jueves, 24 de septiembre de 2026

Memoria del patrimonio de Benavente - La ciudad que perdimos

Panel informativo de la Iglesia de San Nicolás de Benavente

Hay ciudades que pueden leerse y reconocerse en sus testimonios arquitectónicos conservados. Hay otras que, además, deben interpretarse en los vacíos que dejaron los monumentos desaparecidos. Benavente pertenece, dolorosamente, a esta segunda categoría. Quien hoy recorra sus calles puede contemplar solamente algunos de los grandes referentes de su pasado: los restos de la fortaleza de los Pimentel, el Hospital de la Piedad, San Juan del Mercado, Santa María del Azogue. Pero basta detenerse un instante para comprender que esos edificios no son más que vestigios. Son también los testigos de todo lo que ya no está.

Detrás de muchas fachadas, bajo muchos solares y en no pocos espacios urbanos, duerme otra Benavente. Una Benavente de murallas, torres, puertas, espadañas, claustros, conventos, iglesias y ermitas. Una ciudad medieval y moderna mucho más rica, más compleja y más monumental de lo que hoy podemos imaginar. 

En el año 2022 el Ayuntamiento de Benavente me encargó la elaboración de una serie paneles informativos dedicada al patrimonio arquitectónico desaparecido de Benavente. La sugerente iniciativa fue promovida por el Área de Turismo, bajo la dirección del entonces concejal José Mariño Serrano. Se pretendía con ello recuperar para la memoria colectiva una parte fundamental de la ciudad que ya no existe.

La colección de paneles se ofrecía bajo el título "Memoria del Patrimonio de Benavente", una denominación especialmente apropiada para un patrimonio que, en muchos casos, sólo puede recuperarse hoy a través de documentos, fotografías, testimonios y restos aislados. Su lectura permite comprobar la extraordinaria riqueza arquitectónica que tuvo la villa. Iglesias, conventos, monasterios, ermitas, murallas y espacios vinculados a la comunidad judía formaban parte de un paisaje urbano de enorme interés histórico. Sin embargo, buena parte de ese patrimonio desapareció progresivamente. Algunos edificios ya habían iniciado su decadencia mucho antes del siglo XX, debido a guerras, desamortizaciones, cambios de uso o abandono. Pero el gran proceso de transformación urbana se intensificó durante la segunda mitad del siglo pasado y se prolongó durante varias décadas. En ese contexto, numerosos edificios históricos fueron sustituidos por nuevas construcciones, equipamientos y espacios urbanos. El resultado fue una profunda transformación de la imagen tradicional de Benavente. 

El proyecto parte de una pregunta inevitable: ¿cómo sería Benavente si hubiera conservado buena parte de su patrimonio histórico? Los paneles tratan de hacer visible, precisamente, aquello que la ciudad perdió. Son una reconstrucción documental de edificios, espacios y paisajes urbanos desaparecidos, pero también una invitación a reflexionar sobre las consecuencias de determinadas decisiones tomadas a lo largo del tiempo.

No se trata solamente de enumerar pérdidas, sino de comprender cómo esos edificios articulaban la vida urbana. Las iglesias eran lugares de culto, pero también organizaban barrios y espacios públicos. Los conventos constituían auténticos complejos urbanos, con iglesias, claustros, huertos, dependencias y espacios funerarios. La muralla definía físicamente la villa y sus puertas organizaban los accesos y las comunicaciones. La Judería, por su parte, recuerda la diversidad social y cultural que formó parte de la historia benaventana. Los paneles permiten reconocer que muchos espacios cotidianos de la ciudad actual se levantaron sobre lugares cargados de historia.

De aquel proyecto iniciado en 2022 se llegó a colocar primer un panel para documentar el emplazamiento de la desaparecida iglesia de San Nicolás. Lamentablemente, no hubo continuidad. El cambio del equipo de gobierno municipal acabó por paralizar esta iniciativa. Pasado el tiempo, y sin visos de volver ya sobre aquellos pasos, parece oportuno ahora recuperar aquellos diseños para ponerlos al alcance y el conocimiento de todos los benaventanos y los lectores de este Blog.

Panel 01: Iglesia de San Nicolás

Panel 02: Iglesia de San Andrés

Panel 03: Iglesia de Renueva

Panel 04: Convento de San Francisco

Panel 05: Convento de Santo Domingo

Panel 06: Convento de Sancti Spíritus

Panel 07: Convento de Santa Clara

Panel 08: Convento de San Bernardo

Panel 09: Ermita de San Lázaro

Panel 10: Casa del Tinte

Panel 11: Muralla o "cerca" de la villa

Panel 12: Puerta de Santiago

Panel 13: Castillo de Benavente

Panel 14: Judería y Sinagoga de Benavente

miércoles, 10 de junio de 2026

Benavente en el siglo XII. Fernando II en Malgrade en 1161

Iglesia de Santa María del Azogue de Benavente


Tanto Fernando II como su hijo, Alfonso IX, fueron monarcas en continua itinerancia en el desarrollo de su labor de gobierno. Aunque León fue siempre la capital de referencia, sede por derecho propio del solio, no existía un núcleo de poder centralizado. En sus innumerables desplazamientos a lo largo y ancho del reino, los monarcas fueron recorriendo, en diversas rutas, las principales villas y lugares de sus dominios, apoyándose en el uso de casas, palacios, monasterios y castillos en tierras de Galicia, Asturias, León, Zamora, Salamanca y la Extremadura.

El séquito debía ser bastante numeroso, sin duda superando largamente la centena de personas, pues los reyes se dejaban acompañar habitualmente por miembros de su familia, los oficiales de la casa real, los magnates de palacio y una buena representación de la nobleza y de la Iglesia, en particular los obispos. Si nos atenemos a las listas de confirmantes de los privilegios expedidos por la cancillería regia, se concluye que la nómina de estos acompañantes y magnates fluctuaba entre las 15 y 30 personas, pero todos ellos viajarían asistidos por su propio personal de servicio y su guardia privada.

Durante estos viajes se impartía justicia, se formalizaban negocios jurídicos o se otorgaban donaciones, fueros, mercedes y privilegios. Incluso se podía reunir la "curia" o se celebraba un "concilium". Para lograr el buen funcionamiento de este peculiar aparato burocrático era necesario contar con buenas comunicaciones y una infraestructura adecuada repartida por las principales villas del reino. Los reyes disponían de palacios y residencias de su propiedad en varias villas y lugares, pero las más de las veces recurrían a los medios proporcionados por sus súbitos. Lo habitual era dormir pocas noches en un mismo lugar y cabalgar mucho. El peregrinar de la corte quedó perfectamente reflejado en las datas de los documentos de la cancillería. 

Antes incluso de la repoblación de la villa, encontramos algún diploma real fechado en el "castrum de Malgrad". Pero será a partir de la concesión de los fueros por Fernando II en 1164 y 1167 cuando Benavente adquiera un particular protagonismo en el conjunto de las villas del reino. Benavente fue uno de los hitos habituales de las rutas de Fernando II. A ello no fue ajena su privilegiada situación, en un estratégico centro de comunicaciones del cuadrante noroeste peninsular, y por ello fue residencia ocasional de la corte durante períodos significativos de su reinado.

La primera visita del rey se documenta en el año 1157, pocas semanas después de la muerte de su padre Alfonso VII y coincidiendo con sus primeras actuaciones como nuevo titular del reino leonés. El día 10 de octubre realiza una donación desde Villalpando y 8 de noviembre concede carta de coto a favor del monasterio de San Cristóbal de Dormeá, fundado por la condesa Lupa. Después de consignar la fecha y recordar la muerte de su padre en el Puerto de Muradal se añade una línea final con la expresión: “Data carta apud Malum Gratum per manum Petri Garcia cancellarii domni regis”.

En el mes de marzo de 1161 Fernando II volvió a recalar en Benavente. En esta ocasión donaba a don Poncio de Minerva y a su esposa, doña Estefanía Ramírez, por los buenos servicios prestados, los lugares de Salio de Yuso, Salio de Suso y Ferrera, que se hallan entre Prado de Salio, el río Biaron y las villas de Carande y Siero. El pergamino ofrece en esta ocasión una nueva variante del nombre de la villa, de "Malum Gratum" pasamos ahora a "Malgrade": "Facta donationis pagina apud Malgrade, idus martii, sub era Mª Cª LXLª VIIIIª, anno IIIIº quo obiit famosissimus imperator dominus Anfonsus, et cepit regnare inclitus eius filius rex Fernandus in Legione et Gallecia et Asturiis".

El contenido de este diploma era conocido hasta ahora por una copia existente en la Colección Salazar de la Real Academia de la Historia. En el año 1978 José María Sánchez-Pagín publicó su texto, junto con otro grupo de cartas leonesas perdidas. El documento original formó parte del archivo del monasterio cisterciense de Carrizo de la Ribera, donde existen varias referencias del mismo y aparece registrado en sus tumbos.  Recientemente, el documento apareció en el catálogo de una casa de subastas y fue adquirido por el Ministerio de Cultura, siendo depositado en el Archivo Histórico Nacional. Se trata de un privilegio rodado original de 380 x 430 mm., escrito en letra carolina de cancillería real y bastante bien conservado.

