jueves, 20 de septiembre de 2012

Por facer bien e merced - La creación del Condado de Benavente en 1398

Chronica Minora

Juan Alfonso Pimentel, I Conde de Benavente (1398-1420) era hijo de Rodrigo Alfonso Pimentel y Lorenza de Fonseca. Casó con Juana Téllez de Meneses, hermana de la reina Leonor, mujer del rey Fernando de Portugal, lo que le convirtió en señor de las villas de Viñais y Braganza, en la comarca de Tras-os-Montes.
Su paso al bando castellano en el conflicto castellano-portugués de finales del siglo XIV le supuso una importante participación en las llamadas mercedes enriqueñas, como ocurrió con otros exiliados portugueses a partir de 1396. En realidad, su lealtad nunca fue incondicional a Castilla, sino que supo aprovechar las coyunturas políticas en función de sus intereses familiares y patrimoniales. No participó activamente en la batalla de Aljubarrota de 1385. Se mantuvo defendiendo su enclave de Braganza con una posición ambivalente, en principio favorable a las aspiraciones de doña Beatriz frente al Maestre de Avís.
Tras la reanudación de hostilidades entre Castilla y Portugal a partir de 1396, Juan Alfonso encontró la ocasión propicia para precipitar su paso al servicio de Castilla, pero previa negociación de las condiciones con el rey Enrique III. En carta fechada en Madrid el 28 de enero de 1398 el monarca castellano daba poder a su justicia mayor, Diego López de Estúñiga, pera que en su nombre concediera al señor de Braganza y a Gil Vázquez de Acuña diversas donaciones de villas y lugares. Con este poder Diego López hacía la concesión el 4 de marzo de 1398 de “la villa de Benavente con su castillo y con sus aldeas y términos, y con todos sus pechos y derechos, y con la jurisdicción alta y baja civil y criminal, y con el mero mixto imperio, y con todas las otras cosas que le pertenecen y pertenecer deben en cualquiera manera según mejor y más cumplidamente la agora ha y tiene la reina doña Catalina mi señora”.
Monumento al VI Centenario del Condado de Benavente (1398-1998)
El 17 de mayo de 1398 Enrique III otorgó un albalá desde Tordesillas por el que concedía al noble portugués, a título de condado, la villa de Benavente con su castillo, aldeas, términos y derechos, exceptuando el cobro de las alcabalas y los pedidos reales de monedas. No se ha conservado el testimonio original de la toma de posesión de la villa, pero según algunas referencias sabemos que esta tuvo lugar el 8 de junio de 1398. A partir de ese mismo momento, haciendo uso de las atribuciones señoriales recogidas en la merced regia, comenzó a poner toda la maquinaria concejil a su servicio.
En el año 1400 los vecinos de Benavente enviaron un emotivo memorial al rey Enrique III exponiéndole una extensa relación de agravios, injusticias y desafueros perpetrados por el conde en los apenas tres años transcurridos desde su toma de posesión de la ciudad. El sometimiento impuesto a la arbitrariedad señorial fue considerado por los benaventanos como una afrenta a su independencia. Por ello, la mayor parte de sus quejas al monarca tenían como denominador común el evidente desprecio manifestado por el conde a sus fueros, usos y costumbres.
Murió el conde en 1420 siendo enterrado en el monasterio de San Francisco de Benavente. Fueron sus hijos Rodrigo Alfonso Pimentel, que le sucedió en el condado como segundo titular de la casa entre 1420 y 1440, Alfonso Telléz (comendador de Mayorga en la Orden de Alcántara y fraile jerónimo en Guadalupe), Beatriz Pimentel, que se casará con Martín Alfonso de Melo, y Teresa de Meneses casada con Pedro de Bazán.
Será en 1422, ya muerto el conde, cuando el concejo renuncie por fin a todas sus quejas y demandas legales interpuestas contra Juan Alfonso y sus herederos por los abusos cometidos. Entre ellos se cita, a título anecdótico, la utilización de los pilares de piedra del puente de Castrogonzalo como materiales de construcción para su capilla monasterio de San Francisco: “ sobre e por rasón de çiertas quantías de marauedís e pan e otras cosas quales quier, así de bienes muebres como de rayses, como por çiertos pilares de piedra que mandó tomar de la puente de piedra de Castro Gonçalo para faser la su capiella que mandó faser en Sanct Françisco desta dicha villa, como otras cosas quales quier quel dicho conde vuestro padre nos era deuido e obligado a dar e pagar, así por cartas como en otra manera qual quier e por qual quier rasón”. El documento, escriturado en 1422, suponía en la práctica la aceptación definitiva del señorío de los Pimentel sobre la ciudad a cambio de una reducción significativa de su contribución fiscal y la aceptación tácita de la existencia de ciertos límites al poder señorial.
