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| La reina Urraca I, a partir de una miniatura del Tumbo A de Santiago de Compostela |
El reinado de Urraca I de León (1109-1126) estuvo marcado por toda una serie de conflictos políticos, militares y sociales que hicieron tambalear en varias ocasiones las estructuras de los territorios del reino de León. Fueron 17 años en total de una gran intensidad y de continuos cambios en los equilibrios de las fuerzas políticas. Las fuentes de la época recogieron con todo detalle estos acontecimientos, pero a lo largo del relato fueron introduciendo juicios de valor de lo más diverso sobre la personalidad de la reina, su actividad pública y privada, y la oportunidad de las decisiones tomadas en su acción de gobierno.
A pesar de contar con un considerable volumen documental sobre este periodo, la mayoría de los cronistas dejaron una visión deformada y estereotipada de la figura histórica de la reina Urraca. Son unas fuentes en su esencia parciales y mediatizadas por los intereses patrimoniales y de poder de sus promotores. Es el caso de la “Historia Compostelana” para la diócesis de Santiago o el de las “Crónicas Anónimas de Sahagún" para el monasterio benedictino. Pero, además, dentro del imaginario medieval son unos testimonios muy condicionados por una concepción absolutamente patriarcal de la naturaleza del poder político y del papel de la mujer en la sociedad.
El hilo conductor de la trayectoria vital de Urraca, y por extensión del devenir de todo su reino, acabaría determinado por sus dos matrimonios: primero con Raimundo de Borgoña y, tras su muerte, con el rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I El Batallador. Una vez consumada la separación conyugal de este último, los principales esfuerzos de la reina se centraron en estabilizar su reino y asegurar el trono para su hijo, el futuro emperador Alfonso VII de León.
La miniatura de Urraca I en el Tumbo A de la Catedral de Santiago puede fecharse en la primera fase de ejecución del cartulario, iniciada, según su prólogo, por el tesorero Bernardo a partir del año 1129. Se encuentra al comienzo del folio 31 recto y tiene unas dimensiones de 180 x 114 mm. Se efigia a la reina tocada de la corona real, sentada en su trono, portando el centro con su mano izquierda y exhibiendo un pergamino doblado en la mano derecha. El diploma viene a simbolizar las donaciones otorgadas a la sede compostelana, pues se acompaña del texto: “URAKA : REGINA : ADEFONSI : FILIA : CONFIRMAT”.
El primer testimonio escrito que hemos podido recoger referente a lo que hoy es Benavente procede de una donación real fechada el 26 de noviembre de 1115. Se trata de la entrega que hace la reina Urraca, junto con su hijo Alfonso, de la mitad de la villa de Caneda y el monasterio de Ledesma a la iglesia de Compostela. La reina Urraca I de León realizó múltiples donaciones a la iglesia de Santiago de Compostela, entonces regida por el poderoso obispo Diego Gelmírez. Estas entregas deben contextualizarse en los vaivenes de las alianzas políticas que mantuvo la reina durante su azaroso mandato y las complejas relaciones de poder existente dentro de Galicia. Las donaciones unas veces estaban justificadas por la necesidad del apoyo de Gelmírez frente a determinadas facciones o partidos nobiliarios, y otras por el desarrollo de los acontecimientos y la presión de los conflictos en todo el reino.
Después de la invocación, nuestro documento continúa con la intitulación de la reina. Urraca se presenta como reina de los territorios hispanos, como descendiente legítima de Alfonso VI y su esposa Constanza de Borgoña: “Ego Vrraca, Dei nuto, Hispanie regina, nobilissimi regis domni Adefonsi Constantiaeque regine filia”. La reina, tras la separación definitiva en 1114 de su esposo, el rey aragonés Alfonso I, excluye a este de las intitulaciones e incorpora la asociación con su hijo y sucesor, el futuro Alfonso VII: “una cum filio meo domno Ildefonso”. Por otra parte, es bien sabido que nuestra reina utilizó también en los diplomas de la cancillería el título de emperatriz: "Ego Vrraca, domini dispositione totius Hispaniae (Ispanie) imperatrix”, leemos en una carta de 1114. Incluso existe alguna acuñación de numerario que vuelve a utilizar la misma fórmula, como un "denario-dinero" con la leyenda: “V[RRACA] IMPERATRIX”.
