domingo, 8 de noviembre de 2015

Un escudo de veneras y fajas - La casa de la administración del conde de Benavente en la calle de Santa Cruz

Escudo de la antigua Casa de la Administración del Conde de Benavente - Foto cortesía de Julio Otero López
Hasta finales de los años 70 del pasado siglo existió en la calle de Santa Cruz, a la altura de la plaza del Grano, un viejo edificio singular por sus dimensiones y estructura. Fue conocido popularmente como "Casa de los Silvela", y es mencionado históricamente como "Casa de la Contaduría de los Condes de Benavente" o "Casa de Administración".
El origen de este edificio hay que buscarlo en las diversas casas y solares que los Pimentel tuvieron en Benavente repartidas por el casco urbano. Varias de ellas eran simples casas de morada, adquiridas en diversos momentos, y arrendadas de forma sistemática a los vecinos de la villa o cedidas a personal al servicio de los condes. Pero, además de la Fortaleza, residencia habitual de la familia condal durante varias generaciones, existieron otros palacios en la villa en los que consta la estancia de algunos de sus miembros de forma estable u ocasional.
Como señala Mercedes Simal, gracias al incendio que se produjo en 1597 en el edificio en donde se había instalado la contaduría, sabemos que hasta esa fecha esta dependencia se ubicaba en las inmediaciones de la iglesia de San Nicolás. Mientras que la planta alta estaba destinada al alojamiento de los hijos del conde-duque durante su estancia en Benavente, en la baja se guardaban los papeles y libros de la contaduría de la Casa.
Tras el incendio, la contaduría fue trasladada a la Fortaleza en una fecha que no podemos precisar, tal y como recordaba un testigo en 1814: "al segundo dijo que es constante y sabe positivamente que de muchos años a esta parte se trasladó las oficinas del estado de Benavente concursado desde la casa llamada palacio de San Nicolás, propia de la Excelentísima Casa de Benavente al castillo o Fortaleza".
Pero en los primeros días de enero del año 1809 la fortaleza sufrió un gran incendio como consecuencia de la ocupación francesa. El castillo resultó totalmente destruido, y con él las dependencias de la contaduría. De ello daba testimonio el jefe de la contaduría de los condes en 1814:

"Francisco de Uña y Velasco, contador jefe de la contaduría de estos estados concursados, pertenecientes a la exma. señora doña María Josefa Pimentel, condesa duquesa de esta villa, Arcos, Gandia, señora duquesa viuda de Osuna, ante vos en la disposición más conforme a derecho digo: que en esta misma villa y en la casa Fortaleza existía la contaduría y archivo de papeles correspondientes al estado de Benavente, con los títulos primordiales con que posee las villas de Arroyo del Puerco, Talabán, el Bordón, Serrejon, y otras comprendidas en el estado de Benavente, la cual fue quemada y arruinada por las tropas enemigas",