Detalle del monumento al VI Centenario del Condado de Benavente
Se atribuye a este primer conde benaventano el lema “más vale volando” presente en la divisa del escudo familiar. Según Ledo del Pozo, disgustado Juan Alfonso Pimentel por la injusticia y tiranía con las que era tratado por el rey de Portugal a causa de haber tomado partido por doña Beatriz en el conflicto sucesorio portugués, decidió desnaturalizarse y envió a decir al rey que no era su vasallo. Renunció además a las fuerzas, dignidades y rentas de sus estados, ante lo cual el rey le advirtió que “más valía pájaro en mano, que buitres volando”, y el conde le replicó “más vale volando”, timbre que han ostentado históricamente las armas de estos condes. Así sobre el escudo familiar existente en la iglesia de Santa María del Azogue de Benavente campea un buitre flanqueado por dos gallardetes con la leyenda: “Más vale volando”.
El conocido refrán "Más vale pájaro en mano que ciento volando" se aplica a quienes dejan situaciones o cosas seguras, esperando otras mejores pero inciertas. Un expresión equivalente aparece ya recogida en el Libro del Buen Amor (994): "No dejes lo ganado por lo que has de ganar". Cervantes incorpora el refrán en sus dos partes del Quijote: "Más vale pájaro en mano que buitre volando" (El Quijote I 31 y II 12). "[Más vale] el pájaro en la mano que el buitre volando" (El Quijote II 71). En 1614 Alonso de Avellaneda en su particular Quijote proporciona una variante peculiar de la locución para buscar una nueva paráfrasis en la línea de los deseos del conde benaventano: "pues más vale buitre volando que pájaro en mano".
Volviendo sobre la merced real del 17 de mayo de 1398 hay que señalar que se escrituró bajo la fórmula de un albalá en papel. En la documentación castellano-leonesa el uso del papel como materia escriptoria en la cancillería regia comienza a estar presente en el reinado de Alfonso X, particularmente en los llamados “mandatos”. Se pone fín así al dominio prácticamente absoluto del pergamino propio de los siglos anteriores. No obstante, su utilización en otros tipos documentales será progresiva y paulatina, reservando siempre el pergamino para aquellas cartas más solemnes.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua la palabra albalá procede del árabe “al-bara”, origen que comparte con el vocablo “albarán”. Se utilizó indistintamente como nombre masculino y femenino para designar aquella carta o cédula real en que se concedía alguna merced, o se proveía otra cosa. La definición y sistematización de este nuevo tipo diplomático parece que no se materializan hasta el reinado de Pedro I de Castilla (1350-1369), auque en los cuadernos de las Cortes de Valladolid de 1312 aparece ya alguna referencia a su existencia. Su identificación no suele ofrecer dudas, pues en el propio diploma se alude a su naturaleza “... por este mi albalá”. Comienza directamente con la intitulación al comienzo de la primera línea, sin destacarse del resto del texto: “Yo el Rey”. Termina su contenido con la data, compuesta por el día, mes y año (no suele consignarse el lugar de expedición), el refrendo del secretario y la subscripción autógrafa del monarca. “Yo el Rey”.
El albalá en su concepción más específica servía a los monarcas como instrumento para resolver algún asunto administrativo con trasunto económico, sobre todo para el nombramiento de cargos y asignación de salarios. Pero también podía servir para la concesión de mercedes. En este caso su estructura se asemeja a la de la provisión real, y por tanto incorpora la conocida fórmula: "por faser bien e merçed a vos", así como la alusión genérica a los servicios prestados que motivan la concesión: “por muchos e buenos e sennalados e altos seruiçios que me auedes fecho e fasedes de cada dia”.
Además, este tipo de documento parece que en ocasiones podía o debía ser canjeado por otras cartas más solemnes como la provisión real o la carta de privilegio, confiriendo mayor firmeza y legitimidad al acto jurídico. Igualmente estas mercedes podían se confirmadas o refrendadas por otros monarcas bajo diversas fórmulas diplomáticas. Así el 15 de diciembre de 1420 Juan II de Castilla otorgaba un nuevo albalá confirmando al II Conde, Rodrigo Alfonso Pimentel, la merced de la villa de Benavente y su tierra con todas sus rentas y derechos, y el 17 de enero de 1421, desde Torrijos, el mismo rey despachaba una sobrecarta de confirmación de la misma merced (AHN, Osuna, leg. 415, 5-3 y 5-5).

