sábado, 19 de abril de 2008

El sello medieval del Concejo de Benavente - La impronta de una leyenda

Las Perlas del Patrimonio

Durante los siglos XIII y XIV la función primordial de los sellos concejiles es la de autentificar los documentos. Así en las Partidas de Alfonso X se habla de "firmar" las cartas, esto es, de afirmar, de dar fuerza a los actos jurídicos. Pero existe otra función no menos importante en el imaginario medieval como es la proporcionar renombre y prestigio a una floreciente población. De esta forma, las principales villas llevan a su sello los atributos de sus preciadas glorias, de los símbolos que hablan de su lustre y de su pasado legendario.
El uso del sello concejil era siempre consecuencia de una concesión regia. Así en 1266 Alfonso X otorgaba este derecho a la villa de Murcia: "otrossí les damos sello de dos tablas ... e que tenga el uno [de los omes buenos] la una tabla e el otro la otra".
Matriz del sello concejil de Cuéllar (Segovia) [S.XIII]
Esta precaución venía a dificultar la utilización fraudulenta de los emblemas de la villa, pues sólo con la compadecencia de los dos hombres buenos del concejo se podía disponer de las dos tablas de la matriz y, por tanto, del sello completo. De este mismo asunto ya se ocupó el Rey Sabio en el Título XX, Ley II, de la Tercera Partida:
"Canciller o notario, después que hubieren recibido los sellos de manos de rey deben mirar a quienes los dan que sellen las cartas; y esos son llamados selladores; y en las ciudades y en las villas, débelos poner el rey. Y decimos que deben ser hombres buenos y leales y de buena vida y sin mala codicia; y los de la cancillería del rey deben ser tantos cuantos entendiere el rey que serán menester para guardar las cartas que vayan derechas y sin yerro; y los de las ciudades y de las villas deben ser dos hombres buenos y leales en cada lugar, que aumenten el provecho de su tierra y sean sin bandería, y que tenga el uno, una tabla y el otro, la otra, porque más lealmente sellen las cartas y más sin engaño".

No todos los diplomas que pasaban por las plumas de los notarios y escribanos concejiles contaban con este distintivo. Solamente aquellas cartas que emanaban directamente de la institución concejil gozaban de este privilegio. En estos casos, la aposición del sello es expresada explícitamente en alguna de las cláusulas del texto como una expresión significativa del poder municipal. Así se consigna, por ejemplo en una carta del Concejo de Benavente fechada en 1333 relativa a los moradores y "herederos" de Sitrama de Tera:

"E por que esto sea firme e non venga en dubda mandemos desto fazer dos cartas en vn tenor, la vna que tengamos nos el dicho conçejo e la otra que tengan los del dicho llugar de Sietrama, e mandamos las seellen con nuestro seello de çera colgado. E por mayor firmedumbre rrogamos a Garçía Yuánez, escusador por Fernand Pérez repostero de la camara de nuestro sennor el rrey e su notario público en Benauente, que les mandase así escreuir e los signase de so signo".

Contamos con dos muestras de lo que fue el sello de cera del Concejo de Benavente. Una se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, en la Sección Sigilografía. Se trata en realidad de un fragmento, muy deteriorado, que procede del fondo documental del monasterio de Nogales. Así es descrito por Menéndez Pidal: "Pequeño fragmento de un sello en cera, que debió de ser de gran módulo y de una sola impronta, pendiente por trencilla de lino de color avellanado, en copia, sin fecha, de un privilegio concedido en la era de 1296 años por el rey don Alfonso el Sabio, y por el cual liberta de merino a los moradores de Valdería y de Alixa. (Nogales,10, R.). Un gran castillo debió de ocupar el campo del sello. En el fragmento que se conserva, vese la puerta central flanqueada por dos torres. En el vano de la puerta aparece una figurita".
La segunda, impronta probablemente de la misma matriz, se conserva en el Archivo Diocesano de Astorga. En caso estamos ante un notable ejemplar con una conservación muy satisfactoria en lo relativo a sus representaciones iconográficas, pero con pequeñas lagunas que afectan a ciertas partes de su leyenda. Se trata de un sello concejil de gran módulo y doble impronta, confeccionado en cera de color ocre.
Sello de cera del Concejo de Benavente (anverso)
Respecto a su cronología es habitual situarla genéricamente en el siglo XIII, pero es posible hacer algunas precisiones de interés. Parece ser que existió una versión anterior del sello, tal vez de carácter monofacial, en la que el motivo iconográfico principal era un León, signo inequívoco de la adscripción territorial y soberana de nuestra villa al reino leonés. El asunto es relativamente frecuente. Seis cabezas de León aparecen en el sello concejil de Salamanca, cuya huella encontramos en diplomas de la segunda mitad del siglo XIII, pero cuya fijación debió producirse durante el reinando de Alfonso IX. En el caso de Benavente, el mencionado diploma de Nogales apunta al reinado de Alfonso X, seguramente a través de un privilegio real, que debe situarse próximo en el tiempo a otras concesiones de este mismo monarca custodiadas en el Archivo Municipal.
El anverso responde al modelo de sello monumental. En su impronta se da cabida a uno de los elementos más emblemáticos en un futuro de su blasón heráldico, un puente de piedra ojival de cinco ojos. Debe entenderse, en todo caso, como una estampa convencional y estereotipada del viaducto levantado sobre un brazo del Órbigo, a los pies de la villa y junto a la Puerta de la Puente. Sobre el puente una representación de los muros de la villa, con sus torres, campanarios y algún árbol, todo ello bajo una composición estrictamente simétrica. Diversos personajes, uno sobre cabalgadura, cruzan el puente y se dirigen a hacia la puerta principal, donde una figura coronada les aguarda.

Sello de cera del Concejo de Benavente (reverso)
El reverso se acomoda más al tipo de sello parlante. Presenta a cuatro ángeles trompeteros que soplan sobre tres discos concéntricos. Contrariamente a la interpretación más habitual, más que distribuir los vientos fecundantes sobre la villa, sería una contención de los mismos según recoge la visión apocalíptica de Juan: "Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra".  Estos cuatro ángeles trompeteros evocan también el texto evangélico de Mateo 24, 31  «Et mittet angelos suos cum tuba et voce magna et congregabunt electos suos a quatuor ventis a summis celorum usque ad terminos eorum». Pero los cuatro vientos pueden también responder a representaciones metafóricas diversas, como pueden ser el número naturalezas, el de distritos o comarcas que lo conforman, linajes, alcaldes, el de cancelas ciudadanas, etc. Se trataría, en todo caso, de una alegoría del nombre de la ciudad, y una referencia a su emplazamiento privilegiado.
Respecto a la leyenda del sello, es distinta para cada una de sus caras, desarrollándose entre gráfilas cordonadas. La inscripción está, como hemos dicho, incompleta y ha dado lugar a diferentes interpretaciones. El texto conservado es el siguiente:
ANVERSO: [...]ET : VILLA : BONIS : CVCTIS : REGNV : [...] NIS
REVERSO: [...]T : TRAD : VENT [...] DANT : SIC : BENAVENT[...] [A...]