Fue, por tanto, Urraca una titular reina que accedió al trono por derecho propio. A pasar de su matrimonio con Alfonso I de Aragón, no se la puede considerar reina consorte ni regente ni auxiliar o interina. Una circunstancia ciertamente excepcional dentro del panorama de las monarquías hispanas medievales e incluso de las europeas para estos años. A ello, debe añadirse su condición de hija, esposa y madre de reyes. Su hijo y sucesor, Alfonso VII, daría inicio a una nueva dinastía de reyes: la Casa de Borgoña, cuyos titulares gobernaron los reinos de León y Castilla hasta 1369, concluyendo con Pedro I. Por todo ello, se ha venido considerando a Urraca I como la primera monarca titular hispana y europea.
La carta se escritura un 26 de noviembre de 1115 en Malgrado, un núcleo de población del que se quiere destacar su carácter o función militar al calificarlo de castro: "Facta scriptura die VI kalendas decembrium, era I. C. L. IIIª. in Castro quod dicitur Malgrado”. Se constata también la presencia en este lugar, junto a la reina y su hijo Alfonso, de una destacada representación de los miembros de su corte. Entre los confirmantes reconocemos a miembros de la familia real: las infantas Sancha y Elvira, el obispo Diego de León, diversos condes y otros magnates. El diploma fue redactado por el notario real, que suscribe en la última línea del texto: "Martinus Pelaiz notarius, conf.".
Tres condes confirman a continuación de las hermanas de la reina: Froila Díaz, Suero Vermúdez y Gómez Núñez.
El primero, Froila o Fruela Díaz fue uno de los magnates leones más destacados durante los reinados de Alfonso VI y Urraca I. Perteneciente al conocido linaje de los Flaínez, su parentela se vincula con la Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena Díaz. Desempeñó el cargo de mayordomo de Raimundo de Borgoña hasta la muerte de este, en 1107. Más tarde, en la corte de la reina Urraca aparece con frecuencia en los documentos de la corte confirmando como conde y desempeñando importantes tenencias, como la de Astorga.
Suero o Suario Vermúdez fue un noble asturiano de amplio recorrido en su actividad política, pues colaboró estrechamente para las cortes de Alfonso VI, Urraca I y Alfonso VII. Conde desde al menos 1096, contaba un importante patrimonio localizado principalmente en tierras de la Asturias occidental. Su servicio a los reyes leoneses le permitió desempeñar las tenencias de Luna, Tineo Gordón y, según la “Chronica Adefonsi imperatoris”, gobernaba también Babia, Laciana y parte de El Bierzo.
En cuanto a Gómez Núñez firma como testigo por primera vez en la documentación gallega y utiliza también de forma primera el título de conde (Gomez Nuniz, comes conf.).
Entre el resto de testigos comparece cierto “Fernandus Fernandiz”, personaje cercano al círculo de la reina en estos años y que a partir de 1117 comienza a confirmar en los diplomas como “conde” o “cónsul” de Malgrad.
El "tenente", identificado frecuentemente con el "dominus villae", es, sin duda, una de las piezas fundamentales en la administración territorial de la monarquía castellana y leonesa. Se trata de una autoridad delegada del poder real desempeñada frecuentemente por miembros relevantes de la nobleza. En ocasiones compatibilizaban una dignidad en la corte con el disfrute de una tenencia. Sus competencias eran básicamente militares y de percepción de impuestos reales, aunque en ocasiones -según se desprende de los textos de algunos fueros- se solapaban las funciones del tenente con las propiamente concejiles. El nombramiento no presuponía una permanencia estable en este puesto. De hecho, tanto en el caso de Malgrad como en el de otras villas leonesas, el funcionario estaba sujeto a la discrecionalidad real, al parecer en función de la coyuntura política y militar.
La precariedad en el desempeño de las tenencias no deja de ser un aspecto a destacar. Las posibilidades en este sentido son muy variadas. Lo más frecuente era que una persona tuviera bajo su control una villa, pero también era común que un mismo delegado real desempeñara esta función en varias villas relativamente próximas. Menos usual, aunque está documentado, es la situación inversa, es decir varias personas compartiendo el disfrute de una tenencia. De cualquier manera, el desempeño del oficio estaba sujeto a continuos cambios, tanto en las personas como en los destinos a cada uno de ellos asignados. No obstante, era frecuente que la tenencia o tenencias de una determinada región recayeran en los miembros de un mismo linaje durante varias generaciones. Así, en el caso concreto de Malgrad, observamos cómo ciertas familias controlaban también las tenencias de otras villas próximas, en las que tenían, además, destacados intereses patrimoniales.
La figura del conde Fernando Fernández estuvo unida a la dignidad condal y la tenencia de Malgrad durante un largo periodo, hasta el punto de que esta circunstancia fue recordada en su epitafio. Hace unos años, José Luis Senra dedicó un interesante artículo a los enterramientos del monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes. En la inscripción de la lauda de Fernando Fernández se consigna su fallecimiento en 1126 y se le denomina “consulis illustris Fernandi Malgradiensis". Según José Luis Senra, nuestro conde fue uno de los descendientes del linaje de los Banu-Gómez, fundadores del monasterio.
