miércoles, 10 de junio de 2026

Benavente en el siglo XII. Fernando II en Malgrade en 1161

Iglesia de Santa María del Azogue de Benavente


Tanto Fernando II como su hijo, Alfonso IX, fueron monarcas en continua itinerancia. Aunque la capital de referencia era siempre León, sede por derecho propio del solio, no existía un núcleo de poder centralizado. En sus innumerables desplazamientos a lo largo y ancho del reino se apoyaron en monasterios, iglesias, residencias, castillos y palacios en tierras de Galicia, Asturias, León, Zamora y Salamanca.

El séquito debía ser bastante numeroso, sin duda superando largamente la centena de personas, pues los reyes se dejaban acompañar por miembros de su familia, los funcionarios de la casa real, los magnates de palacio y una buena representación de los altos cargos de la administración y de la Iglesia, en particular los obispos. Si nos atenemos a las listas de confirmantes de los privilegios se concluye que la nómina de magnates fluctuaba entre las 15 y 30 personas, pero todos ellos viajarían asistidos por su propio personal de servicio y su guardia privada.

Durante estos viajes se impartía justicia, se formalizaban negocios jurídicos o se concedían donaciones, fueros, mercedes y privilegios. Incluso se podía reunir la curia o se celebraba un concilium. Para lograr el buen funcionamiento de este peculiar aparato burocrático era necesario contar con buenas comunicaciones y una infraestructura adecuada repartida por las principales villas del reino. Los reyes disponían de palacios y residencias de su propiedad en varias villas y lugares, pero las más de las veces recurrían a los medios proporcionados por sus súbitos. Lo habitual era dormir pocas noches en un mismo lugar y cabalgar mucho. El peregrinar de la corte quedó perfectamente reflejado en las datas de los documentos de la cancillería. 

Benavente fue uno de los hitos habituales de las rutas de Fernando II. A ello no fue ajena su privilegiada situación en un estratégico centro de comunicaciones del cuadrante noroeste peninsular y por ello fue residencia habitual durante períodos significativos de su reinado. Antes incluso de la repoblación de la villa encontramos ya diplomas reales fechados en el castrum de Malgrad. Pero será a partir de la concesión de los fueros de 1164 y 1167 cuando Benavente adquiera protagonismo en el reino. Las visitas se repiten con insistencia durante los años siguientes. En 1181 el rey reunió en la villa un concilium, en el que se ventilaron ciertos asuntos relacionados con las donaciones regias. En total, durante el reinado de Fernando II (1157-1188), se contabilizan 38 documentos reales fechados en Benavente. Corresponden a los años 1159 (dudoso), 1161,1164, 1165, 1166, 1167, 1168, 1172, 1173, 1174, 1178, 1180, 1181, 1183, 1185, 1187 y 1188. El más completo y actualizado inventario de diplomas de Fernando II en M. LUCAS ÁLVAREZ, Las cancillerías reales (1109-1230), El Reino de León en la Alta Edad Media, V, León, 1993, pp. 401-485.

En Benavente sitúa Lucas de Tuy uno de los pasajes de su “Miraculis Sancti Isiodori”. Refiere como estando el rey comiendo en la villa le llegó la noticia de que tropas musulmanas tenían cercada Ciudad Rodrigo, acudiendo presto a su defensa. El texto del obispo de Tuy tiene el interés adicional de informar de que entre Benavente y León había entonces una jornada de camino, y que el rey tenía a su disposición un caballo para sus habituales desplazamientos.

“En aquel mismo tiempo, morando el sobredicho rey don Fernando en la villa de Benavente, que está a una jornada de la ciudad de León [...] Don Martino tomó luego licencia del prior y partióse a la hora, y fue a gran prisa para Benavente, y llegando halló al rey, que estaba comiendo y entró a él, y contólo todo lo que San Isidro le había revelado y mandado, y como el rey le oyó, estando así comiendo, dio muchas gracias a Dios, y no quiso comer más, y levantándose luego de la mesa y mandó le trajesen luego un caballo”. Este cerco musulmán de Ciudad Rodrigo suele fecharse en 1174. L. DE TUY, Milagros de San Isidoro, Traducción de Juan Robles (1525), Transcripción, prólogo y notas de J. Pérez Llamazares, León, 1992, pp. 83-84.