1398, mayo, 17. Tordesillas.

Albalá del rey Enrique III de Castilla por el que concede al noble portugués Juan Alfonso Pimentel, a título de condado, la villa de Benavente con su castillo, aldeas, términos y derechos, exceptuando el cobro de las alcabalas y los pedidos reales de monedas.

B. AHN, Osuna, leg. 415, 5-4. Copia notarial del 30 de julio de 1753.
Ed. A. LÓPEZ DE HARO, Nobiliario genealógico de los reyes y títulos de España, Madrid, 1622, pp. 128-129; I. BERDUM DE ESPINOSA, Derechos de los condes de Benavente a la grandeza de primera clase, Madrid, 1753, fol. 41-43; J. LEDO DEL POZO, Historia de la nobilísima villa de Benavente, Zamora, 1853, pp. 251-252; J. MUÑOZ MIÑAMBRES, Nueva Historia de Benavente, Zamora, 1982, p. 62.

Detalle del monumento al VI Centenario del Condado de Benavente
Yo el rey, por faser bien e merçed a vos Iohan Alfonso Pementel por muchos e buenos e sennalados e altos seruiçios que me auedes fecho e fasedes de cada dia, e entendiendo que me faredes de aqui adelante, espeçialmente por quanto despues que vos yo requeri e fise entender commo aquel traydor mi aduersario, que se llama rey de Portogal, non auia derecho alguno en el regno de Portogal, antes lo tenia ynjusta e malamente commo tirano; vos venistes por mi a me seruir, e fesistes lo que vos yo mande de las villas de Brargança y Vinnays que vos teniades; fago uos merçed e pura donaçion por juro de heredat, para vos e para vuestros fijos e herederos, que lo vuestro ouieren de auer e heredar asi por testamento commo muriendo sin el de la villa de Benauente con su castiello, e con todas sus aldeas e terminos e pertenençias quantas ha e deue auer asi de fecho commo de derecho, e con la justiçia alta e baxa, çeuil e creminal, e con el mero misto imperio e escriuanias dende e con todos los pechos e derechos e rentas, que a mi perteneçen saluo las alcaualas e monedas; que es mi merçed que me las paguen a mi quando las yo demandare, e para que la podades vender e enagenar e enpennar e faser della e en ella todo lo que vos quisieredes e por bien touieredes, asi commo de cosa vuestra propria; pero que lo non podades faser con omme nin persona alguna de fuera de los mis regnos, nin de orden nin de religión e por que seades mas onrrado vos, e los que de vuestro linage venieren, do uos la dicha villa a titolo de condado, e fago uos conde della; e por esta mi aluala mando a todos los vesinos, e moradores de la dicha villa, e de todas sus aldeas e terminos que vos reçiuan e ayan por su sennor e vsen con los alcaldes e ofiçiales que vos pusieredes en la dicha villa, segun asi commo mejor e mas complidamente vsaron e deuieron vsar con los otros que ponian los otros sennores que fueron della e vos recudan e fagan recudir con todas las rentas e pechos e derechos segun que mejor e mas complidamente recudian a ellos; e non fagan ende al sopena de la mi merçed, e de quanto han; e juro e prometo en mi fe e real de uos tener en mantener esta merçed e donaçion, que vos yo fago e de uos non yr contra ella, nin vos la reuocar en ningund tiempo contra vuestra voluntad, e sobre esto mando al mi chançeller, e notarios, e escriuanos que estan a la tabla de los mis seellos, que vos den e libren, e sellen mis cartas e preuillegio las mas fuertes e mas firmes, que les vos demandaredes e menester ouieredes en esta rason. Fecha en Tordesillas a dies e siete dias de mayo anno del nasçimiento de Nuestro Sennor Ihesuscristo de mille tresientos e nouenta e ocho annos. Yo Ruy Lopez la fiz escreuir por mandado de nuestro sennor el rey. (Rúbrica) Yo el rey (Rúbrica)

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