A partir de este año 1161 las visitas del monarca leonés se repiten con insistencia durante los años siguientes. En 1181 el rey reunió en la villa un "concilium", en el que se ventilaron ciertos asuntos relacionados con las donaciones regias. En total, durante el reinado de Fernando II (1157-1188), se contabilizan 39 documentos reales fechados en Benavente. Corresponden a los años 1157, 1159 (muy dudoso), 1161,1164, 1165, 1166, 1167, 1168, 1172, 1173, 1174, 1178, 1180, 1181, 1183, 1185, 1187 y 1188. El más completo y actualizado inventario de diplomas de Fernando II en M. LUCAS ÁLVAREZ, Las cancillerías reales (1109-1230), El Reino de León en la Alta Edad Media, V, León, 1993.

En Benavente sitúa Lucas de Tuy uno de los pasajes de su “Miraculis Sancti Isiodori”. Refiere como estando el rey comiendo en la villa le llegó la noticia de que tropas musulmanas tenían cercada Ciudad Rodrigo, acudiendo presto a su defensa. El texto del obispo de Tuy tiene el interés adicional de informar de que entre Benavente y León había entonces una jornada de camino, y que el rey tenía a su disposición un caballo para sus habituales desplazamientos.

“En aquel mismo tiempo, morando el sobredicho rey don Fernando en la villa de Benavente, que está a una jornada de la ciudad de León [...] Don Martino tomó luego licencia del prior y partióse a la hora, y fue a gran prisa para Benavente, y llegando halló al rey, que estaba comiendo y entró a él, y contólo todo lo que San Isidro le había revelado y mandado, y como el rey le oyó, estando así comiendo, dio muchas gracias a Dios, y no quiso comer más, y levantándose luego de la mesa y mandó le trajesen luego un caballo”. Este cerco musulmán de Ciudad Rodrigo suele fecharse en 1174. L. DE TUY, Milagros de San Isidoro, Traducción de Juan Robles (1525), Transcripción, prólogo y notas de J. Pérez Llamazares, León, 1992, pp. 83-84.

APÉNDICE DOCUMENTAL


1161, marzo, 15. Malgrade.

El rey Fernando II de León dona a don Poncio de Minerva y a su esposa, doña Estefanía Ramírez, por los buenos servicios prestados, los lugares de Salio de Yuso, Salio de Suso y Ferrera, que se hallan entre Prado de Salio, el río Biaron y las villas de Carande y Siero. 

A. Documento adquirido en subasta en 2026 por el Ministerio de Cultura y depositado en el AHN. Privilegio rodado. Orig. Perg., 380 x 430 mm., escr. carolina de cancillería real; bien conservado.
B. RAH, Col, Salazar, M-76, fol. 220.
C. Monasterio Benedictino de Silos (Burgos), ms. 7. (Copia del anterior).
ED. J. M. CANAL SÁNCHEZ-PAGÍN, "Documentos del monasterio de Carrizo de la Ribera (León) en la Colección Salazar de la Real Academia de la Historia", Archivos Leoneses, 64 (1978), pp. 393-394.

(Christus, alfa et omega) In nomine sancte et indiuidue Trinitatis, Patris et Filii et Spiritus Sancti, amen. Ad hec scripta fiunt ut que ueritatis luce resplendent, obliuionis nebula in posterum non obfuscentur. Eapropter ego, Fernandus, Dei gratia Hyspanorum rex, facio textum et scriptum donationis firmissimum uobis domno Poncio de Minerua, et uxori uestre domne Stephanie Ramiri, pro bono seruicio quod mihi fecistis et facitis, de Salio de Iuso et de Salio de Suso, et de Ferrera, que sunt inter Prado de Salio et inter fluuium Biaron, et tenent ex alia parte uillam que uocitant Siero, et ex alia parte uillam que uocitant Carande. Dono itaque uobis, domno Poncio de Minerua, et uxori uestre domne Stephaniae Ramiri, illam predictam hereditatem totam ab integro iure hereditario, cum pascuis et pratis, montibus et fontibus, riuis et molendinis et locis molendinorum, arboribus et fontibus, cum terris cultis et incultis, cum egressibus et regressibus suis, et cum omnibus terminis suis nouissimis et antiquis et cum omnibus directuris suis, ubicumque eas inuenire potueritis, ut habeatis et possideatis, et de illa quidquid uolueritis faciatis, uos et omnis progenies uestra, que de uobis exierit, in perpetuum concedo.
Si quis igitur contra hoc meum uoluntarium factum ad disrumpendum uenerit, offensam Dei cum indignatione nostra incurrat, et insuper uobis uel uoci uestre centum libras auri componat.
Facta donationis pagina apud Malgrade, idus martii, sub era Mª Cª LXLª VIIIIª, anno IIIIº quo obiit famosissimus imperator dominus Anfonsus, et cepit regnare inclitus eius filius rex Fernandus in Legione et Gallecia et Asturiis.
Ego Fernandus, Dei gratia Hyspanorum rex, hoc scriptum quod fieri iussi propria manu et proprio signo roboro et confirmo.
(Signum rodado, con el león pasante y la leyenda: + SIGNVM FERNANDI REGIS HISPANORVM).
(1ª col.) Fernandus Compostellanus electus conf.- Petrus Minduniensis episcopus conf.- Petrus Auriensis episcopus conf.- Ioannes Lucensis episcopus conf.- Petrus Tudensis electus conf.- Fernandus Astoriciensis episcopus conf.- Iohannes Legionensis episcopus conf.- Petrus Ouetensis episcopus conf.- Stephanus Cemorensis episcopus conf.- Ordonius Salamantinus episcopus conf.- Suarius Cauriensis episcopus conf.
(2ª col.) Comes Poncius mayordomus regis conf.- Comes Petrus conf.- Comes Ramirus conf.- Comes Aluarus conf.- Comes Fernandus conf.- Fernandus Poncii signifer regis conf.
Ego Petrus dictus Infantinus, notarius regis, de manu Compostellani electi domni Fernandi, scripsi et confirmo.

lunes, 4 de mayo de 2026

Benavente en el siglo XII. El concilio de Fernando II de 1181

El rey Herodes y su "armiger". Detalle de la portada sur de la iglesia de San Juan del Mercado de Benavente

Dentro del contexto de las villas leonesas del último tercio del siglo XII y la mayor parte de la centuria siguiente, Benavente aparece como un núcleo de población en constante expansión, llegando a alcanzar una notable proyección dentro del territorio del norte de la actual provincia de Zamora. A partir de un oscuro establecimiento preurbano anterior: el "castrum quod dicitur Malgrado", la nueva villa, gracias a su capacidad intrínseca de crecimiento, junto con el favor y apoyo recibidos desde la monarquía y las instituciones eclesiásticas, se convirtió en el eje vertebrador de un amplio alfoz concejil atravesado por las ricas vegas de los ríos Esla, Órbigo y Tera.

A todo ello no fue ajena su privilegiada situación en un estratégico centro de comunicaciones del cuadrante noroeste peninsular, y la residencia prolongada de la corte durante períodos significativos de los reinados de Fernando II y Alfonso IX. Con estos sólidos fundamentos, a principios del siglo XIII el desarrollo del casco urbano sobre la base del primitivo cerro fortificado era ya imparable, como evidencia el alto número de parroquias o "collaciones" documentado para estos años. Estas y otras circunstancias, por sí solas, explican que Benavente fuera elegida en varias ocasiones como sede para la celebración de asambleas y reuniones de cierta entidad, incluso cortes como las de 1202 y 1228. En todas ellas se tomaron decisiones que acabarían afectando de forma trascendente al devenir del reino.

Son varias las reuniones solemnes celebradas en Benavente de las que existe noticia para los siglos XII y XIII. Entre ellas nos ocuparemos a continuación de la convocatoria por Fernando II de un "concilium" en marzo de 1181, en el que se ventilaron ciertos asuntos relacionados con las donaciones regias.

Las escasas referencias documentales que se conservan sobre esta asamblea benaventana están relacionadas con la Orden de Santiago, precisamente en un momento de gran expansión territorial desarrollado casi a la vez de su proceso fundacional. Según señalan varios autores, el crecido número de donaciones reales en estos años motivó que en un "concilio" o "curia" reunido en Benavente en 1181 se revocase gran número de tales enajenaciones. No obstante, la Orden consiguió de forma simultánea la confirmación de hasta cuarenta villas y heredades adquiridas en los años anteriores.

Por lo que nos transmiten las fuentes, el asunto más trascendental que se trató en el "concilio" de Benavente fue el de revocar y anular la mayoría de las donaciones hechas por el rey Fernando. Según señala Julio González, lo tratado en este concilio fue tan sorprendente y de tanto relieve que acabó después recordándose y aduciéndose en transmisiones de bienes como parangonable a la paz de Medina. Así, el 25 de marzo de 1181, estando en Villalpando don Nuño Peláez donó a la Orden de Santiago el castillo de Corel, consignando que tal donación la hacía firme, estable e inviolada después que se había celebrado la paz y concordia entre el rey don Fernando y su sobrino don Alfonso, y después del concurrido "concilio" de Benavente en el que se había mandado anular las más de las donaciones reales.

Y no solo para los gobernados era importante tal acto, sino también para el mismo rey, el cual nos dice pocos días después que en ese "concilio" de Benavente mejoró el estado del reino y recogió las "incartationes" que había hecho. No obstante, esta decisión regia aparentemente tan radical llevaba aparejada la revisión de cada uno de los casos y la confirmación de aquellas donaciones nuevamente examinadas por oficiales regios.

