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| Iglesia de San Juan del Mercado, a partir de una postal antigua |
La iglesia románica de San Juan del Mercado de Benavente constituye un ejemplo bastante bien documentado de empresa constructiva patrocinada por una orden militar, en este caso la Orden de San Juan. La iniciativa debe encuadrarse en las numerosas "pueblas" y fundaciones promovidas en las florecientes villas leonesas durante los reinados de Fernando II y Alfonso IX. A estos cometidos contribuyeron decisivamente los propios monarcas, pero también todo tipo de instituciones religiosas, así como destacados miembros de la nobleza y la aristocracia.
Su fundadora fue doña Aldonza, hija de los condes Osorio y Teresa, que había iniciado su fábrica posiblemente en los años inmediatos a la repoblación de la villa. Esto debió ocurrir a partir de los años 1164 o 1167, cuando se produjo la concesión de los fueros, la fijación del alfoz y la organización de un concejo estable perteneciente al realengo.
Desde un principio, el templo estuvo dedicado a San Juan Bautista y el Santo Hospital, y gozó de un favor especial, pues su obra contó "con el consejo y la autoridad" de la Orden del Hospital de San Juan. Está vinculación se mantendría durante toda la Edad Media.
La mayoría de los datos conocidos sobre los primeros pasos de nuestra iglesia proceden de un interesante pergamino conservado en la Sección Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional. El texto fue dado a conocer en el año 1952 por el profesor Santos García Larragueta. Se trata de un "placitum" o acuerdo, fechado en septiembre de 1181, entre la Orden de San Juan y doña Aldonza Osorio. No consta el lugar, pero a juzgar por las circunstancias que rodearon el pacto y la nómina de confirmantes, parece seguro que la formalización de este documento se hizo en Benavente. De hecho, el escribano: “Nunus notuit confirmat” debe ser el notario del concejo de Benavente, pues lo volvemos a encontrar en otros diplomas de estos años: “Nunus notarius concilii Beneuenti scripsit et confirma”.
En este año de 1181 doña Aldonza recurrió a la Orden para asegurar la continuación de las obras, con dificultades de financiación por la falta de fondos suficientes. Uno de los argumentos para justificar esta ayuda era que la iglesia se había comenzado a levantar con sillares de piedra cuadrados: “cepit hedificare ecclesiam ex sectis in quadratis lapidibus”. Esta expresión podemos considerarla no solo como una alusión específica al empleo de piedra de sillar, sino a una forma de construcción inherente a lo que hoy se conoce como arquitectura románica. Este tipo de fábrica supondría un coste suplementario sobre otro tipo construcciones, que era ahora necesario afrontar.
Los hospitalarios decidieron dar un nuevo impulso a la iglesia y aseguraron su culminación a través de la asignación de diversas heredades y rentas, la mayoría enclavadas en el entorno de Benavente. De esta forma, de igual manera que ocurrió con la iglesia de San Martín con respecto a los caballeros santiaguistas, el templo pasó a formar parte del conjunto de edificios que configuraron el núcleo central de la encomienda benaventana de la Orden de San Juan.
El acuerdo establecido en septiembre de 1181 entre Aldonza Osorio y la Orden de San Juan supuso, fundamentalmente, un impulso económico a la obra de la iglesia, a través de la asignación de nuevas fuentes de ingresos. El prior, Pedro de Areis, se comprometió a proporcionar una ayuda con este fin. Asignó entonces para la continuación de los trabajos la renta producida por varias propiedades sanjuanistas cercanas a Benavente hasta su finalización. La nómina de lugares es la siguiente:
"Cuanto tenemos en Benavente, en Santa Marina, en Villaquejida y en Villafer. Cuanto tenemos en Villaquejida hasta Benavente, y cuanto tenemos en Benavente hasta la villa que llaman Val, y cuanto tenemos en Val, y cuanto tenemos en Benavente hasta Arrabalde, y toda Arrabalde, y hasta Maire, y hasta Saludes, y cuanto tenemos en Saludes y Maire, y cuanto tenemos en Santa Marina de Requejo".
A pesar de las ayudas estipuladas, doña Aldonza mantiene la condición de protagonista de la construcción de la iglesia. Es ella la que debe continuar con los trabajos y culminar el proyecto. No obstante, se hace referencia a la figura de un "procurator", que debe entenderse como un freire delegado por la Orden para todo lo relacionado con esta empresa.