La desaparición del Castillo obligó, sin duda, a buscar un nuevo emplazamiento para las oficinas de la administración condal. Respecto a esta vivienda de la calle de Santa Cruz hay algunas referencias documentales ya desde mediados del siglo XVII. De ellas se deduce que en un principio era una casa destinada al arrendamiento y que ocupaba un área bastante más amplia que la vivienda que llegó al siglo XX. 
Así en 1645 el conde afora a Santiago de Orna y Ana Pérez, su mujer, vecinos de Benavente, “unas casas propias de su excelencia en bajo del Peso Mayor y frontero del Hospital de la Piedad, y hace esquina para el convento de San Francisco por la venta de cinco ducados en cada un año perpetuamente, por el día de San Martín de noviembre”.
En 1670 el solar ocupado por el edifico debió ampliarse, pues Alejandro de Acorta y Tobar, vecino de Benavente, vendió al conde “un pedazo de corral en el Mercado de los Bueyes de dicha villa, que linda con corral del Peso Mayor del conde, y con la calleja de San Francisco, por precio de 500 reales”.
En 1678 se formaliza una escritura de reconocimiento de fuero por Francisca Rodríguez, vecina de dicha villa, de cinco ducados en cada un año por razón de unas casas que están “en dicha villa, frente del Hospital de Nuestra Señora de la Piedad, y más abajo del Peso Mayor de su excelencia”.
En 1766 se produce una nueva ampliación con la venta “a favor de la hacienda de su excelencia que otorgo don Joseph Núñez, vecino de Benavente, de unas casas en la calle de la Cruz de esta villa, que lindan con otras casas del estado de su excelencia por precio de tres mil reales”.
En el “Diccionario” de Madoz encontramos una descripción bastante precisa del edificio a mediados del siglo XIX: “Son los edificios más notables ... (después citar la casa del Vicaría de San Millán y la de Correos) la del conde del mismo título que la población, habitada por su administrador, situada enfrente del hospital de la Piedad, cuya fachada presenta piedra figurada de jaspe blanco, con cinco balcones de hierro boleados, puestos en distancia iguales y en línea sobre el cornisamiento”.
En esta época nuestra casa ya estaba en poder de los duques de Osuna. A partir de 1771, tras el matrimonio de la XV condesa-duquesa de Benavente, María Josefa Pimentel, con Pedro de Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna, se extingue el linaje Pimentel. Sus títulos y propiedades fueron incorporados al patrimonio de esta importante familia nobiliaria. En 1853, Juan Martínez es "interventor de la Contaduría del Sr. Duque de Osuna en Benavente". Su nombre aparece en la relación de suscriptores de la primera edición de la "Historia de la nobilísima villa de Benavente", de José Ledo del Pozo.
A mediados del siglo XIX, con la quiebra de la Casa de Osuna y el desmantelamiento del patrimonio señorial, se produce la venta y subasta de sus bienes muebles e inmuebles. De esta forma, una parte importante de las propiedades originarias de los Pimentel en la provincia de Zamora, más de 9.000 hectáreas en total, fueron adquiridas, en los años 1869 y 1870, por Fernando Fernández-Casariego y Rodríguez-Trelles (1794-1874), marqués de Casariego y vizconde de Tapia. Es entonces cuando el edificio de la calle Santa Cruz vuelve a citarse varias veces en los documentos relacionados con la compraventa.
En 1870 se firma una escritura adicional a otra de la venta de fincas sitas en los partidos judiciales de Benavente, Villalpando y Valencia de Don Juan. Fue otorgada por parte del Duque de Osuna y del Infantado a favor de Fernando Fernández-Casariego. Entre los bienes que se traspasan se incluyen: “La casa denominada Administración en la calle de Santa Cruz se halla señalada con el número diez y siete en la manzana número tres. La casa denominada Palacio viejo en el pasadizo de San Nicolás designada con el número primero principal y ocho accesorio en la manzana número cinco".
Los Casariego debieron mantener esta casa como sede de la administración de sus bienes en Benavente. Para ello nombraron a un administrador que se ocupaba de la gestión de este importante patrimonio y de recaudar las rentas correspondientes. En 1870 Fernando Fernández-Casariego otorga poder a Zenón Alonso Rodríguez, vecino de Benavente, para que en su nombre y representando a su persona, acciones y derechos, “administre, maneje, y gobierne los bienes que acaban de expresarse y los demás que ahora o en delante correspondan, o puedan corresponder, al Excelentísimo Señor compareciente en Benavente y demás puntos que comprendida administración que allí tenía la casa del repetido Excelentísimo señor Duque de Osuna y del Infantado Conde Duque de Benavente”.