El pasaje del privilegio real, escriturado el 30 de marzo de 1181 en Castrotorafe, es el siguiente: "...quando concilium meum cum meis baronibus feci apud Beneuentum, ubi statum mei regni meioraui et omnes incartaciones mihi accepi et istas ibi confirmaui cum omni suo iure, quod unaqueque illarum obtinere debet".

Una traducción libre del mismo podría ser: "...cuando hice mi concilio, con mis barones, en Benavente, donde mejoré el estado de mi reino y tomé para mí todas las cartas/documentos, y las confirmé allí con todo su derecho, que cada una de ellas debe obtener".

El otro texto aludido, la donación de Nuño Peláez, se redactó en Villalpando el día 25 de marzo del mismo año. La referencia al concilio de Benavente fue incorporada de la siguiente manera: "Hanc namque donationis cartam post domini regis F. et nepotis sui regis domini A. pascem et concordiam et post Veneventi concilium quo maxima pars regni sui pontificum seu et ecclesiarum prelatorum ceterorumque regni sui illustrium ac nobilium virorum conventum una cum domino rege F. habere dinoscitur, quo maximam donacionis sue partem cassari voluit, ut nostrum firmum et stabile et inviolatum permaneret donum fieri decrevi".

Su traducción podría ser: "Esta carta de donación (fue hecha) después de la paz y concordia del señor rey Fernando II y su sobrino el rey Alfonso VIII, y después del concilio de Benavente, donde se sabe que se reunió la mayor parte de los pontífices, prelados de iglesias y otros ilustres y nobles varones de su reino junto con el señor rey Fernando, en el cual (el Rey) quiso que fuera anulada la mayor parte de sus donaciones, para que la nuestra (donación) permaneciera firme, estable e inviolable, decidí hacerlo".

Por tanto, todas estas referencias documentales acreditan la convocatoria de un “concilium” en Benavente en el mes de marzo de 1181. No resulta fácil acotar con exactitud las fechas. La carta del día 25 de marzo dice escriturarse “después” de su celebración. Sin embargo, la donación de Fernando II del 30 marzo a la Orden de Santiago se redacta “cuando hice mi concilio”. Por otra parte, sabemos que el día 10 de marzo Fernando II estaba ya en Benavente, y que allí entregó diversas heredades al concejo de la villa para la ampliación de su alfoz. El rey hace esta donación “de consilio y provisione procerum curie mee”. Se trata de una expresión utilizada en la cancillería regia para referirse a las reuniones de la "curia regia", es decir del círculo de magnates, prelados y oficiales de palacio más próximos a la corte del rey.

En este sentido, tenemos constancia de reuniones de la curia regia en Benavente en el el año 1180. Así, el 25 de julio Fernando II, con su hijo Alfonso, confirman en la curia de Benavente a la iglesia de Santiago las donaciones anteriores y la cancillería, capellanía y sepultura reales: "Hec autem omnia de consilio procerum et totius curie meae consilio stattuta inuiolabiliter, perpetuo et inconcuse ab omnibus regni mei hominibus obseruari precipio, nulla huic constitutione maeae lege uel consuetudine preponenda [...] Ego Bernardus, domini regis Fernandi notarius, per manum Pelagii de Lauro, archidiaconi Compostellani, regis cancellarii, scripsi et de mandato procerum curie et regni nobilium pro omnibus subscripsi. Omnes nobiles curie regis domni Fernandi conf.". El 1 de agosto, el mismo monarca con su hijo, en la curia de Benavente, conceden licencia al arzobispo de Santiago para construir un horno en Villafranca del Bierzo, más allá del puente: "Si quis, igitur, tam de meo quam de aliorum genere contra hanc meam spontaneam donationem et cautationem, de consilio magnatum et nobilium curie maeae [...] Ego Bernardus, domini regis notarius, per manum Pelagii, archidiaconi Compostellani, regis cancellarii, scribere et de rogatu nobilium tocius curie pro omnibus subscribere mandaui et confirmo” .

En cuanto a los participantes de nuestro concilio, el privilegio real a la Orden de Santiago es poco explícito. Habla genéricamente de los barones del rey: "cuando hice mi concilio, con mis barones, en Benavente". Se trata de una expresión polivalente que encontramos en otros documentos coetáneos y que podemos interpretar como el círculo de nobles y magnates, incluidos los eclesiásticos, más próximos a la corte. Sin embargo, el diploma del 25 de marzo eleva la cantidad y la calidad de los asistentes: "se reunió la mayor parte de los pontífices, prelados de iglesias y otros ilustres y nobles varones de su reino junto con el señor rey". Se trataría, por tanto, de una asamblea mucho más solemne, en la que habría participado una nutrida representación de los estamentos nobiliarios y eclesiástico del reino. Su composición justificaría el término "concilium" empleado en los dos documentos, una denominación que podríamos equiparar a “curia plena”, utilizada para referirse a otras reuniones de alto rango convocadas por Fernando II durante su reinado.


APÉNDICE DOCUMENTAL


1

1181, marzo 25. Villalpando. 

Nuño Peláez y su mujer Alda dan el castillo de Courel a Pedro Fernández, maestre de la Orden de Santiago, y a sus freires. 

B. TML, lib. 1, d. 24, págs. 31-33.
C. SML, leg. 4, n. 25 (de B, copia del siglo XVIII).
ED. J.L. MARTÍN RODRÍGUEZ, Orígenes de la Orden Militar de Santiago, Barcelona, 1974, doc. 121.
La copia lleva fecha 1176, que no puede aceptarse por mencionar el concilio de Benavente, de principios de 1181, año al que sin duda corresponde este documento (v. MARTÍN, art. cit. y documento 122).

In nomine sancte et individue Trinitatis. Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen. Fida memorie custos es scriptura, hec enim antigua innovat, innovata conservat et ne posterum noticie oblivioni tradantur presentat; idcirco ego Nunno Pelagii, grato animo et libera voluntate, nec in aliquo coactus nisi sola Dei miseracione, facio testum donationis et confirmationis a quodam castello meo qui dicitur Corel, venerabili domno Petro, militum Sancti Iacobi magistro devotissimo et successoribus suis et universis fratribus, tam presentibus quam futuris, Deo et prefate domui Sancti Iacobi servientibus, hanc donationis paginam unam cum uxore mea domna Alda et cum filiis meis imperpetuum valituram facio. In primis, pro amore Dei et animarum nostrarum remedium et ut patribus et matribus nostris et universis parentibus nostris defunctis ad animarum suarum prosit medelam et nobis futuram proficiet ad salutem, prefatum namque castellum dono et concedo Deo et predicto magistro et fratribus suis cum omnibus terminis suis tam novis quam veteris, villis et ecclesiis cum fontibus seu et montibus, cum rivis et molendinis, cum pratis et pascuis, cum ingressibus et regressibus et cum omni iure quod pertinet et sibi pertinere dinoscitur.
Hanc namque donationis cartam post domini regis F. et nepotis sui regis domini A. pascem et concordiam et post Veneventi concilium quo maxima pars regni sui pontificum seu et ecclesiarum prelatorum ceterorumque regni sui illustrium ac nobilium virorum conventum una cum domino rege F. habere dinoscitur, quo maximam donacionis sue partem cassari voluit, ut nostrum firmum et stabile et inviolatum permaneret donum fieri decrevi.
Facta carta donacionis in Villa Alpandi, era Mª CCª XIIIIª et quod VIIIº kalendas aprilis.
Si quis tamen, de nostris vel de extraneis, hanc cartam irrumpere voluerit, sit maledictus et excomunicatus et cum Iuda proditor dampnatus in inferno, et domino regi X milia morabitinos persolvat, et donum imperpetuum permaneat et in(conc)cussus.
Ego namque Nunno Petri Pelagii et uxor mea dompna Alda et filii mei, cartam quam fieri iussimus, propriis manibus roboramus et confirmamus et hec signa facimus.
(1ª col.) Petrus, Dei gratia compostellane sedis archiepiscopus ts., Iohannes, lucensis episcopus ts., Guido de la Garda, magister Milicie Templi ts., Petrus de Areis, prior Hospitalis, ts., Dominicus, abbas Beati Ysidori ts., Pelagii de Lauro, archidiaconus, ts., Menendus, ovetensis archidiaconus ts., Ferrandus Roderici, castellanus, maior in regno ts., comes urgellensis ts., comes Velascus ts., comes Gomez ts.
(2ª col.) Comes Alfonsus ts., comes Ferrandus ts., comes Rodericus ts., Guter Roderici ts., Rodericus Lupi ts.

2

1181, marzo, 30. Castrotorafe. 

Fernando II confirma las posesiones de la Orden de Santiago, entre las que se encuentran las donaciones realizadas por el mismo rey a favor de San Marcos: Otero, Negrales, Moral y Moralinas. 

B. AHN. OO. MM. Santiago. Uclés, carp. 88, núms. 4 y 22.
C. AHN. OO. MM. Santiago. TML, III, doc. 6.
ED. LÓPEZ AGURLETA, Bullarium, 23-24.- J. GONZÁLEZ, Fernando 11, 305-307.- MARTÍN, Orígenes de la Orden Militar de Santiago, 305-308; CASADO QUINTANILLA, Colección documental del Priorato de San Marcos de León, pp. 147-150.