APÉNDICE DOCUMENTAL


1161, marzo, 15. Malgrade.

El rey Fernando II de León dona a don Poncio de Minerva y a su esposa, doña Estefanía Ramírez, por los buenos servicios prestados, los lugares de Salio de Yuso, Salio de Suso y Ferrera, que se hallan entre Prado de Salio, el río Biaron y las villas de Carande y Siero. 

A. Documento adquirido en subasta en 2026 por el Ministerio de Cultura y depositado en el AHN. Privilegio rodado. Orig. Perg., 380 x 430 mm., escr. carolina de cancillería real; bien conservado.
B. RAH, Col, Salazar, M-76, fol. 220.
C. Monasterio Benedictino de Silos (Burgos), ms. 7. (Copia del anterior).
ED. J. M. CANAL SÁNCHEZ-PAGÍN, "Documentos del monasterio de Carrizo de la Ribera (León) en la Colección Salazar de la Real Academia de la Historia", Archivos Leoneses, 64 (1978), pp. 393-394.

(Christus, alfa et omega) In nomine sancte et indiuidue Trinitatis, Patris et Filii et Spiritus Sancti, amen. Ad hec scripta fiunt ut que ueritatis luce resplendent, obliuionis nebula in posterum non obfuscentur. Eapropter ego, Fernandus, Dei gratia Hyspanorum rex, facio textum et scriptum donationis firmissimum uobis domno Poncio de Minerua, et uxori uestre domne Stephanie Ramiri, pro bono seruicio quod mihi fecistis et facitis, de Salio de Iuso et de Salio de Suso, et de Ferrera, que sunt inter Prado de Salio et inter fluuium Biaron, et tenent ex alia parte uillam que uocitant Siero, et ex alia parte uillam que uocitant Carande. Dono itaque uobis, domno Poncio de Minerua, et uxori uestre domne Stephaniae Ramiri, illam predictam hereditatem totam ab integro iure hereditario, cum pascuis et pratis, montibus et fontibus, riuis et molendinis et locis molendinorum, arboribus et fontibus, cum terris cultis et incultis, cum egressibus et regressibus suis, et cum omnibus terminis suis nouissimis et antiquis et cum omnibus directuris suis, ubicumque eas inuenire potueritis, ut habeatis et possideatis, et de illa quidquid uolueritis faciatis, uos et omnis progenies uestra, que de uobis exierit, in perpetuum concedo.
Si quis igitur contra hoc meum uoluntarium factum ad disrumpendum uenerit, offensam Dei cum indignatione nostra incurrat, et insuper uobis uel uoci uestre centum libras auri componat.
Facta donationis pagina apud Malgrade, idus martii, sub era Mª Cª LXLª VIIIIª, anno IIIIº quo obiit famosissimus imperator dominus Anfonsus, et cepit regnare inclitus eius filius rex Fernandus in Legione et Gallecia et Asturiis.
Ego Fernandus, Dei gratia Hyspanorum rex, hoc scriptum quod fieri iussi propria manu et proprio signo roboro et confirmo.
(Signum rodado, con el león pasante y la leyenda: + SIGNVM FERNANDI REGIS HISPANORVM).
(1ª col.) Fernandus Compostellanus electus conf.- Petrus Minduniensis episcopus conf.- Petrus Auriensis episcopus conf.- Ioannes Lucensis episcopus conf.- Petrus Tudensis electus conf.- Fernandus Astoriciensis episcopus conf.- Iohannes Legionensis episcopus conf.- Petrus Ouetensis episcopus conf.- Stephanus Cemorensis episcopus conf.- Ordonius Salamantinus episcopus conf.- Suarius Cauriensis episcopus conf.
(2ª col.) Comes Poncius mayordomus regis conf.- Comes Petrus conf.- Comes Ramirus conf.- Comes Aluarus conf.- Comes Fernandus conf.- Fernandus Poncii signifer regis conf.
Ego Petrus dictus Infantinus, notarius regis, de manu Compostellani electi domni Fernandi, scripsi et confirmo.

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