de sonido, pues como se indica en el archivo de RTVE el audio original está deteriorado o se ha perdido.


Un transeúnte comprando el diario "Imperio" a la madre de Andrés, "el del kiosco", probablemente en la Rúa

Grupo a las puertas de las oficinas del Banco Central, en la Plaza de Santa María

Grupo en el comienzo de la Calle Herreros
Un agraciado con el Gordo, junto con su familia

Un empleado de Correos de Benavente

Un agraciado con un décimo premiado

Iñigo, el maletero del Mercantil, con una participación en su mano

Íñigo, uno de los agraciados. Al fondo cartel con cotizaciones del Banco Central, en la Plaza de Santa María

Cesáreo Alonso "Cerillas" repartiendo puros en el bar "Imperial", en la Rúa
Programa de mano del NO-DO Nº 365B

lunes, 8 de junio de 2009

Crónica menuda del año 1926 - Benavente, la villa zamorana, inaugura sus Escuelas

"Las nuevas escuelas"

En el año 1926 veía la luz la obra de Luis Bello “Viaje a las escuelas de España”. El libro, editado por Magisterio Español, fue impreso en los talleres madrileños de Tipografía Artística, en la calle de Cervantes. Como bien apunta Josefina Rojo Ovies, Luis Bello Trompeta (1872-1935) es, al igual que Ciro Bayo, Manuel Ciges Aparicio, José María Salaverría o Manuel Bueno, uno de los integrantes "menores" de la llamada Generación del 98. Su labor creadora nunca gozó del reconocimiento de otros miembros más ilustres de este colectivo, y por ello su obra es poco conocida. Nacido en Alba de Tormes, Bello colaboró habitualmente en "El Imparcial", "El Sol", los semanarios "España" y "La Esfera", la revista mensual "La Lectura", etc.

Los artículos que integran "Viaje a las escuelas de España" fueron publicados en "El Sol" durante el año 1922 bajo el título "Visita de escuelas". El éxito de estas crónicas le animó a recopilarlas en el año 1926 "tal y como salieron, sin enmienda apenas".

En su viaje por las tierras de Salamanca, Ávila y Zamora, Bello se dejo acompañar por Filiberto Villalobos y Fernando Íscar. El primero era entonces médico y Consejero delegado de la Caja Regional de Previsión Social. Posteriormente, como es bien sabido, Villalobos desempeñaría el cargo de Ministro de Educación durante los años de la II República. Íscar, por su parte, era Presidente de dicha Caja Regional de Previsión. Esta institución construyó en menos de dos años veintisiete escuelas en las tres provincias.

De su visita a Benavente dejó escritos los siguientes párrafos:

“Pero no es fácil adelantarse a imaginar lo que es la villa de Benavente, aun teniendo ya noticia de su genio comercial y trabajador. Desde que entramos en ella nos envuelve el trajín del mercado. Subimos por una plaza en cuesta la plaza de los Bueyes, porque allí compran y venden los ganados, hacia el Corrillo de San Nicolás y la Rúa. La calle de Toledo en día de verbena puede dar idea de lo que es un mercado en Benavente. Antes bajaban de Ponferrada y hasta de Galicia, en años malos, a surtirse de grano trigo y centeno, y se lo llevaban en cueros de cabra. Ahora el radio quizá sea más extenso, porque muchos pueblecitos de los contornos tienen mejores vías de comunicación. Desde los charros hasta los leoneses llegan al Ferial y se llevan su buen ganado, sus aperos de labor, sus objetos y utensilios surtidos por el comercio. Podía ser esto el movimiento pasajero de un día de feria; pero siguiendo calle arriba, hacia la iglesia de San Nicolás o San Juan del Mercado, veremos por todas partes un pueblo que trabaja. Los talleres están en marcha; los comerciantes van y vienen detrás del mostrador; en las fraguas se oye el martilleo sobre el yunque. Hay librerías. Bernabé Palenzuela tiene su taller de encuadernador. Muchos médicos, diez o doce; muchos abogados. Todo esto, en una villa que no llega a seis mil habitantes, demuestra gran vitalidad.

Había en Benavente unas escuelas nuevas. Dos salas enormes, construidas con el criterio de hace treinta años, donde los maestros enferman de la garganta sólo para hacerse oír. Estas salas podrían ser divididas y desdobladas. Pero ahora el Ayuntamiento ha encargado a la Junta salmantina otras escuelas, terminadas en un año, las más capaces, las mejores que hemos visto aquí, y cuyo coste, sin embargo, no alcanza a cien mil pesetas. Así estará servido el pueblo y podrá continuar su buena tradición. Enviemos, al llegar al término de su jurisdicción, un saludo a Villalobos y a Íscar. Con el saludo va nuestro deseo de que el Estado favorezca a los pueblos que sepan construirse sus escuelas con una pequeña subvención. ¿No subvenciona las casas baratas? Mucho menos se le pide, y con más justo título, para las escuelas”.