In nomine Domini nostri Ihesuchristi, amen. Plerumque obliuionis incomoda sentimus cum ea que facimus per negligenciam scripto non comendamus. Catholicorum igitur regum est sancta et personas diligere religionis ac uenerari ipsas amplis ditando muneribus, ut dando temporalia consequi mereamur eterna.
Eapropter ego rex domnus Fernandus, una cum filio meo rege domno Aldefonso, facio cartam donationis et confirmationis vobis domno Petro Fernandi, Militie Sancti Iacobi magistro et uestris fratribus in perpetuum de nouo statute postquam modo meas cepi incartationes et meum regnum in pace mansit in statu suo melioratum, de omnibus illis hereditatibus quascumque de me tenetis et possidetis et ab omnibus aliis qui in suas helemosinas uobis fratres Militie Sancti Iacobi contulerunt per regnum meum.
Concedo igitur uobis et confirmo ecclesiam Sancti Saluatoris de Destriana cum sua uilla et cum suas ecclesias quae sunt in Ualdornia intus et foris et cum sernas quae sunt in Valdornia populatas et por popular et Priarança, Ferrera integra et cum totis suis pertinenciis quae pertinet ad Sancti Saluatoris de Destriana, Otero de Torio, Negrales et Moral, et sunt in termino de Legione, Quintanellam, Moralinas, Castrum Toraf cum suis pertinenciis, Castello de Penna Gosende, Petreleio, la Sarça. In Limia: Ganadi, ecclesiam de Sandianas, Villar de Carrapatas, cautum de Ueras Manos, mediam ecclesiam de Retorta, Varcenam cum ecclesia et cum sua uilla, Morteiram cum suo monte de Peraria, casalem Pontis de Fresnedo Mognoi, Villar de Ponte cum suo cauto, hereditatem de Mourigo, casalem Fontis de Spino, casalem Daufe, ecclesiam de Carrazedo cum toto suo cauto, casalem de Meriz, medium Daluam, medium de Layas, medium das Meros in Salar, ecclesiam de Petro Uzzos in Limos et Sanctum Saluatorem D´Arcos que est in ualle Orreas, que ego uobis dedi pro equo cum quo bellatus fui quando fuit bellum de Portugal cum rege Sancio et fuit equus ille apreciatus quingentos morabetinos, Loyo cum suo cauto, Ponte Minii uersus Loyo, Crescente cum suo cauto. In Asturiis: Bangia, ecclesiam de Royriz cum suo cauto, cautum de Guistral, Villar Sardou, medium de Lentagno, Rouanes, castellum de Caurel cum omnibus directuris et pertinenciis.
Hec omnia supradicta concedo et confirmo Milicie Sancti Iacobi in perpetuum, a tempore illo quando concilium meum cum meis baronibus feci apud Beneuentum, ubi statum mei regni melioraui et omnes incartaciones mihi accepi et istas ibi confirmaui cum omni suo iure, quod unaquaeque illarum obtinere debet, uidelicet cum suis omnibus iugariis, cum casiis et hereditatibus, cum pratis et pascuis et riuis et montibus, fontibus, cum uineis, terris cultis et incultis, per terminos suos nouissimos et antiquos, cum exitibus et egressibus, per ubicumque fratres Sancti Iacobi et eorum successores eligere potuerint semper et inuenire.
Libero et istas hereditates et alias quas a me de hinc habebunt de toto iure et uoce regali quod, sicut non obtinere semper, eis liceat sic possidere et habere ita quod ex illis faciant quemadmodum unusquisque facere potuit de hereditate prenominata. Et etiam eos cauto quod de cetero nemine liceat maiorino regis uel sagione aut etiam alii de parte regia uel extranea in istos intrare contra uoluntatem magistri et fratrum Milicie Sancti Iacobi et ipsorum successorum neque pro aliquo foro aut uoce ipsas inquietare, neque de suo prendere uel alienare.
Et istas meas donationes do custodiendas ciuitatibus et uillis quae fuerint circa et isto regio uigore eas manuteneant et contra omnes deffendant malefactorum et disturbatores et si non fecerint eam penam paciantur quae inferius scripta est nominata.
Huius autem confirmationes liberationem et incartationem facio ob remedium anime mee et parentum meorum uobis domne Petre Fernandi Milicie Sancti Iacobi magíster et uestris fratribus tam presentibus quam futuris in perpetuum et pro bono seruicio quod Deo et mihi facitis quando meo proficuo christianaeque fidei exaltationi uigilanter intendis propter multum procreationem.
Si quis igitur tam de meo quam de aliorum genere istud meum factum spontaneum infringere presumpserit, iram Dei omnipotentis et regiam indignationem incurrat et pro ausu temerario quantum inuaserit de istis uillis in quadruplum reddat, et regie parti quadraginta milia aureorum in penam componat incursus et cum Iuda, Domini proditore, et cum Datam et Abiron, quos uiuos terra absorbuit, in inferno periturus. Et ut hoc semper sit firmum et inconcussum presens scriptum facio et tam regio robore quam nobilium meorum subscriptionibus communio.
Facta carta apud Castrum Toraf, III Kalendas aprilis sub era Mª CCª XVIIIª. Regnante domno Fernando Legione, Gallecia, Asturiis et Extremadura.
Ego domnus Fernandus una cum filio meo rege domno Adefonsus hoc scriptum quod fieri iussi proprio robore confirmo. (Signo: Signum Fernandi regis Hispanorum).
Fernandus Roderici Castellanus, conf. Ermengotus, comes urgellensis regis Fernandus maiordomus, conf. Velascus, comes, conf. Comes Gomez in Trastamara, conf.
(1ª col.) Petrus, sede Compostellane ecclesie archiepiscopus, conf.. Manricus, Legionensis electus, conf.- Johannes, Lucensis episcopus, conf.- Rodericus, Ouetensis episcopus, conf.- Vitalis, Salamantinus episcopus, conf.- Alfonsus, Auriensis episcopus, conf.- Bertrandus, Tudensis episcopus, conf.- Rabinatus, Minduniensis episcopus, conf.- Willelmus, Zemorensis episcopus, conf.- Petrus, Ciuitatensis episcopus, conf.- Fernandus, Astoricensis episcopus, conf.- Vacat Cauriensis episcopus.
(2ª col.) Fernandus Poncii, comes, conf.- Guido, magister Milicie Templi, conf.- Gundisaluus Roderici, regis signifer, conf.- Guterrius Roderici, conf.- Petrus d´Areis, Ospitalis prior per Hispaniam, conf.- Ueremundus Aluariz, dominans in Sarria, conf.- Fruela Ramirez, conf.- Rudericus Lupiz in Legione, conf.- Rodericus Fernandi in Coianca, conf.- Fernandus Roderici de Beneuento, conf.- Pelagius Tabladellus, conf.- Michael Sesmeri, conf.- Nunno Pelaez, conf.- Petrus Captiuus, conf.
Ego Bernardus, domni regis notarius per manum Petri de Lauro, compostellani archidiaconi regis cancellerii, scribere iussit et confirmat.

domingo, 29 de marzo de 2026

Benavente en el siglo XII. La fundación del monasterio de San Salvador en Santa Colomba en 1181

Iglesia parroquial de Santa Colomba de las Monjas (Zamora)

Los orígenes del monasterio cisterciense del Salvador, o de San Bernardo, de Benavente hay que buscarlos en un antiguo cenobio altomedieval fundado en la localidad de Santa Colomba de la Monjas, a unos cinco kilómetros. Tenemos noticias del mismo a partir del año 1092, cuando un particular hace una donación de diversas heredades a una fundación monástica dedicada a San Salvador, en el territorio de Polvorosa, junto al río Órbigo: “in loco Sancti Saluatoris in territorio de Puluurera, sito iuxta riuulo Orbeco”.

No conocemos con certeza el momento de la fundación de este monasterio, pero sí sabemos que a finales del siglo XI la propiedad del mismo estaba a repartida entre varios herederos. Entre ellos se citan a Pedro Bermúdez, Bermudo Peláez, Auro Dulce, Fernando Flaínez y Mayor Núñez. Varias de estas porciones acabaron, como consecuencia de confiscaciones y otras adquisiciones, en manos del rey Alfonso VI, quien las entregó en 1097 a la catedral de León.

El monasterio se asentaba sobre una antigua villa: la villa de "Santa Colomba de Polvoreda y Arcos", tal vez relacionada con varios yacimientos romanos próximos. Los diplomas de la época utilizan diversos referentes espaciales para localizar este enclave, siempre en la confluencia del Esla y el Órbigo: “quod est situm inter duos fluuios qui dicuntur Estula et Orbego, et dicitur illud monasterium ex uocabulo Sancti Saluatoris, in uilla que uocatur Sancta Columba de Poluorera et de Arcus”. El nombre de “Santa Colomba de Arcos” es el más habitual en estos documentos de finales del siglo XI.

A partir de entonces, la memoria de esta primera fundación se pierde. Parece que la vida monástica se extinguió, pues no volvemos a encontrar nuevas menciones. En 1116 el obispo Diego entrega a la catedral de León posesiones en este lugar, pero ya no se menciona ningún monasterio: "In Sancta Columba de Arcos, VIam partem que fuit de Pelagio Uellidiz, et totam racionem que fuit de Fernando Flainiz".

No será hasta 1181 cuando un grupo de familias realizan una donación para la fundación de un nuevo monasterio femenino bajo la Orden del Císter en este mismo emplazamiento: “in quorum honore ecclesia fundata est in uilla que Sancta Columba dicitur, territorio Puluurera secus fluuium Auruego”.