El comendador que administraba los bienes citados quedaba eximido de prestar servicios al prior y al resto de los freires de la Orden a no ser por propia iniciativa. Las nuevas posesiones adquiridas por Hospital en estos mismos lugares asignados para la obra quedarían igualmente ligadas a la construcción de la iglesia.
En compensación por este apoyo que se le prestaba, doña Aldonza entregó a la Orden la tercera parte de la renta anual producida por unas heredades donadas anteriormente al Hospital. Parece que en aquel momento Aldonza se reservó su tenencia en régimen de usufructo. No sé mencionan expresamente estás heredades, pero sí algunas excepciones que afectan a rentas en Maire, Saludes, Val de Iuguelo y Valdejunco.
Todas estas heredades y rentas, tanto las entregadas por doña Aldonza, como las asignadas por Pedro de Areis a la iglesia de San Juan del Mercado, remiten a un mismo patrimonio cuyo origen debe estar en los bienes entregados por la familia del conde Osorio a la Orden. Las villas y lugares se repiten y remiten a un dominio disperso por los ríos Eria, Valderaduey y Órbigo. En algún momento, después de la muerte de sus padres y en fechas próximas al comienzo de la obra de la iglesia, Aldonza debió hacer una generosa donación de una parte importante de esta herencia a la Orden de San Juan. Como ocurrió con otras nobles damas, entre las estipulaciones de esta entrega se incluía la reserva de una parte de su usufructo. No hay que descartar el ingreso de la propia Aldonza en la Orden como "freira", circunstancia bien documentada en otros casos.
Nuestro documento proporciona alguna información adicional de interés en su parte final. Pedro de Areis, prior de la Orden en Hispania, comparece junto con todo el capítulo. Entre los confirmantes encontramos a varios miembros del concejo de Benavente. Algunos de ellos, como don Suerino, Pedro Monazino, Roman Rei, Rodericus Micaeli, Fernandus Cotan o Stephanus Petri, tuvieron un papel destacado en la concesión del fuero de 1167 por Fernando II. Figuran en la nómina de 21 personas elegidas por el rey para repoblar su villa, administrar justicia y repartir las heredades. Otros, como Nichola Pelaiz o Petrus Martínez, sabemos que eran o llegaron a ser alcaldes, pues con esa condición confirman en otros documentos.
En la primera columna, junto a don Suerino, confirma un "Pedro Melgar". Se trata, como ya señaló la profesora Elena Hidalgo Muñoz, del primer comendador documentado. Como "Pedro de Melgar, comendador de Benavente en la Orden de San Juan", recibió en el año 1200 una donación de heredades en Villalobos.
Otro de los confirmantes que merecen atención es "Lop Díaz". Su pista nos lleva a "Don Lope", freire de la Orden de San Juan. En 1175 confirma una carta del monasterio de Vega. En 1182 entrega, junto a su mujer, Marina Peláez, al obispo de Oviedo la tercia de los diezmos de la iglesia de San Juan de Villafer, que el mismo había construido.
En la tercera columna hay un "Fernandus Martiniz" con algún recorrido posterior. Debe identificarse probablemente con cierto "Fernandus Martiniz presbiter Sancti Iohannis" y otro "Fernandus Martini frater Hospitale". El "Fernando presbítero de San Juan" confirma una escritura del Tumbó de San Martín de Castañeda fechada en Benavente en 1184. Está acompañado de otros confirmantes benaventanos, así que podría tratarse del primer clérigo conocido vinculado al servicio del templo. En 1192 un "Fernando Martín Freire del Hospital" confirma la venta de unas heredades en Escorriel, junto al Cea. Nuevamente, el contexto de los confirmantes apunta al grupo de "boni homines" y miembros del concejo de la villa.
APÉNDICE DOCUMENTAL
Pedro de Areis, prior de la Orden del Hospital de San Juan en Hispania, recibe bajo su protección, y dota con diversas heredades y rentas, la obra de la iglesia de San Juan Bautista de Benavente, que había comenzado a edificar doña Aldonza, hija del conde Osorio y la condesa Teresa, con el fin de que pueda concluirse dicha obra.
Archivo Histórico Nacional, Sección de Órdenes Militares, carpeta 574, n.º 1. Perg. orig.
ED. S. GARCÍA LARRAGUETA, “La orden de San Juan en la crisis del Imperio hispánico en el siglo XII”, Hispania, 49 (1952), doc. 24; R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, “Documentos para la historia de Benavente durante el reinado de Fernando II (1157-1188)”, Brigecio. Revista de estudios de Benavente y sus tierras, 3 (1993), pp. 240-241.