Fernando Fernández adquirió un gran protagonismo político en el reino de León a raíz de su matrimonio con la infanta Elvira Alfonso, hija de una relación extraconyugal de Alfonso VI con Jimena Muñoz. Elvira había estado casada anteriormente con Raimundo, conde de Saint Gilles, y futuro Raimundo IV de Tolosa. En compañía de su marido hizo un viaje a Tierra Santa y en torno a estos años, fruto de esta relación, nació un hijo conocido como Alfonso Jordán. Hacia 1105 debió regresar a León, una vez muerto Raimundo, y desde 1117 aparece en los documentos en compañía de su nuevo marido: el conde Fernando Fernández. Una donación de 1133 de la infanta a la Catedral de León nos permite conocer a sus tres hijos documentados: García, Diego y Teresa. Teresa se casará con otro destacado personaje que también desempeñó la tenencia de Malgrad: el conde Osorio Martínez. Su descendencia daría origen a los linajes Osorio y Villalobos.
APÉNDICE DOCUMENTAL
1115, noviembre, 26. Castro de Malgrado [Benavente].
Donación de la reina Urraca a la iglesia de Compostela de la mitad de la villa de Caneda y del monasterio de Ledesma.
BCS, f. 25v. AC, Tumbo A, f. 31v., cols. 1 y 2.
ED. A. LÓPEZ FERREIRO, Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, III, Santiago, 1900, ap. XXXIV, pp. 104-105; J. Mª FERNÁNDEZ CATÓN, "El llamado Tumbo Colorado y otros códices de la iglesia compostelana. Ensayo de Reconstrucción", AL, 87-88 (1990), doc. 9, pp. 114-115; M. LUCAS ÁLVAREZ, Tumbo A de la Catedral de Santiago, Santiago, 1998, pp. 179-180.
In Dei nomine. Ego Vrraca, Dei nuto, Hispanie regina, nobilissimi regis domni Adefonsi Constantiaeque regine filia, una cum filio meo domno Ildefonso in fastigia regni iam benedicto et consecrato, facio pro remedio anime mee et parentum meorum cartulam firmitatis ecclesiae Sancti Iacobi de medietate de uilla quae dicitur Caneta, et de medietate de monasterio de Letesma, quod situm est in ripa fluminis Ulie, et sunt hee uille in dominio Sancti Iacobi; quas uillas, scilicet, Canetam et Letesmam dono ecclesie Sancti Iacobi cum omnibus uillis et ecclesiis et omnibus bonis et aiuntionibus suis, que ad eas pertinent ubicumque bona earum sunt, sicuti Iuri meo actenus manserunt. Cum tale debito et foro do eas Sancto lacobo ut ipsa ecclesia perpetualiter habeat eas absque mea et mee propaginis inquietudine. Ab isto uero die sint de iuri meo ablate et in iure Sancti Iacobi habite. Quam siquidem ecclesiam gubernat et regit domnus Didacus episcopus michi in omnibus et super omnia fidelissimus, in cuis manus et eius iussionem facio scriptum de supradictis hereditatibus, in quo habeo magnam fiduciam ut me defendat et amparet ab omnibus meis inimicis.
Si quis tamen aduersarius hoc regale donum dolose obuius consurrexerit et non ilico penituerit, siue ego siue aliquis ex gente mea, excomunicationis gladio feriatur, cum Datan quoque et Abiron, quos uiuos terra deglutuit, obsorbeatur et cum Iuda Domini proditore in ima inferni demergatur, et pro temporali dampno auri puri libras Xm et insuper ipsas hereditates duplatas, et scriptum sit firmum.
Facta scriptura die VI kalendas decembrium, era I. C. L. IIIª. in Castro quod dicitur Malgrado.
Ego Vrraca gratia Dei regina hanc cartam, quam fieri iussi tota mentis intentione et uoluntarie signaui. (Signum: VRRAKA REGINA).
Sancia soror eius conf.- Geluira similiter conf.- Froyla Didaz comes conf.- Suarius Uermudiz, comes, conf.- Gomez Nuniz, comes conf.- Didacus Legionensis episcopus conf.- Fernandus Fernandiz conf.- Petrus Didaz conf.- Rudericus Didaci conf.- Pelagius Martinici conf.- Lopzan Gudesteiz conf.- Petrus Lopiz conf.- Lop Lopiz conf.- Garcia Enequici conf.- Guter Petriz conf.- loannes Petriz conf.- Martinus Pelaiz notarius, conf.