Esta segunda fundación vincula de forma clara el monasterio de Santa Colomba con la villa de Benavente. La aldea estaba dentro de los límites del alfoz del concejo, varios de sus fundadores están emparentados con familias de los primeros repobladores de la villa y en el propio documento encontramos la confirmación del concejo de Benavente, de su notario, de ocho de sus alcaldes y del concejo de Santa Colomba. Según una tradición antigua recogida por diversos autores, las primeras monjas cistercienses que pueblan el monasterio provenían de Gradefes. Sin embargo, fue con el monasterio de Moreruela con el que existió históricamente una relación de filiación.


APÉNDICE DOCUMENTAL


1181, diciembre, 12.

Rodrigo Pérez, Pedro Peláez, Rodrigo Fernández, Jimena Gómez, Rodrigo Muñiz, Gonzalo Rodríguez y sus familias fundan y dotan el monasterio de San Salvador, en territorio de Polvorosa, bajo la Orden de Santa María del Cister, estableciendo entre las condiciones que la abadesa de dicho lugar sea siempre de la familia de los fundadores. Así mismo, el monasterio debe ayudar a los miembros de la familia que caigan en la pobreza.

Copia autorizada existe en el Archivo del monasterio de El Salvador.

ED. R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, “Documentos para la historia de Benavente durante el reinado de Fernando II (1157-1188)”, Brigecio. Revista de estudios de Benavente y sus tierras, 3 (1993), pp. 241-242; D. YAÑEZ NEIRA, “Los monasterios de Santa Colomba y el Salvador de Benavente”, AL, 95-96 (1994), pp. 264-266; D. YÁÑEZ NEIRA y F. FERRERO FERRERO, El Monasterio Cisterciense de San Salvador y Santa Colomba de las Monjas, Zamora, 2003, pp. 167-169.

(Christus) In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, cuius imperium et regnum permanet per nunquam finienda secula seculorum. Amen. In honore Domini nostri Iesu Christi, et Beate Marie semper Virginis, et Beati Michaelis Archangeli, Sancti Isidori, sanctorum Apostolorum Andree, Ioannis, et Iacobi, Sancti Vicentii Levite, sanctorum Torquati, et sociorum eius sanctorum Sperati et Marine, sanctarum Iuste et Rufine, in quorum honore ecclesia fundata est in uilla que Sancta Columba dicitur, territorio Puluurera secus fluuium Auruego.

Ego Rodericus Petri et Gundisaluo Petri, Petrus Petri, Tareisa Petri, Urraca Petri. Et ego Petrus Pelagii, Fernandus Pelagii, Aluarus Pelagii, Urracha Pelagii, Iulana Pelagii. Et ego Rodericus Fernandi, filius Fernandi Captiui. Et ego Exemena Gomez et ego Rodericus Muniz, et Fernandus Muniz. Et ego Gundisaluus Ruderici, una cum subrinis meis Gundisaluus Petri, Garsia Petri, Maiore Petri. Nos omnes diuino accensi amore illud Euangelicum attendentes preceptum qui sit: Date et dabitur uobis. Et illud: Date eleemosinam et omnia munda sunt, quia sicut aqua extinguit ignem ita eleemosina extinguit peccatum; damus et concedimus ob remedium animarum nostrarum et parentum nostrorum predictum monasterium Sancti Saluatoris cum omnibus hereditatibus sibi pertinentibus tam populatis quam non populatis, cum fluuiis et ribulis, molendinis, pratis, montibus, pascuis, et cum omnibus suis directuris et pertinentiis Deo Omnipotenti. Tali siquidem ratione ut ab hac die semper ibi abbatisa habeatur benedicta et sanctimoniales que serviant Deo sub Regula Sancti Benedicti in Ordine Sancte Marie de Cistels. Abbatisa uero huius monasterii semper sit de progenie eorum qui in hac charta scripti sunt. Si forte euenerit ut conueniens abbatisa de nostra progenie non inueniatur, eligatur abbatisa de ceteris sanctimonialibus huius monasterii Deo servientibus. Abbatisa uero huius monasterii semper eligatur consilio conuentus sanctimonialium huius monasterii et nostri, uel nostra posteritatis, quos domine hius monasterii inuenerint. Si autem uxores nostre, uel sorores nostre, uel filie vel nepte, uel aliqua de nostra posteritate progenite habitum monachalem recipere uoluerit, et sub regula Sancti Benedicti, et Sancte Marie de Cistels claustraliter cum sanctimonialibus conuersare uoluerit, omnino recipiantur, siue bona, siue male sint. Et si aliquis homo de nostra posteritate oppressus fuerit paupertate, uel nimia infirmitate, uel misellus fuerit quod aliter non possit uiuere, recipiatur in hoc monasterio, et detur ei rationem et lectum cum aliquo stramento. Hoc autem precipue mandamus quod abbatisa, uel sanctimoniales non habeant potestatem donandi hoc monasterium alicui regi, uel alicui concilio terre. Si autem committere voluerint, perdant ipsum monasterium. Et notum sit omnibus hominibus, tam presentibus quam futuris, quod si domine huius monasterii non potuerint Deo seruire secundum Ordinem Sante Marie de Cistels monasterium illud, cum omnibus suis hereditatibus, et pertinentiis, et cum ... et sic habeatur sicut chartula illa, quam antecessores nostri fecerunt, denunciat.

Si aliquis de nostris, uel de extraneis hoc nostrum contradixerit factum, sit maledictus sit maledictus (sic) et excommunicatus, et cum Iuda Domini traditore in inferno damnatus, persoluatque abbatisse, uel uoci huius monasterii pulsanti mille libras auri et quod inuaserit in quadruplum reddat, et hoc nostrum factum semper maneat firmum.

Facta charta era Ma CCa XVIIIIa II Idus decembris. Regnante Rege Fernando cum filio suo rege Alfonso in Legione, Gallecia, Asturiis, Estremadura.

Maiordomus Comite Urgeli. Signifero Gundisaluus Roderici de Azagra. Fernando Astoricensis ecclesie episcopo. Roderico Ouetensis episcopo. Manrico Legionensis episcopo. Wilelmo Zemorensis episcopo.

Ego Rodericus Petri et ego Petrus Pelagii, cum supradictis nostris germanis, et parentibus hoc scriptum quod fieri iussimus propriis manibus roborauimus et signum fieri iussimus.

(1ª col) Guter Roderici conf. Pelaez Tabuladelo conf. Fernandus Roderici de Benauento conf. Petrus Pelagii de Arnales conf. Pelagius Nicolaz conf. Rodericus Martini de Columbrianos conf. Gomez Diaz conf. Petrus Moro conf. Gomez Petri conf. Pelaez Petri conf.

(2ª col.) Petrus Monacino Alcalde conf. Bernaldus de Alymges Alcalde conf. Nicola Pelaez Alcalde conf. Rodericus Michael Alcalde conf. Petrus Michael Alcalde conf. Garsia Muniz Alcalde conf. Fernandus Cotan Alcalde conf. Stephanus Petri Alcalde conf. Pelagius Arganza conf. Sanctius Nicola conf.

Concilium Beneuenti conf. Concilium Sancte Columbe conf. Petrus testis, Ioannes testis, Pelaez testis. Nunus notuit.

domingo, 22 de febrero de 2026

Benavente en el siglo XII. La reina Urraca I en el Castro de Malgrado en 1115

La reina Urraca I, a partir de una miniatura del Tumbo A de Santiago de Compostela

El reinado de Urraca I de León (1109-1126) estuvo marcado por toda una serie de conflictos políticos, militares y sociales que hicieron tambalear en varias ocasiones las estructuras de los territorios del reino de León. Fueron 17 años en total convulsos, vertiginosos y de continuos cambios en los equilibrios de las fuerzas políticas. Las fuentes de la época recogieron con todo detalle estos acontecimientos, pero a lo largo del relato fueron introduciendo juicios de valor de lo más diverso sobre la personalidad de la reina, su actividad pública y privada, y la oportunidad de las decisiones tomadas en su acción de gobierno.

A pesar de contar con un considerable volumen documental estamos lejos de tener una visión ponderada y exhaustiva sobre este periodo. La mayoría de los cronistas dejaron una visión deformada y estereotipada de la figura histórica de la reina Urraca. Son unas fuentes en su misma esencia parciales y mediatizadas por los intereses patrimoniales y de poder de sus promotores. Es el caso de la “Historia Compostelana” para la diócesis de Santiago o el de las “Crónicas Anónimas de Sahagún" para el monasterio benedictino de la ribera del Cea. Pero, además, dentro del imaginario medieval, son unos testimonios muy condicionados por una concepción absolutamente patriarcal de la naturaleza del poder político y del papel de la mujer en la sociedad.

El hilo conductor de la trayectoria vital de Urraca, y por extensión del devenir de todo su reino, acabaría determinado principalmente por sus dos matrimonios: primero con Raimundo de Borgoña y, tras su muerte, con el rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I El Batallador. Una vez consumada la separación conyugal de este último, los principales esfuerzos de la reina se centraron en estabilizar su reino y asegurar el trono para su hijo, el futuro emperador Alfonso VII de León.

Dentro del grupo de documentos integrantes de la colección diplomática de la reina encontramos una carta redactada en Malgrado en 1115. Su contenido tiene un interés trascendental para la historia de Benavente, pues constituye la primera aparición en las fuentes de la villa y también la primera visita real de la que tenemos constancia. Pertenece al fondo documental de la Catedral de Santiago de Compostela. No se conserva el pergamino original, pero entre las copias existentes destaca especialmente la inserta en el llamado “Tumbo A”, pues incluye una interesante miniatura de Urraca representada en su trono.