"Escuelas de Benavente (Zamora), tipo de las escuelas nuevas que está construyendo la Caja de Previsión de Salamanca"

"San Juan del Mercado"

También de este mismo año 1926 contamos con otra crónica referente al mismo asunto. Se trata de un artículo firmado por A. de Tormes y publicado en la revista “La Esfera”. Su título: “Benavente, la villa zamorana, inaugura sus escuelas”. Su contenido, muy similar en espíritu al anterior, nos acerca al debate erudito que durante la Dictadura de Primo de Rivera se suscitó en torno a la Educación. Se acompaña el artículo de un reportaje fotográfico con diversas imágenes de la Villa. El texto es el siguiente:

"Puede ser ilusión de nuestra excesiva buena voluntad; pero creemos firmemente que ha empezado en los pueblos de España un gran movimiento de progreso, y que ahora va a realizarse el avance, que tan necesario era, de la instrucción primaria. Benavente, la histórica y laboriosa villa zamorana, acaba de inaugurar sus nuevas escuelas nacionales, construidas para el Ayuntamiento por la Caja de Previsión de Salamanca, Ávila y Zamora. Muchos pueblos de esta región, y también de otras regiones españolas, acuerdan construir edificios escolares o incluyen en sus presupuestos municipales partidas que revelan su preocupación por la primera enseñanza. Es curioso e interesante el hecho de que facilite la construcción de escuelas el pequeño capital reunido por el retiro obrero. Los diez céntimos diarios que obreros y patronos dejan como un seguro para la vejez del trabajador han hecho durante estos dos últimos años más obra que el Estado. Esta iniciativa del Instituto de Previsión constituye una de las ideas más afortunadas y, desde luego, permite confiar en que un lustro bastará para transformar las escuelas de todos los pueblos españoles, si sus Concejos acuden a medios parecidos, ya que no en todas partes sea posible aplicar el mismo. La región de la alta Castilla, así como la leonesa, van a la cabeza en las estadísticas escolares. Benavente contaba ya con unas escuelas muy amplias y, sin embargo, ha levantado otras. No se conforma con sus prestigios históricos y comerciales, sino que quiere demostrar su vitalidad cuidando con cariño la instrucción de sus hijos. Sin llegar a ti Benavente, es difícil saber la fuerza de estas comarcas, que para la mayoría do los madrileños sólo son un recuerdo en las páginas de la Historia. De la villa zamorana apenas se sabe otra cosa sino que tiene un gran castillo, y que los benaventinos han sido siempre mercaderes de encajes de Almagro. Pero el gran castillo, magnífico e incomparable testimonio de la arquitectura entre guerrera y palatina de los siglos XV y XVI, está condenado a ruina definitiva. El abandono ha sido absoluto durante mucho tiempo. Queda la soberbia torre cuadrada con sus cubos y sus bellísimas balconadas, originales y únicas en este género de construcciones, más cuidadosas de la fortaleza que de la gracia. Pero el resto se ha hundido, y hasta las piedras van desapareciendo. El patio de armas es hoy como un gran hoyo, cercado todavía por algunas almenas, que milagrosamente se sostienen en pie. Los lienzos de muralla, partidos y rotos, han ido desprendiéndose y pulverizándose. Una de las torres, más pequeña que la del homenaje, tiene su utilidad convertida en depósito de agua. La villa de Benavente ha cuidado los jardines de la parte alta del castillo, poniendo de su parte todo lo posible para que aquello sea un rincón agradable y un mirador magnífico sobre el valle; pero sus fuerzas no llegan a impedir la ruina del baluarte de los Pimentel. Para esto hubiera sido preciso que un Estado previsor generoso cuidara lo que la nobleza abandona, unas voces por falta de medios y otras por falta de interés por sus propias glorias.

Debería haber dentro de los monumentos declarados nacionales un orden de población; y en este caso, el castillo de Benavente sería, uno de los primeros. Pero este es el pasado. No es posible atenerse a él. El día de morcado acuden todos los pueblos del contorno a comprar y a vender. La plaza de la feria proporciona un espectáculo animadísimo, que sigue por la Rúa arriba y llega hasta la plazoleta de San Juan, donde se alza además del templo, que conserva muros románicos la escuela antigua relativamente antigua, pues debió de construirse hacia el año 80-. Pero, además todas las calles trabajan. Al pasar por tiendas y talleres se oye el martillo en el yunque, la sierra del carpintero, el motor en marcha...; todos los ruidos del trabajo en las ciudades. Estos son los pueblos que, naturalmente, se preocupan de la educación escolar. Los que no quieren que sus hijos vayan al mundo desarmados en una época en que el más fuerte es el que más sabe".

"Mercado en la Plaza de la Reina"

Revista "La Esfera" (1926)