(Crismón) In nomine Domini nostri Ihesu Christi, amen. Presentes sciant et posteri quod ego Petrus de Areis, Dei nutu in Hyspaniis prior, et omnes fratres sancti Ospitalis cum consilio et auctoritate domni Iufreo, Iherosolimitano acomendatori, pari et comuni assensu accepimus consilium salubrem quatinus opus illud quod domna Eldoncia comitis Osorii et Tareise comitisse filia, in honore Dei omnipotentis et beate Marie et beatissimi Iohannis Babtiste et in honore Sancti Ospitalis in Benevento cepit hedificare cum nostro consilio et auctoritate in cassum ob nostri dedecus et imperfectum ne remanere videretur, ipsa enim iam dicta domna Eldoncia cepit hedificare ecclesiam ex sectis in quadratis lapidibus; et quia tantum et tale opus sine nostro adiutorio perficere non valet, nos damus ei adiutorium ad perficiendum. Et ne in posterum oblivionis hoc factum fuscaretur nebula, pagine tradidimus. Determinavimus igitur census et hereditates et huic iamdicto operi dedimus et semper ibi serviturus concedimus donec ad perfectione perveniat. Hec sunt nomina hereditatum quas ibi damus: Quantum in Beneventum habemus et in Sanctam Marinam, in Villa Queyxida et in Villafer et quantum habemus in Villa Queyxida usque in Beneventum, et quantum habemus a Benevento usque ad villam que dicitur Val, et quantum habemus in Val, et quantum habemus in a Benevento usque ad Aravalde, et tota Aravalde et usque ad Mairen, et usque ad Saludes et quantum habemus in Saludes et in Mayren et quantum habemus in Sanctam Marinam de Requeyxo. Omnes has hereditates cum omnibus suis directuris et pertinenciis ab integro damus et concedimus supradicto operi ut tandiu ibi serviant donec perfectus sit. Et ab hac die non habebimus licenciam nos nec nostri successores ab ipsis hereditatibus aliquid auferre vel extraere, set ab integro reserventur ad opus supradicte ecclesie quam, ut diximus, domna Eldoncia hedificat. Ille frater qui procurator huius operis extiterit et acomendator in supradictis villis et hereditatibus fuerit nullum servicium nobis inde nec nostris successoribus faciat nec aliquid alcui inde det, nisi tantum quod sibi placuerit. Et si aliquid in supradictis locis et terminis sanctus Ospitalis adquisierit, totum damus et concedimus iamdicto operi. Et ego Eldoncia Osorii, pro tanto beneficio quod vos datis ecclesie sancti Iohannis quam ego in honore santi Ospitalis construo, do et concedo sancto Ospitali, ut singulis annis terciam habeat de omnibus hereditatibus quas sancto Ospitali dedi, excepto de Mairen et Saludes et Val de Iuguelo et Val de Iunco eremo. De aliis autem hereditatibus habeat totam terciam sanctus Ospitalis sicut et de ceteris suis hereditatibus.
Facta carta era Ma CCa XVIIIIa, mense septembris. Regnante rege Fernando cum filio suo rege Alfonso in Legione, Gallecia, Asturiis, Extremadura. Maioredomus comite Urgeli. Signifero Gundisalvo Roderici de Azafra. Roderico Ovetensis ecclesie episcopo. Anrico Legionensis episcopo. F[ernandus] Astoricensis episcopo.
Ego Petrus de Areis prior et totum capitulum hec scriptum quod fieri iussimus, propriis manibus roboramus, confirmamus et signum fieri iussimus. Et ego Eldoncia Osorii propria manu roboro et confirmo (signo). Nunus notuit confirmat.
(1ª col.) Don Suerino conf. Petrus Melgar conf. Petrus Frolaz conf.
(2ª col.) Petrus Sancti Vicencii conf. Garcia Ramirez conf. Lop Diaz conf.
(3ª col.) Fernandus Martiniz conf. Didacus Iohannis conf. Garcia Roderici conf.
(4ª col.) Petrus Monazino conf. Petrus Roderici conf. Rodericus Micaeliz conf.
(5ª col.) Nichola Pelaiz conf. Rodericus Martiniz conf. Roman Rei conf.
(6ª col.) Stephanus Petri conf. Petrus Martiniz conf. Fernandus Cotan conf.

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