La miniatura de Urraca I en el Tumbo A de la Catedral de Santiago puede fecharse en la primera fase de ejecución del cartulario, iniciada, según su prólogo, por el tesorero Bernardo a partir del año 1129. Se encuentra al comienzo del folio 31 recto y tiene unas dimensiones de 180 x 114 mm. Se efigia a la reina tocada de la corona real, con un velo blanco sobre su cabeza y un manto amplio abierto a modo de capa. Está sentada en su trono, portando el cetro con su mano izquierda y exhibiendo un pergamino doblado en la mano derecha. El diploma en su mano viene a simbolizar las donaciones otorgadas a la sede compostelana, pues se acompaña del texto: “URAKA : REGINA : ADEFONSI : FILIA : CONFIRMAT”.

Hoy no existen dudas de que la villa de Benavente no fue creada “ex novo” por el rey Fernando II, sino que fue la sucesora de un antiguo “castro” o núcleo fortificado citado ya en el fuero de 1167 como “Malgrad”. De su existencia tenemos constancia desde la primera mitad del siglo XII. La identificación de ambos topónimos es una cuestión que hoy debe considerarse definitivamente zanjada, pues las referencias documentales a este respecto resultan abrumadoras. Cuestión distinta es determinar hasta qué punto una población es la sucesora de la otra, qué hay detrás de este cambio de denominación y cuáles fueron las circunstancias en las que esta mutación se produjo.

El primer testimonio escrito que hemos podido recoger referente a lo que hoy es Benavente procede de una donación real fechada el 26 de noviembre de 1115. Se trata de la entrega que hace la reina Urraca, junto con su hijo Alfonso, de la mitad de la villa de Caneda y el monasterio de Ledesma a la iglesia de Compostela.

La reina Urraca I de León realizó múltiples donaciones a la iglesia de Santiago de Compostela, entonces regida por el poderoso obispo Diego Gelmírez. Estas entregas deben contextualizarse en los vaivenes de las alianzas políticas que mantuvo la reina durante su azaroso mandato y las complejas relaciones de poder existente dentro de Galicia. Las donaciones, al margen de sus motivaciones espirituales, unas veces estaban justificadas por la necesidad del apoyo de Gelmírez frente a determinadas facciones o partidos nobiliarios, y otras por el desarrollo de los acontecimientos y la presión de los conflictos en todo el reino.

Después de la invocación, nuestro documento continúa con la intitulación de la reina. Urraca se presenta como reina de los territorios hispanos, como descendiente legítima de Alfonso VI y su esposa Constanza de Borgoña: “Ego Vrraca, Dei nuto, Hispanie regina, nobilissimi regis domni Adefonsi Constantiaeque regine filia”. La reina, tras la separación definitiva en 1114 de su esposo, el rey aragonés Alfonso I, excluye a este de las intitulaciones e incorpora la asociación con su hijo y sucesor, el futuro Alfonso VII: “una cum filio meo domno Ildefonso”, y se añade “in fastigia regni iam benedicto et consecrato”. Esta peculiar expresión podría traducirse como “ya bendecido y consagrado en las cumbres del reino”.

Para entonces, Alfonso debía contar tan solo con diez años edad, y en estas circunstancias era prioritario asegurar para el heredero los mayores apoyos posibles en el reino, tanto de la aristocracia laica como de la religiosa. La figura del obispo Diego Gelmírez era una pieza fundamental en esta estrategia, y por ello la donación se puede considerar una apuesta por la fidelidad del obispo, en quien la soberana reconoce tener gran confianza para que le defienda y ampare de todos sus enemigos: “in quo habeo magnam fiduciam ut me defendat et amparet ab omnibus meis inimicis”.

En estos momentos el infante Alfonso Raimúndez comienza a asumir funciones delegadas del gobierno del reino, y figura en algunas cartas como reinante en ciertos territorios como Segovia, Salamanca o la Extremadura. Sin embargo, Urraca mantuvo siempre el ejercicio pleno de la potestad regia y la representación del poder. Por otra parte, es bien sabido que nuestra reina utilizó también en los diplomas de la cancillería el título de emperatriz: "Ego Vrraca, domini dispositione totius Hispaniae (Ispanie) imperatrix”, leemos en una carta de 1114. Incluso existe alguna acuñación de numerario que vuelve a utilizar la misma fórmula, como un "denario-dinero" con la leyenda: “V[RRACA] IMPERATRIX”.

Fue, por tanto, Urraca una reina titular que accedió al trono por derecho propio. Su padre, Alfonso VI de León (1030-1109) tuvo una compleja descendencia marcada por cinco matrimonios y varias concubinas. Su único hijo varón, Sancho, murió en la batalla de Uclés (1108), dejando la sucesión en manos de su hija Urraca. A pesar de su matrimonio con Alfonso I de Aragón, no se la puede considerar reina consorte ni regente ni auxiliar o interina. Una circunstancia ciertamente excepcional dentro del panorama de las monarquías hispanas medievales e incluso de las europeas para estos años. A ello, debe añadirse su condición de hija, esposa y madre de reyes. Su hijo y sucesor, Alfonso VII, daría inicio a una nueva dinastía: la Casa de Borgoña, cuyos titulares gobernaron los reinos de León y Castilla hasta 1369, concluyendo con el asesinato de Pedro I. Por todo ello, se ha venido considerando a Urraca I como la primera monarca titular hispana y europea.

La carta que nos ocupa se escritura un 26 de noviembre de 1115 en Malgrado, un núcleo de población del que se quiere subrayar su carácter o función militar al calificarlo de castro: "Facta scriptura die VI kalendas decembrium, era I. C. L. IIIª. in Castro quod dicitur Malgrado”. Resulta difícil aventurar las razones de la presencia de la reina en un lugar entonces poco relevante en el mapa político del reino. Tal vez, se trata simplemente de un alto en el camino de la corte, buscando la seguridad de un enclave fortificado en ruta hacia otros núcleos de población más destacados. Pero al tratarse de la primera mención documental conocida de Malgrad, no hay que descartar que se estuviera configurando precisamente en estos momentos la cabeza de una tenencia en torno a un núcleo de población que debía organizar y jerarquizar los territorios del norte de la actual provincia de Zamora.

Tanto Urraca I como sus sucesores fueron monarcas en continua itinerancia. Aunque el centro político de referencia era siempre León, sede por derecho propio del solio, la estructura de la corte era muy rudimentaria y no existía un núcleo de poder centralizado. En sus innumerables desplazamientos a lo largo y ancho del reino los monarcas se apoyaron en monasterios, iglesias, residencias, castillos y palacios. Los reyes disponían de palacios y residencias de su propiedad en varias villas y lugares, pero las más de las veces recurrían a los medios proporcionados por sus súbitos.

Durante estos viajes se impartía justicia, se formalizaban negocios jurídicos o se concedían donaciones, fueros, mercedes y privilegios. Si la oportunidad del momento lo requería, se podía incluso reunir la "curia" o se celebraba un "concilium". Para lograr el buen funcionamiento de este peculiar aparato burocrático era necesario contar con buenas comunicaciones y una infraestructura adecuada repartida por las principales villas del reino. El séquito debía ser bastante numeroso, sin duda superando largamente la centena de personas, pues los reyes se dejaban acompañar por miembros de su familia, los funcionarios de la casa real, los magnates de palacio y una buena representación de la nobleza, los altos cargos de la administración y de la Iglesia, en particular de los obispos.

En noviembre de 1115 se constata la presencia en el Castro de Malgrado, junto a la reina y su hijo Alfonso, de una destacada representación de los miembros de su corte. Entre los confirmantes reconocemos a miembros de la familia real: las infantas Sancha y Elvira, el obispo Diego de León, diversos condes y otros magnates. El diploma fue redactado por el notario real, que suscribe en la última línea del texto: "Martinus Pelaiz notarius, conf.".

Tres condes confirman a continuación de las hermanas de la reina: Froila Díaz, Suero Vermúdez y Gómez Núñez.

El primero, Froila o Fruela Díaz fue uno de los magnates leones más destacados durante los reinados de Alfonso VI y Urraca I. Perteneciente al conocido linaje de los Flaínez, su parentela se ha vinculado con la Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena Díaz. Desempeñó el cargo de mayordomo de Raimundo de Borgoña hasta la muerte de este, en 1107. Más tarde, en la corte de la reina Urraca, aparece con frecuencia en los documentos confirmando como conde y desempeñando importantes tenencias, como la de Astorga.

Suero o Suario Vermúdez fue un noble asturiano de amplio recorrido en su actividad política, pues colaboró estrechamente para las cortes de Alfonso VI, Urraca I y Alfonso VII. Conde desde al menos 1096, contaba con un importante patrimonio localizado principalmente en tierras de la Asturias occidental. Su servicio a los reyes leoneses le permitió desempeñar las tenencias de Luna, Tineo Gordón y, según la “Chronica Adefonsi imperatoris”, gobernaba también Babia, Laciana y parte de El Bierzo.

En cuanto a Gómez Núñez firma como testigo por primera vez en la documentación gallega y utiliza también de forma primera el título de conde (Gomez Nuniz, comes conf.). Fue un conde con gran presencia e influencia en el valle del Miño, principalmente en el área de Tuy. En el contexto de las guerras civiles del reinado de Urraca tomó partido a favor de los defensores del infante Alfonso, junto con otros condes gallegos como Pedro Fróilaz.

