miércoles, 30 de junio de 2021

Malgrado, del cual dizen Benabente

Signo rodado de Fernando II en el fuero de Benavente de 1167 (Archivo Municipal)

Es bien sabido que Benavente, antes de la repoblación por el rey leonés Fernando II, recibió el nombre de "Malgrad". La identificación de ambos topónimos es una cuestión que hoy debe considerarse definitivamente zanjada, pues las referencias documentales a este respecto resultan abrumadoras. Cuestión distinta es determinar hasta qué punto una población es la sucesora de la otra, qué hay detrás de este cambio de denominación y cuáles fueron las circunstancias en las que esta mutación se produjo.

Sobre los orígenes de Benavente se ha escrito desde antiguo mucha literatura y no siempre con rigor y acierto. Todos los intentos que ha habido de vincular la villa con un pasado romano más o menos relevante han chocado contra la falta un respaldo arqueológico mínimamente significativo.

Las excavaciones arqueológicas emprendidas en Benavente durante los años ochenta del pasado siglo descubrieron en la parte alta de la ciudad una ocupación defensiva de la Edad del Hierro. El yacimiento, sito en los denominados "Cuestos de la Estación", al oeste del casco urbano, está delimitado por las calles La Sinoga, Mirador de la Sinoga y los Cuestos de la Estación. A estos trabajos hay que añadir otras intervenciones posteriores durante las obras de consolidación de los Cuestos y la construcción de un aparcamiento subterráneo en la Mota Vieja, sondeos que ampliaron considerablemente la extensión del asentamiento original. A pesar de lo inmejorable del enclave, no se aprecian restos posteriores, tampoco romanos.

Ledo del Pozo dedicó en el siglo XVIII muchas páginas y esfuerzos a identificar Benavente con la "Intercatia" de las fuentes clásicas. Ello le permitió reivindicar un pasado glorioso para su villa natal.

Otro de los topónimos antiguos que debemos poner en relación con Benavente es el de "Ventosa". Su nombre aparece en las fuentes desde época sueva y visigoda como una de las parroquias documentadas de la sede astorgana. No obstante, su identificación fehaciente ofrece serias dudas. Ventosa, siguiendo otros ejemplos bien conocidos, presenta también una doble condición de parroquia sueva y ceca visigoda, en este caso bajo el reinado de Suintila (621-631).

La crónica de Sampiro hace mención a la campaña de 867 en la que Alfonso III sojuzgó Ventosa juntamente con Astorga. A la hora de establecer su localización, unos autores han señalado Castro de Ventosa en las proximidades de Villafranca del Bierzo, lugar bien conocido en la documentación del monasterio de Carracedo, heredero a su vez del Bergidum prerromano y el Bergidum Flavium en la llanura berciana, y otros al pago homónimo situado actualmente en término municipal de Benavente. Sin poder contar con argumentos resolutivos en favor de una u otra postura es preciso señalar a continuación que Bergido también aparece en la Divisio como parroquia correspondiente a Astorga, lo cual podría parecer una duplicidad innecesaria. Por otra parte, tanto en Benavente como en la sede astorgana existe una larga tradición que sitúa curiosamente a Ventosa como límite entre las diócesis de Astorga y Oviedo, apoyándose precisamente en este documento.

La existencia de un "castrum" o recinto fortificado de origen antiguo en la confluencia de los ríos Esla y Órbigo bajo el topónimo Ventosa -sino es que no se trata del actual asentamiento de Benavente- se deduce de un diploma de 1122 en el que doña Sol Pérez, viuda de Anaya Menéndez, entrega al monasterio de Santa Marta de Tera, una heredad "en el territorio de Riua de Estula, junto al río Órbigo, debajo del castillo o ciudad Ventosa".

Al margen de la problemática identificación que hace el autor del extracto del Tumbo Negro de la catedral de Astorga de los términos castillo y ciudad, de confirmarse este emplazamiento como un centro administrativo suevo-visigodo, cobrarían especial relevancia y significado diversos hallazgos arqueológicos localizados en las inmediaciones: Cerámicas tardorromanas de Villanueva de Azoague y Arcos de la Polvorosa con indicios de cristianización. Un pequeño fragmento de pizarra visigótica con inscripción hallado en término de Benavente, en el entorno del pago de Las Dibujas, lugar que proporciona material cerámico acaso medieval y tegulae probablemente de época tardorromana. Un fragmento de columna y "una piedra arenisca con una inscripción abreviada en letra visigótica", en palabras de Virgilio Sevillano, en El Priorato, precisamente en un importante nudo comunicaciones desde época romana, conocido durante la Edad Media como el Puente de Deustambem. Por último un molde de cruces en forma de tau, también de cronología visigoda, en el castro próximo de La Corona en Manganeses de la Polvorosa.

El primer testimonio escrito que hemos podido recoger referente a lo que hoy es Benavente procede de una donación real fechada en 1115. Se trata de la entrega que hace la reina Urraca de la mitad de la villa de Caneda a la iglesia de Compostela, escriturada "in Castro quod dicitur Malgrado". Una denominación equivalente encontramos en otro diploma de 1158 procedente de la catedral de Astorga. En él se menciona la intención de Fernando II de poblar "el alcázar de Maldrag". Lamentablemente, sólo conservamos un breve extracto tardío de este último documento, pero en todo caso podemos intuir que se trata de una traducción libre del término latino "castellum", o bien "castrum", recogido probablemente en el texto original .

Cuando el rey Alfonso X el Sabio hacía relación, a mediados del siglo XIII, de las ciudades que habían cambiado su nombre, incluyó entre ellas a Benavente:

“... Compostela, esta es Sanctiago, et despues fue passada a ella ell arçobispado de Merida.- León: Flor.- Coyanca: Valencia.- Malgrad: Benauent.- Rama: Astorga. - Domnos sanctos: Sant Fagunt.- Ell obispado de Lucerna, que era en las Asturias, es agora passado a la cibdad de Ouiedo.- Numancia: Çamora.- Pace: Badaioz.- Moriana: Castro Toraf.- Campus gothorum: Toro”.

El cambio de denominación debió hacerse efectivo en 1168, posiblemente mediante una concesión regia. En 1168, un año después de la concesión del fuero, encontramos por primera vez el nombre de Benavente en una donación al monasterio de Vega: "Facta Karta apud Beneventum era Mª.CC.VI. L".

La épica medieval también recogió esta dualidad de denominaciones: "A los caminos entró Rodrigo, e passó de Malgrado del qual dizen Benabente, segunt dize en el romanço". (Cantar de Rodrigo).

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