La hija menor de Fernando Fernández-Casariego: Sofía, caso con Enrique Tordesillas y O' Donnell, segundo conde de la Patilla (1839-1893). Este personaje se convertirá en una de las figuras más relevantes de la oligarquía benaventana durante la época de la Restauración. Su protagonismo político le llevará a formar parte del reducido grupo de familias que controlan la representación de la provincia de Zamora en Cortes, disfrutan de un gran patrimonio y detentan el poder local.
La hija mayor del conde de la Patilla: Fernanda Tordesillas y Fernández-Casariego, casó con Faustino Silvela y Casado. Otra de las hermanas de Fernanda: Rafaela Tordesillas y Fernández-Casariego, casó a su vez con otro de los hermanos de Faustino: Mateo Silvela Casado, Gobernador Civil de Segovia, Diputado a Cortes por Zamora (1891-1899), Senador por la provincia de Zamora y Senador Vitalicio, Gentilhombre de Cámara de S.M. el Rey don Alfonso XIII y Presidente del Patronato del Museo del Pueblo Español. Fue probablemente a través de esta línea de descendencia como el edificio de la calle de Santa Cruz acabó incorporándose en el patrimonio familiar de los Silvela.
Las fotografías antiguas que existen de la casa de la Administración del Conde muestran un edificio imponente, de notables dimensiones y presidido por un escudo con las armas de la familia Pimentel. Otros elementos relevantes de su fachada eran sus balcones y los llamadores de hierro forjado de su puerta principal.
Como ya se indicó más arriba, en el “Diccionario de Madoz” se describe un edificio con cinco balcones, pero en las fotografías se aprecian solamente cuatro. Esta anomalía puede tener su explicación en la historia posterior del edificio. En algún momento, a finales del siglo XIX o principios del siglo XX, debió enajenarse una porción importante de la vivienda, concretamente la situada en la parte izquierda de la fachada principal. Por eso en las fotografías el escudo se sitúa en una posición excéntrica, y la moldura que recorre el edificio se interrumpe abruptamente en ese sector. Por tanto la casa era bastante más grande, con cinco balcones, y por ello en varios documentos se dice que enfrentaba con el Hospital de la Piedad y llegaba su perímetro hasta la calleja de San Francisco.
En los años 70 del pasado siglo el edificio fue vendido por sus últimos propietarios, descendientes de la familia Silvela, al empresario Manuel Otero González (1929-2015). La escritura de compraventa se formalizó ante notario el día 2 de diciembre de 1976. Sus propietarios eran Luis Silvela Sangro, Rafael Silvela Tordesillas, Mateo Silvela Tordesillas y María Gabriela Foret Giordano.
Tras el derribo, sobre sus solares se levantó un bloque de viviendas que en la actualidad existe en la calle de Santa Cruz. Corresponde al número 28 de dicha calle y se denomina “Edificio San Juan”. En los bajos hay un supermercado de la cadena “Día” y otros locales comerciales.
Gracias a la amabilidad de Julio Otero López, actual propietario de la pieza, ofrecemos una fotografía del blasón de los Pimentel de la antigua casa de Administración de los Condes de Benavente. El escudo parece más antiguo que el inmueble desaparecido. Tal vez procede de una construcción anterior situada en el mismo solar, o fue traído desde otro emplazamiento, como puede ser la propia Fortaleza o la antigua casa de la Contaduría de la Plaza de San Nicolás.
Las armas de este blasón difieren ligeramente de las habituales de la familia Pimentel, al menos en el orden de los cuarteles. La descripción tradicional del escudo es: "escudo cuartelado: 1º y 4º de oro con tres fajas de gules. 2º y 3º de sinople con cinco veneras de plata puestas en sotuer. Bordura componada de Castilla y León con dieciséis piezas". En este caso se altera el orden de los cuarteles y la bordura es de ocho piezas,
Una de las primeras descripciones del emblema familiar aparece recogida en la obra de Gonzalo Fernández de Oviedo “Batallas y quinquagenas” (1550): 

“Las armas desta casa son un escudo partido en quatro quartos, el derecho superior y el siniestro inferior con cada cinco veneras blancas vel argénteas, perfiladas de goles, en santor (o aspa), sobre el campo de sinople o verde; y en el quarto siniestro superior e el derecho inferior, son cada tres faxas de goles vel sanguinas en campo de oro. E orlado todo el escudo de castillos y leones reales, y con los colores e metales y de la manera que lo traen los reyes de Castilla y de León. Porque esta orla e mejoramiento de armas fue merçed fecha a este conde don Rodrigo Alfonso Pimentel”.