Entre el resto de testigos comparece cierto “Fernandus Fernandiz”, personaje cercano al círculo de la reina en estos años y que a partir de 1117 comienza a confirmar en los diplomas como “conde” o “cónsul” de Malgrad.

El "tenente", identificado frecuentemente con el "dominus villae", es, sin duda, una de las piezas fundamentales en la administración territorial de la monarquía castellana y leonesa. Se trata de una autoridad siempre delegada del poder real y desempeñada frecuentemente por miembros relevantes de la nobleza. En ocasiones compatibilizaban una dignidad en la corte con el disfrute de una tenencia. Sus competencias eran básicamente militares, de administración de justicia y de percepción de impuestos reales, aunque en ocasiones -según se desprende de los textos de algunos fueros- se solapaban las funciones del tenente con las propiamente concejiles. El nombramiento no presuponía una permanencia estable en este puesto. De hecho, tanto en el caso de Malgrad como en el de otras villas leonesas, el ejercicio de la tenencia estaba sujeto a la discrecionalidad real, al parecer en función de la coyuntura política y militar.

La precariedad en el desempeño de las tenencias no deja de ser un aspecto a destacar. Las posibilidades en este sentido son muy variadas. Lo más frecuente era que una persona tuviera bajo su control una villa, pero también era común que un mismo delegado real desempeñara esta función en varias villas relativamente próximas. Menos usual, aunque está documentado, es la situación inversa, es decir varias personas compartiendo el disfrute de una tenencia. De cualquier manera, el desempeño del oficio estaba sujeto a continuos cambios, tanto en las personas como en los destinos a cada uno de ellos asignados. No obstante, se manifiesta una tendencia a que la tenencia o tenencias de una determinada región recayeran en los miembros de un mismo linaje durante varias generaciones. Así, en el caso concreto de Malgrad, observamos cómo ciertas familias controlaban también las tenencias de otras villas próximas, en las que tenían, además, destacados intereses patrimoniales.

A partir del año 1117 la figura del conde Fernando Fernández estuvo unida a la dignidad condal y la tenencia de Malgrad. En cartas leonesas de 1117, 1123 y 1124 confirma como "Comite Fernando Fernandiz in Malgrado et in Bolanios"; "Comes Fernando in Malgrado" y "Comes Fredinandus in Malgrato". Esta circunstancia alcanzó una cierta transcendencia y fue recordada con especial énfasis en su epitafio del monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes, en cuya capilla funeraria recibió sepultura.

Hace unos años, José Luis Senra dedicó un interesante artículo a los enterramientos y epígrafes conservados en el monasterio de San Zoilo de Carrión. Según los datos aportados en este trabajo se constata la vinculación de nuestro con los descendientes del linaje de los Banu-Gómez, fundadores del monasterio. Su tumba formaba parte de un notable panteón familiar situado en el cuerpo occidental de la iglesia, hoy parcialmente recuperado. En la inscripción de la lauda de Fernando Fernández se consigna su fallecimiento en 1126 y se le denomina “consulis illustris Fernandi Malgradiensis". La propuesta de lectura de la inscripción funeraria es la siguiente:

PULVIS IN HAEC FOSSA PARITER TUMULANTUR
ET OSSA CONSULIS ILLUSTRIS FERNANDI
MALGRADIENSIS / (…) POSITUS
LETETUR IN ARCE POLORUM QUO GAUDET
ZOILUS FELIX ET TURMA BONORUM / CENTIES
UNCENA SEXTA / DECIMA QUATER ERA

Prudencio de Sandoval publicó una versión del epitafio con algunas variantes en la lectura y en la interpretación de la fecha.

Pulvis in hac fosa / Pariter tumulantur et ossa / Consulis Illustris Ferdinandi Malgradiensi, / Positus laetetur in arce polorum, / Quo gaudet Zoelus, Faelix cum turba bonorum / Obiit centesima decima quatre undena sexta Era”

La traducción del comienzo del epígrafe sería: ([Hay] polvo en esta tumba y también están enterrados los huesos del ilustre cónsul Fernando de Malgrad).

Los orígenes familiares de Fernando Fernández han sido objeto de un largo debate y de diferentes propuestas al respecto de historiadores como José María Canal Sánchez-Pagín, Augusto Quintana Prieto o Pascual Martínez Sopena. Su correcta identificación parece haberse ido despejado en los últimos años a partir de la publicación de nuevas fuentes documentales. Sería hijo de un segundo matrimonio de la condesa Aldonza Gómez con cierto conde Fernando, identificado con Fernando Mendes, tenente de Chaves y un personaje habitual en las cortes de Alfonso VI y de Urraca I, hasta su muerte en 1118. Aldonza, fue hija de los condes Gómez Díaz y Teresa Peláez, fundadores del monasterio de las riberas del Carrión.

Fernando Fernández adquirió un gran protagonismo político en el reino de León a raíz de su matrimonio con la infanta Elvira Alfonso, hija de una relación de Alfonso VI con la "concubina nobilissima" Jimena Muñoz. Elvira había estado casada anteriormente con Raimundo, conde de Saint Gilles, y más tarde Raimundo IV de Tolosa. En compañía de su marido hizo un viaje a Tierra Santa y en torno a estos años, fruto de esta relación, nació un hijo conocido como Alfonso Jordán, para recordar el río en cuyas aguas había sido bautizado.

En fecha no precisada debió regresar a León, una vez muerto Raimundo en 1105 en el cerco de Trípoli. Existe una importante laguna documental al respecto, pues no vuele a ser mencionada hasta 1115, en tiempos del reinado de su medio-hermana, la reina Urraca I. Desde 1117 aparece en los documentos en compañía de su nuevo marido: el conde Fernando Fernández, ya investido como tenente de Malgrad. Una donación de 1133 de la infanta a la Catedral de León nos permite conocer a sus tres hijos documentados: García, Diego y Teresa. Teresa casará con otro destacado magnate leonés que también desempeñó la tenencia de Malgrad: el conde Osorio Martínez. Su descendencia daría origen a los linajes Osorio y Villalobos.

APÉNDICE DOCUMENTAL


1115, noviembre, 26. Castro de Malgrado [Benavente].

Donación de la reina Urraca a la iglesia de Compostela de la mitad de la villa de Caneda y del monasterio de Ledesma.

BCS, f. 25v. AC, Tumbo A, f. 31v., cols. 1 y 2.

ED. A. LÓPEZ FERREIRO, Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, III, Santiago, 1900, ap. XXXIV, pp. 104-105; J. Mª FERNÁNDEZ CATÓN, "El llamado Tumbo Colorado y otros códices de la iglesia compostelana. Ensayo de Reconstrucción", AL, 87-88 (1990), doc. 9, pp. 114-115; C. MONTERDE ALBIAC, Diplomatario de la reina Urraca de Castilla y León (1109-1126), Zaragoza, 1996, pp. 137-138; M. LUCAS ÁLVAREZ, Tumbo A de la Catedral de Santiago, Santiago, 1998, pp. 179-180; I. RUIZ ALBI, La Reina Doña Urraca (1109-1126). Cancillería y colección diplomática, León, 2003, doc. 66.

In Dei nomine. Ego Vrraca, Dei nuto, Hispanie regina, nobilissimi regis domni Adefonsi Constantiaeque regine filia, una cum filio meo domno Ildefonso in fastigia regni iam benedicto et consecrato, facio pro remedio anime mee et parentum meorum cartulam firmitatis ecclesiae Sancti Iacobi de medietate de uilla quae dicitur Caneta, et de medietate de monasterio de Letesma, quod situm est in ripa fluminis Ulie, et sunt hee uille in dominio Sancti Iacobi; quas uillas, scilicet, Canetam et Letesmam dono ecclesie Sancti Iacobi cum omnibus uillis et ecclesiis et omnibus bonis et aiuntionibus suis, que ad eas pertinent ubicumque bona earum sunt, sicuti Iuri meo actenus manserunt. Cum tale debito et foro do eas Sancto lacobo ut ipsa ecclesia perpetualiter habeat eas absque mea et mee propaginis inquietudine. Ab isto uero die sint de iuri meo ablate et in iure Sancti Iacobi habite. Quam siquidem ecclesiam gubernat et regit domnus Didacus episcopus michi in omnibus et super omnia fidelissimus, in cuis manus et eius iussionem facio scriptum de supradictis hereditatibus, in quo habeo magnam fiduciam ut me defendat et amparet ab omnibus meis inimicis.

Si quis tamen aduersarius hoc regale donum dolose obuius consurrexerit et non ilico penituerit, siue ego siue aliquis ex gente mea, excomunicationis gladio feriatur, cum Datan quoque et Abiron, quos uiuos terra deglutuit, obsorbeatur et cum Iuda Domini proditore in ima inferni demergatur, et pro temporali dampno auri puri libras Xm et insuper ipsas hereditates duplatas, et scriptum sit firmum. 

Facta scriptura die VI kalendas decembrium, era I. C. L. IIIª. in Castro quod dicitur Malgrado. 

Ego Vrraca gratia Dei regina hanc cartam, quam fieri iussi tota mentis intentione et uoluntarie signaui. (Signum: VRRAKA REGINA).

Sancia soror eius conf.- Geluira similiter conf.- Froyla Didaz comes conf.- Suarius Uermudiz, comes, conf.- Gomez Nuniz, comes conf.- Didacus Legionensis episcopus conf.- Fernandus Fernandiz conf.- Petrus Didaz conf.- Rudericus Didaci conf.- Pelagius Martinici conf.- Lopzan Gudesteiz conf.- Petrus Lopiz conf.- Lop Lopiz conf.- Garcia Enequici conf.- Guter Petriz conf.- loannes Petriz conf.- Martinus Pelaiz notarius, conf.

jueves, 19 de febrero de 2026

Benavente en el siglo XII. La construcción de la iglesia de San Martín en 1188

Vista de la Plaza de San Martín durante la fiesta del Toro Enmaromado. A partir de una fotografía de los años 50

La iglesia de San Martín se encontraba al norte de la villa, en la plaza del mismo nombre, muy próxima al barrio judío y a la muralla. Fue una de las nuevas parroquias creadas al calor del proceso de repoblación de la villa por Fernando II. Este nuevo barrio benaventano recibió en los documentos medievales el nombre de “puebla” de San Martín o “colación” de San Martino.

Estas “pueblas” debieron crearse por los nuevos vecinos asentados en Benavente a la llamada del rey Fernando II. Funcionaban como pequeñas aldeas o poblados, con su iglesia como centro de referencia. Las condiciones ventajosas ofrecidas por el fuero dieron lugar a varios de estos asentamientos, seguramente organizados, como ocurrió en otras villas, en función de su lugar de procedencia o los lazos de parentesco existentes entre sus miembros.

Se fue configurando así en la villa un conjunto heterogéneo de barrios y parroquias, en principio discontinuos desde el punto de vista topográfico. El trazado de los caminos que unían estos pequeños núcleos de población, dio paso con el tiempo a las calles principales que estructuraban el tejido urbano. La construcción de una muralla que englobaba a todas estas “pueblas” dio unidad y carácter a la emergente villa, tanto desde el punto vista jurídico como espacial.

Los promotores o fundadores de la iglesia de San Martín de Benavente debieron ser los propios parroquianos. Como patronos de la misma entregan en 1188 el templo a la Orden de Santiago para asegurar la culminación de su obra. El convenio fue establecido el día 1 de junio con el maestre de la Orden, Sancho Fernández, y el comendador, Juan Massoco. Algunas de las cláusulas de este interesante documento nos ilustran sobre el ámbito de lo urbano y lo social del Benavente de finales del siglo XII.

Este concilio está formado por los "parrochianos et heredes supradicte ecclesie, viros ac mulieres" (parroquianos y herederos de la dicha iglesia, hombres y mujeres), que dan al maestre Sancho Fernández la titularidad de su iglesia, siempre que el maestre se comprometa a construirla con tal calidad "sicut in Benevento melior illa non sit excepto illas que ex lapidibus fectis construuntur" (de forma que en Benavente no exista otra mejor, excepto aquellas que sean construidas con piedras).

De esta noticia se deduce que nuestra iglesia era una construcción modesta, probablemente hecha con las técnicas tradicionales del tapial y el adobe. La mayoría de los templos correspondientes a la época de la repoblación de la villa serían humildes y de reducidas dimensiones. Su estructura respondería a la obligación de atender a las necesidades espirituales de la comunidad y proporcionar un lugar de reunión a los miembros del “concilium”. Las iglesias construidas "ex sectis lapidibus" deben identificarse con obras de mayor envergadura, de fábrica románica, como San Juan del Marcado y Santa María del Azogue, que en estas fechas debían tener su planta bastante avanzada. En los siglos posteriores, estas construcciones serían reformadas y ampliadas según las necesidades y las posibilidades de sus patronos.

Según las condiciones estipuladas, la iglesia de San Martín debía concluirse en un plazo de un año a partir de la primera fiesta de San Martín (el documento tiene fecha de 1 de junio). Además, se establecen otras disposiciones. La Orden tiene ahora facultad para nombrar al capellán, pero si este se desentendiera de sus obligaciones, los parroquianos podrían embargar sus bienes, obligarle a cumplir las normas vigentes en los demás templos de Benavente, e incluso reclamar la titularidad de la iglesia para entregarla a quien quieran.

El maestre se compromete, además, a proporcionar vestido, alimento y alojamiento "honesto" a cualquiera de los parroquianos si estos se viesen acuciados por la necesidad, y a poner un maestro para enseñar a los hijos de los donantes que quisieran aprender: "filios parrochianorum istius ecclesie qui discere voluerint... qui illos bene doceat absque munere".

Vemos como en este caso la parroquia es un elemento fundamental para la cohesión y articulación de los barrios de la villa. No solo es un lugar para el desarrollo del culto, sino también un aglutinante social. Para sus vecinos, la iglesia es su signo de identidad y su nacimiento, vida y muerte, giran en torno a su fábrica. Cumple también funciones de solidaridad social y una rudimentaria red asistencial de ayuda a los enfermos y necesitados. Para José Luis Martín, primer editor del diploma, con este pacto los miembros del "concilium" de la iglesia de San Martín de Benavente no ingresan en la Orden, pero pueden considerarse "familiares" de la misma y, por tanto, gozarían de sus beneficios.

Durante el siglo XIII hay varias menciones documentales de nuestra iglesia. En 1219 Sancha Pérez, mujer de Rodrigo Pérez, dona al prior Rodrigo Fernández y al convento de San Marcos de León unas casas en Benavente que están en el atrio de San Martín. Entre los confirmantes aparece un capellán, don Juan, que lo debía ser de la iglesia. En 1243 se menciona la presentación de la iglesia de "San Martín de la Puebla de Benavente", hecha por el maestre don Fadrique, rogando a don Gonzalo Martínez, prior de San Marcos de León, que le diese la cura de almas.


APÉNDICE DOCUMENTAL


1188, junio, 1.


El concejo de la parroquia de San Martín de Benavente entrega a la Orden de Santiago la iglesia de dicho concejo, a condición de que la construyan y pongan un maestro que enseñe gratuitamente a los hijos de los donantes.

TML, lib. 1, d. 31, pp. 42-44.

ED. J. L. MARTÍN RODRÍGUEZ, Orígenes de la Orden Militar de Santiago, Barcelona, 1974, doc. 239, pp. 415-416; R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, “Documentos para la historia de Benavente durante el reinado de Fernando II (1157-1188)”, Brigecio. Revista de estudios de Benavente y sus tierras, 3 (1993), p. 250.

In christi nomine. Amen. Nos, concilium Sancti Martini, viros ac mulieres, pari ac comuni assensu, sancivimus pactum et firmissiman convenientiam cum Sanctio Fernandi, venerabili magistro Milicie Sancti Iacobi et cum acomendatore Iohanne Massoco; et ne in posterum oblivione paciamur incomoda, evidenti consilio, pagine tradidimus et per alphabetum cum illis divisimus.

Amore Christi Filii Dei vivi et eius gloriosissime Matris et ob remedio animarum nostrarum et parentum nostrorum, damus et concedimus vobis iam dicto magistro et vestris militibus sive fratribus et vestris successoribus ecclesiam Sancti Martini cum omnibus suis directuris et prestanciis, tali siquidem pacto et racione vobis illam damus ut in perpetuum illam possideatis et laudabili opere illam construatis sicut in Benevento melior illa non sit excepto illas que ex lapidibus fectis construuntur; et hoc fiat a prima festivitate Sancti Martini usque ad secundam festivitatem ipsius Sancti Martini.

Filios parrochianorum istius ecclesie qui discere voluerint, vos previdete illum magistrum qui illos bene doceat absque munere.

Aliud siquidem adicimus ut si aliquis nostrorum qui modo hoc facimus ad talem devenerit egestatem quod non habeat de suo in quo vivat, vos hoc in Benevento vel in aliis vestris dominus previdete illi victum et vestitum mensurate et honeste omnibus diebus vite sue.

Vester capellanus si divinum officium servire neglexerit, et nos et nostros successores habeamus lecentiam pignorandi absque calumpnia in vestra domo et pectet nobis secundum morem aliarum ecclesiarum Beneventi.

Si autem aliquiando vos vel vestros successores de hoc quod in cartula resonat, nobis vel nostris successoribus aliquid neglexeritis et nos per bonos homines vobis inde querimoniam fecerimus et vos illud emendare renueritis, nos absque ulla calumpnia accipiemus nostram supradictam ecclesiam cum suis directuris et habebimus licentiam dandi cui voluerimus.

Nos igitur parrochianos et heredes supradicte ecclesie, viros ac mulieres, hoc scriptum propriis manibus roboramus et qui illum infringere temptaverit, sit maledictus et excomunicatus et cum Iuda, traditore Domini, in inferno dampnatus.

Et ego supradictus Sanctius, magister Militie Sancti Iacobi et totum nostri Ordinis capitulum similiter propriis manibus illum roboramus.

Facta carta era Mª CCª XXª VIª, kalendas iunii, regnante rege Alfonso in Legione, Gallecia, Asturiis et Extrematura, maiordomus Nunno Ferrandi, comite Fernando Poncii tenente Benevento, Roderico ovetensium episcopo.

(1ª col.) Dompnus Didac, alcalde, conf. Dompnus Andreas conf. Petrus Andreas conf. Martinus Iohannis conf. Pelagius Salvatoris conf. Pelagius Cavalero conf. Pelagius Andree conf.

(2ª col.) Migael Andree conf. Dominicus Calvus conf. Iohannes Guerra conf.